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El báculo de Adán, no la costilla

Últimamente el papa Benedicto XVI ha reinterpretado la historia de los hechos relatados por la Biblia en los detalles pero no en el fondo, eliminando al buey y la mula de la escena del nacimiento de Jesús pero manteniendo sin reservas la inmaculada concepción por obra y gracia del Espíritu Santo. Parece que ha tratado de interpretar el relato de los evangelistas dentro de su contexto histórico y las costumbres y tradiciones de los judíos en aquella época, eliminando partes de la iconografía que a lo largo de la historia se habían ido añadiendo a la vida de Jesús.

También la ciencia contribuye de vez en cuando a desmitificar y reinterpretar los hechos bíblicos. Por ejemplo, en el archipiélago griego de Santorini tuvo lugar en el año 1627 a.C. una de las mayores erupciones conocidas. Aparte de provocar la desaparición de gran parte de la isla, provocó un maremoto que asoló el Mediterráneo Oriental y la emisión de polvo oscureció la atmósfera y enfrió el clima. En Egipto los jeroglíficos de esa época muestran que ese episodio duró 9 días. Se cree que fue la causa de la desaparición de la civilización minoica en Creta y el origen de los mitos de la Atlántida y el Éxodo. En este último caso, la catástrofe ambiental que produjo, con lluvia de cenizas, gases tóxicos y alteración de los ecosistemas, pudo ser interpretado como ríos de sangre, muertes repentinas, plagas de animales, etc., fruto de la cólera de Dios. También la apertura del mar Rojo ante Moisés pudo deberse a la retirada del mar antes del tsunami provocado por la erupción.

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Isla de Santorini, con la caldera formada por los restos de la erupción de hace 3600 años (Wikimedia).

A los machos humanos les falta un hueso

Uno de los mitos que a primera vista puede resultar más chocante es el de la creación de la mujer a partir de una costilla de Adán. Cualquiera sabe que los vertebrados machos y hembras tienen el mismo número de costillas y que, además este hueso no tiene ninguna relación con la fertilidad o la fecundación. Una explicación a este relato la dieron en 2001 Scott F. Gilbert y Ziony Zevit en un artículo publicado en American Journal of Genetics.

Resulta que hay un hueso que tienen la mayoría de los mamíferos, incluidos los primates (excepto el mono araña), del que carecen los humanos: se trata del báculo o hueso del pene. Su existencia permite a los machos conseguir erecciones más rápidas y duraderas frente a las basadas en la presión hidrostática de la sangre, como en el caso de los humanos. Este hueso se localiza en el abdomen y en el momento de la cópula es empujado por un músculo que lo envaina en el pene.

Las explicaciones evolutivas de este fenómeno son varias. Puede ser debido a que, cuando el ser humano evolucionó hasta un sistema de apareamiento monogámico, el macho podía mantener frecuentes cópulas de corta duración. Para los humanos es casi imposible saber cuándo las hembras son fértiles, así que las cópulas frecuentes aseguraban la paternidad de los hijos. En opinión del biólogo evolutivo Richard Dawkins, la pérdida de este hueso en humanos pudo ser consecuencia de una selección sexual por las hembras como claras señales de una buena salud general en los machos. Conseguir una buena rigidez del pene únicamente por medios hidráulicos, lo hace especialmente vulnerable a las alteraciones de la tensión sanguínea. Una función eréctil pobre puede ser debido tanto a problemas físicos (diabetes, desórdenes neurológicos) como mentales (estrés, depresión).

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Báculo de perro. En los pastores alemanes puede llegar a los 10 cm. La flecha muestra el surco uretral (Wikimedia).

La interpretación bíblica

Una cultura como la israelita, que básicamente vivía del pastoreo, con toda seguridad se habría percatado de esta diferencia del ser humano con respecto al resto de los animales más conocidos.

La palabra utilizada en el Génesis para describir la parte del cuerpo de Adán que usó como molde para crear a Eva es tzela, palabra polisémica que, además de costilla puede significar pilar, viga o soporte de una estructura. Además, el hebreo bíblico a diferencia del hebreo rabínico, carece de un término para el pene y siempre se refiere a él indirectamente. Cuando siglos más tarde se tradujo al griego, se utilizó la palabra pleura, que significa costilla pero también lado (el mismo caso que en euskera saihets), y que ha perdurado hasta nuestros días.

El Génesis termina este relato diciendo que “Dios rellenó con carne el hueco y lo cerró”. Casualmente, durante el desarrollo del pene y el escroto humanos, los bordes de los pliegues urogenitales se unen en el seno urogenital formando una especie de costura llamada rafe. Su similitud con una cicatriz pudo llevar a los antiguos israelitas a interpretarlo como la herida cerrada tras la extracción del báculo del pene. Además, el pene tiene un claro simbolismo asociado a la fertilidad que no tiene la costilla, lo que le convierte en el principal candidato para ser el hueso de Adán que dio origen a Eva.

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El primer beso – Salvador Viniegra y Lasso de la Vega, 1891 (Wikimedia).

Desmontando mitos

Hemos visto como una mala traducción al griego alteró el relato bíblico, aunque en este caso sin cambiar el sentido último de supeditación de la mujer al hombre en una religión patriarcal. Pero, ¿cuántos de los dogmas de las religiones están basados en alteraciones de los relatos al pasar de generación en generación o de un idioma a otro, en explicaciones míticas a fenómenos naturales o en hechos distorsionados voluntaria o involuntariamente? ¿Qué nos quedaría de las religiones si fuésemos capaces de quitar todo lo que no fueron hechos reales?

Las religiones surgieron para dar una explicación a los hechos naturales, para que el ser humano encontrara su lugar en el universo y para dotarse de un código moral que le permitiera convivir con sus semejantes. Pero más tarde las élites dominantes utilizaron las religiones para controlar a sus súbditos y para justificar la conquista de los pueblos vecinos. Con el tiempo las civilizaciones y las culturas crecieron y se hicieron más sofisticadas, y en la misma medida había que adaptar el corpus de las religiones, llegando a veces a límites inconcebibles. En algunos casos se pasó del respeto al prójimo a la intolerancia y a justificar la eliminación del no creyente, todo ello adornado con una parafernalia litúrgica hecha a medida del poder para mantener intimidada a la población.

No estaría de más que, ahora que ya no necesitamos de la religión para explicar los fenómenos naturales ni para establecer unas normas de convivencia, poco a poco la sociedad se fuera deshaciendo de esta mitología y la sustituyera por unas ideas más acordes con el grado de desarrollo humano actual.

Actualización 15/07/2013: Jesús Mari Txurruka (Departamento de Genética, Antropología Física y Fisiología Animal de la Universidad del País Vasco),vuelve a publicar en Elhuyar Zientzia eta Teknologia (en euskera) más información sobre este tema Jainkoa ez bazen izan… orduan, zein izan zen?” “Si no fue Dios… entonces, ¿ quién fue? Según parece, hace unos dos millones de años se produjo la pérdida de una parte de un cromosoma, con la desaparición de 510 genes. Los cambios producidos por estas deleciones supusieron la separación de las tribus Hominini (humanos) y Panini (chimpancés). Entre estos cambios está el mayor crecimiento del cerebro y la pérdida del hueso del pene. Posteriormente, la selección sexual ya comentada haría el resto.