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Una excursión muy completa: naturaleza, historia, ciencias, literatura…

Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad, inmersos en una cultura urbana cada vez más tecnológica, el paisaje natural que les rodea pasa normalmente desapercibido. Los urbanitas casi ni se fijan en los árboles de las aceras que a duras penas sobreviven en un ambiente hostil para ellos; los paseantes habituales por los parques urbanos quizás perciban el diferente efecto del paso de las estaciones en las especies de hoja caduca y perenne; muy pocos serán capaces de nombrar los árboles y arbustos que ven, y mucho menos si es una especie autóctona o foránea. Quizás, a finales de invierno, cuando se celebra el Día del Árbol, les puede surgir la necesidad de hacer algo por la naturaleza, decidan plantar un árbol, se fijen en si es un roble, cerezo o castaño, y sientan que les gustaría volver dentro de 50 o 100 años y ver en qué se ha convertido este palito que ahora tienen entre manos.

Aunque la mano del hombre ha alterado en gran medida la naturaleza, es posible que cerca de nuestras ciudades todavía podamos disfrutar de algún resto del bosque original, e incluso en las áreas que albergan o han albergado alguna actividad humana, podamos observar una gran variedad de especies vegetales y animales. A veces incluso podemos asombrarnos con la capacidad de la naturaleza para recuperar zonas en las que, durante muchos años, la mano humana eliminó su presencia para obtener materias primas, como en el caso de la minería.

Se conoce como vegetación potencial de un lugar la vegetación que existiría en el caso de que el ser humano no hubiese actuado sobre esa parte de la naturaleza. Son muchos los factores que determinan la vegetación: el clima actual y pasado, la altura sobre el nivel del mar, la orografía que lo circunda, la presencia de herbívoros… En este mapa de la Península Ibérica vemos que en la costa del Atlántico-Cantábrico predominarían los bosques de robles, hayas y alisos; en la costa mediterránea los algarrobos, palmitos y pinos carrasco; en la costa portuguesa y adentrándose en la zona sur de la meseta los bosques originales serían de encinas y alcornoques; en la meseta norte las encinas, rebollos y quejigos; en la banda de los Pirineos predominan las especies adaptadas a las alturas como abeto, pino negro y haya; y por último, en el valle del Ebro se forma un mosaico donde se mezclan especies del litoral mediterráneo, de las dos mesetas, junto con especies adaptadas al frío y la aridez, como la retama y la aulaga, y zonas mixtas.

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Vegetación potencial de la Península Ibérica (Wikimedia Commons)

Pero como hemos dicho, esta es la vegetación que existiría si las actividades humanas no la hubiesen alterado. Podemos decir que esta es la distribución de los bosques que se encontraron los romanos cuando invadieron la Península Ibérica, ya que las actividades de las poblaciones humanas autóctonas apenas habían modificado su entorno.

Para hacernos idea del grado de alteración del territorio por el ser humano, y en concreto de la vegetación, vamos a hacer una pequeña excursión por los alrededores de una ciudad. Veremos a pocos kilómetros del centro urbano una gran variedad de especies vegetales, entre las huellas de las actividades humanas de las diferentes épocas históricas.

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Museo Marítimo y Palacio de Congresos y de la Música, en el lugar donde se encontraba el astillero Euskalduna hasta 1985.

La ciudad elegida como punto de partida es Bilbao, una ciudad que empezó a crecer a finales de la Edad Media, gracias al comercio con diferentes puertos de Europa.(1) Se exportaba la lana castellana y el hierro vizcaíno y se importaban manufacturas de Inglaterra y los Países Bajos. También fueron importantes sus astilleros, gracias a la cercanía de los bosques y las minas de donde se obtenía la madera y el hierro necesarios para construir galeones, navíos de guerra, de correo y de mercancías para la ruta con las Indias. Los recursos naturales necesarios tanto para las actividades industriales como para el crecimiento y mantenimiento propios de la ciudad se obtenían del entorno que le rodeaba. Bilbao se encuentra en el fondo de un estrecho valle rodeado por montes de diferentes alturas, y lo atraviesa el río Nervión que se abre en un estuario hasta desembocar en el mar Cantábrico. Por ello, empezaremos nuestra excursión subiendo a uno de estos montes para poder tener una perspectiva más amplia del paisaje.

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La Torre Iberdrola asoma entre los restos de niebla; detrás, las luces de la mañana se reflejan en el Museo Guggenheim y delante, el Palacio Euskalduna y el nuevo estadio de San Mamés en construcción.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Desembocadura del río Nervión en el mar Cantábrico

Cuando vemos la ciudad desde aquí empezamos a notar una sensación que no teníamos cuando recorremos sus calles, entre los edificios y las aglomeraciones de gente. Parece como si de repente nos hiciésemos más pequeños al contemplar a otra escala el tamaño de las construcciones humanas comparadas con la orografía del territorio donde se asientan.

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(Wikimedia Commons)

“Muchas veces, contemplando desde el alto de la cordillera de Archanda mi nativa villa de Bilbao, he pensado que ha ido achicándose, a pesar de su ensanche, a medida que he ido creciendo yo. En un tiempo un paseo a Asúa, al otro lado de la cordillera, me parecía expedición de novela de Julio Verne, tiempo en que engaitábamos al que se iba a pasar unos días a Abadiano, y en que al jactarse cualquiera de nosotros de haber visto más pueblos que cualquiera de sus compañeros, citaba a Deusto, Portugalete, Alonsótegui, Galdácano, Derio o Arrigorriaga.” Recuerdos de niñez y de mocedad, Miguel de Unamuno 1908.

En esta mañana de otoño podemos ver con claridad la costa cantábrica, mientras que la niebla se acumula todavía en los valles interiores.

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Ascendemos la fuerte pendiente entre repoblaciones de eucaliptos. El género Eucalyptus lo componen más de 700 especies, la mayoría nativas de Australia y donde predominan sobre el resto de especies arbóreas. Actualmente se cultiva por todas las áreas tropicales y templadas del mundo, ya que la mayoría de las especies no toleran las heladas. En Bizkaia se cultiva el eucalipto colorado (Eucalyptus camaldulensis Dehnh) y el eucalipto azul de Tasmania (Eucalyptus globulus Labill). Su madera tiene varias aplicaciones aunque aquí se utiliza básicamente para la obtención de pasta de papel. Sus hojas son ricas en aceites esenciales, principalmente en la sustancia eucaliptol o cineol, que posee propiedades antisépticas y balsámicas, y se destina a las industrias farmacéutica y confitera (caramelos).

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Molécula del eucaliptol (1,8-cineol) (Wikimedia Commons)

En medicina popular con las hojas se preparan infusiones e inhalaciones para combatir los catarros y bronquitis. Recientes estudios han demostrado cierta acción hipoglucemiante debido a unos compuestos, los caliptósidos, por lo que puede tener utilidad en el tratamiento de la diabetes. Los caliptósidos son heterósidos, un conjunto de sustancias orgánicas que poseen uno o varios azúcares combinados con otro compuesto denominado genina.

También es importante para la elaboración de miel por producir abundante néctar y polen incluso en invierno, época crítica para el abastecimiento alimentario de las abejas.

Su rentabilidad se debe al rápido crecimiento y a la capacidad para rebrotar tras talas e incendios. Esa enorme fuerza hace que crezca en densas formaciones que excluyen a cualquier otra especie. Además, la hojarasca que se acumula en el suelo es rica en las sustancias antisépticas ya comentadas y afectan a la flora microbiana del suelo. Como consecuencia de todo ello, una vez establecido es muy difícil que la vegetación natural sea capaz de desplazar al eucalipto. También se han observado efectos nocivos en los invertebrados acuáticos de las corrientes donde se acumula esta hojarasca.

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Por último, sus largas raíces son capaces de absorber grandes cantidades de agua y pueden llegar a hacer desaparecer arroyos y manantiales, con gran impacto en el resto de la flora, la fauna y las actividades humanas que dependen de este recurso. De hecho, se utiliza para desecar zonas pantanosas, siendo especialmente útiles en los países afectados por la malaria ya que permiten eliminar los focos de mosquitos que transmiten esta enfermedad.(*)

Entre los eucaliptos podemos ver, en la ladera de enfrente, el mayor vertedero de residuos urbanos de Bizkaia, en el paraje conocido de Artigas. Dentro todavía del municipio de Bilbao, pero en el valle del río Cadagua que nace en la provincia de Burgos y recorre la comarca vizcaína de Encartaciones.

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Bajo las terrazas formadas por la compactación de las basuras, vemos dos edificios. El situado en la cota más baja corresponde a la planta de tratamiento de lixiviados, que evita que las aguas de escorrentía contaminadas por los residuos vayan a parar al río. También en este edificio hay un centro de interpretación donde el visitante puede conocer como se realiza la gestión de los residuos urbanos. En el edificio construido al pie de las terrazas se encuentra una planta de compostaje. Muy cerca de allí, en la ladera contigua del monte Arraiz y en el hueco abierto por una antigua cantera, podemos ver la planta de valorización energética de residuos de Zabalgarbi, es decir, una incineradora de basuras con producción de electricidad (ver este post); a su derecha asoma una parte del nuevo edificio de tratamiento mecánico-biológico de residuos urbanos. Estas infraestructuras se encargan de dar solución en el territorio de Bizkaia a uno de los principales impactos ambientales generados por las sociedades desarrolladas: la producción de residuos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAquí podemos ver la ubicación de estas instalaciones con respecto al pueblo de Alonsotegi. A la izquierda de la foto está el núcleo urbano de Bilbao.

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Si dirigimos nuestra mirada hacia el suroeste, aguas arriba del Cadagua, nos llama la atención un fenómeno muy habitual: densos bancos de niebla acumulados en el municipio de Güeñes, que parece que se van desbordar y cubrir también Alonsotegi. Diferentes microclimas a poca distancia, consecuencia de la accidentada orografía. Al fondo, como se suele decir, se alzan majestuosas las estribaciones de la meseta castellana: la Sierra Salvada y la Peña Angulo, en los límites de Bizkaia, Araba y Burgos.

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Abandonamos las plantaciones de eucaliptos y nos encontramos con otra especie foránea, aunque su explotación desde hace más 100 años ha convertido sus bosques en una estampa clásica de la vertiente cantábrica del País Vasco: el pino insignis o pino de Monterrey (Pinus radiata).

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Esta conífera es originaria de la costa pacífica de Norteamérica y fue descrita por primera vez en 1833 por Douglas en Monterrey (California). A finales del siglo XIX se utiliza en varios proyectos de reforestación de zonas degradadas de Inglaterra y Alemania. En el País Vasco se cita por primera vez en 1857, en un jardín de Lekeitio (Bizkaia), propiedad de Mario Adán de Yarza. Los estudios realizados por esta familia sirvieron para que la Diputación Foral de Bizkaia iniciara la repoblación de los montes de este territorio, que en aquel momento se encontraban muy deteriorados como consecuencia de la sobreexplotación histórica de los bosques, especialmente agravada tras las diversas guerras carlistas. Su fácil aclimatación permitió una rápida expansión y sirvió también como complemento a las explotaciones agrarias tradicionales que a finales del XIX sufrían una grave crisis. A mediados del siglo XX llegó a ocupar la mayor parte de la superficie forestal, transformando el monte vasco caducifolio autóctono, con sus funciones productivas y protectoras, en un monótono monocultivo de especies de crecimiento rápido con una única finalidad economicista. En la actualidad en Bizkaia se talan anualmente unas 2.000 Has de esta especie de pino, cuando tienen entre 30 y 40 años y un diámetro entre 30 y 50 cm, y se destina a carpintería, embalajes y madera para construcción.

Adio Mitxelena 1955

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El tronco recto y alto que este pino presenta en la mayoría de las repoblaciones, alcanza menos altura y crece más robusto, inclinado, y a veces hasta retorcido, cuando se ve sometido a los fuertes vientos de las cumbres.

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Este es el caso del pinar del cordal de Sasiburu, que en su cara sur se asoma a un desfiladero de 400 metros de caída, mientras que por la ladera norte, con pendientes más suaves, llegan los vientos cargados de humedad del mar

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Pocos árboles resisten las condiciones de estas cumbres, ya que además los suelos son escasos en profundidad y en nutrientes. Sin embargo, los arbustos y herbáceas son suficientes para alimentar a los herbívoros, y el ganado es habitual por estos parajes. Vistas las fuertes pendientes sería lógico pensar que sólo las cabras podrían acceder a estos recursos, pero de lejos descubrimos unas manchas marrones que parecen colgadas del acantilado.

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A medida que nos acercamos, somos capaces de distinguir un rebaño de reses “escaladoras” que se mueven con facilidad entre los peñascos.

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Esta zona suele ser utilizada habitualmente por grandes bandadas de buitres como mirador sobre el valle, pero es probable que también lo utilicen de muladar de vez en cuando, tras “un mal paso” de algún infortunado animal.

Al otro lado del valle, tenemos una magnífica vista del paraje conocido como Aldanazarra. Un círculo de prados casi perfecto rodeado de repoblaciones de diferentes especies exóticas y algún resto de bosque autóctono. Su curiosa forma corresponde a una ancestral forma de ordenar los usos del territorio, y que algunos sitúan en los inicios del Neolítico, ya que el centro del círculo y los límites en los cuatro puntos cardinales se marcaban con mojones de piedra sobre restos de cal y ceniza, al estilo de los crómlechs. En castellano se denomina sel y en euskera saroi o korta/gorta. Otra bonita historia del pasado al que quizás algún día dedique un post.

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Pero éste no es el único sel de Alonsotegi, hay muchos. De hecho, la mayor cumbre de esta zona es el monte Ganekogorta (998 m), que significa “sel de la cima”. Aquí lo podemos ver desde Sasiburu, y nadie diría que entre ambos puntos hay un profundo valle atravesado por el río Cadagua.

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Continuando por el cordal nos acercamos a una zona kárstica, es decir, formada por roca caliza que durante miles de años el agua de lluvia se ha encargado de disolver, dando lugar a cuevas, simas y galerías. En esta zona también se extrajo mineral de hierro entre 1900 y 1925.

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Además de los pastos, vemos helechos con un color rojizo propio del otoño, y algunos arbustos como espinos (Crataegus monogyna), brezos (Erica sp.) y árgomas, planta conocida en otros sitios como tojo o aulaga (Ulex europaeus). Es la vegetación habitual que predomina tras la desaparición del bosque original.

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Ulex europaeus

A medida que nos acercamos al karst sus formaciones características son cada vez más claras. Las ovejas pastan sobre las dolinas, depresiones cónicas formadas por el agua de lluvia, y que tarde o temprano colapsarán formando la entrada a una sima; al fondo vemos un pequeño afloramiento calcáreo, con las rocas redondeadas y el típico lapiaz, zona con acanaladuras y surcos separados por aristas cortantes, y donde, si no lo cruzas con cuidado, es fácil torcerse un tobillo. Estas rocas se formaron en el Cretácico Inferior hace aproximadamente 100 millones de años, en el fondo de un mar tropical, por lo que es fácil distinguir en ellas impresiones de conchas marinas. En la parte inferior hay otra pequeña depresión colmatada con los restos de un pequeño esfagnal o trampal: pequeñas turberas, donde el agua estancada contiene gran cantidad de materia orgánica en descomposición y poco oxígeno, albergando, por tanto, una fauna y una flora muy características. Su nombre viene del esfagno (Género Sphagnum) una clase de musgo típico de este hábitat.

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Hasta ahora nada especial que no veamos en cualquier terreno calizo. Pero si descendemos por cualquiera de las dos laderas, tanto por la norte que nos lleva a Barakaldo como por la sur hacia Alonsotegi, nos encontraremos entre la vegetación otro tipo de karst, el karst de agujas:

Karst de agujas

En este caso las rocas que afloran a la superficie tienen forma de agujas cónicas, afiladas y separadas unas de otras, con alturas de entre uno y cuatro metros. Este capricho de la naturaleza no deja de tener algo mágico, incluso fantasmagórico, si te acercas un día de niebla y te metes en el laberinto de agujas y arbustos, sintiendo el roce de la vegetación y las espinas del tojo que se enganchan en tu ropa. La diferencia con la forma redondeada de los karsts más comunes se debe al tipo de clima que ha erosionado las rocas. Mientras que a ésos se les denomina “de clima frío”, al karst de agujas se le conoce también como karst tropical porque es este clima cálido y húmedo el que moldea la caliza de esta forma. Tras sufrir este tipo de erosión, el karst se cubrió de óxidos y carbonatos de hierro, y así permaneció hasta que, varios millones de años después, la explotación minera lo volvió a dejar al descubierto.

Karst de agujas PIG-Bizkaia 1990

Proceso de formación de un karst de agujas. Instituto de Estudios Territoriales de la Diputación Foral de Bizkaia, 1990.

Enfrente vemos la ladera del monte Apuko-Ganeroitz, con una repoblación de hayas, entre las que se han plantado pinos para que les proporcionen sombra, ya que las hayas jóvenes no soportan la insolación directa en verano. A mediados de octubre las hojas de haya presentan ya un incipiente color amarillo entre el verde perenne de los pinos.

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Ni siquiera en este entorno aparentemente tranquilo podemos escapar de las huellas de la irracionalidad humana, en forma del vandalismo que refleja el desprecio fruto de la incultura, la ignorancia y la falta de respeto por el patrimonio natural e histórico. Un panel informativo sobre las especiales características de este karst, yace inerte a un lado del camino, arrancado, con las patas quebradas.

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Poco a poco nos hemos adentrado en los restos del bosque original que se ha recuperado en gran medida tras el abandono de las actividades mineras: encina (Quercus ilex), madroño o borto (Arbutus unedo), labiérnago (Phyllirea latifolia), laurel (Laurus nobilis)…

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¡Un momento! Aquí algo falla… Estamos a un paso del mar, con vientos predominantes del noroeste siempre cargados de humedad, el clima se considera del tipo hiperhúmedo y, sin embargo, la vegetación es claramente mediterránea…

Precipitaciones valle del Ebro-Euskadi

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Para buscar la explicación debemos mirar otra vez hacia el suelo. Como hemos dicho, una parte del agua disuelve la roca caliza y se filtra hacia el subsuelo, y el resto escapa rápidamente pendiente abajo por encima de las rocas. Como consecuencia de ello, la profundidad de los suelos es escasa y sin capacidad para retener el agua. Así que en este terreno la disponibilidad de agua para la vegetación es similar a la del clima mediterráneo.

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Que las condiciones para su crecimiento sean las óptimas no es suficiente para explicar la presencia de estas especies en las zonas costeras cantábricas, desde el este de Asturias hasta Gipuzkoa, donde los bosques que forman se conocen como encinares cantábricos. Se cree que tras la última glaciación, en el llamado óptimo climático del periodo Holoceno (hace 8.000-4.000 años) la flora mediterránea pudo haber avanzado por el valle del Ebro hasta alcanzar los puertos más bajos de la divisoria de aguas de los Montes Vasco-Cantábricos. Desde ahí se extendió valles abajo en lo que ha venido a denominarse “Pasillo del Nervión” y “Pasillo del Cadagua”, ya que la gran abundancia de especies mediterráneas en estos valles, especialmente en el Cadagua, hace pensar que pudieron ser la puerta de entrada.

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Frutos del madroño.

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Frutos del labiérnago.

El hecho de que la encina típica de aquí, Q. ilex, aparezca hibridada con la carrasca o encina castellana, Q. rotundifolia, refuerza esta hipótesis. Otras especies que podemos encontrar son el aladierno (Rhamnus alaternus), el endrino (Prunus spinosa), el aligustre (Ligustrum vulgare), el cornejo (Cornus sanguínea), el ya mencionado espino albar (Crataegus monogyna), la coscoja (Quercus coccifera) cuya denominación en euskera, abaritz, da nombre a este blog (ver Sobre mí)

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y el terebinto o cornicabra (Pistacia terebinthus)

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Frutos del terebinto.

Y en la ladera del monte Arraiz, donde se encuentran el vertedero y las plantas de tratamiento de residuos que hemos visto antes, todavía quedan ejemplares de alcornoque (Quercus suber).

En las zonas más sombrías y húmedas encontramos las especies mediterráneas mezcladas con las típicas del bosque húmedo, como avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus excelsior) y robles (Quercus robur, principalmente), formando una tupida cubierta que impide que los rayos de sol lleguen al suelo.

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Entre todas estas especies de árboles y arbustos mediterráneos y también entre los caducifolios encontramos unas cuantas herbáceas trepadoras colgando de las ramas o aferradas a las rocas, como la zarzaparrilla (Smilax aspera), la hiedra (Hedera hélix) y el rosal silvestre (Rosa sempervirens), este último también típico de los bosques mediterráneos.

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Frutos de la zarzaparrila en una rama de espino albar…

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…y en una rama de avellano.

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Frutos del rosal silvestre.

Estas especies forman lianas que, buscando la luz, pueden llegar a cubrir los troncos de árboles mucho más altos que las encinas, como los pinos:

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Junto a los pastos que rodean los caseríos podemos ver frutales como cerezos, avellanos, nogales, ciruelos, manzanos y algún castaño, con las explotaciones de eucaliptos y pinos al fondo.

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Los robles, fresnos, alisos y avellanos crecen en las márgenes de los arroyos y también se utilizan para formar setos que separan las propiedades, por lo que juegan un importante papel en el ecosistema de la campiña, sujetando el terreno en las zonas con fuertes pendientes y sirviendo de cobijo a los vertebrados más pequeños, como pájaros y reptiles.

Para terminar nuestra excursión daremos un repaso a una serie de especies que se encuentran diseminadas por todos estos hábitats. Son plantas que merecen ser destacadas por las razones que ahora veremos:

Especies incluidas en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas

  • Acebo (Ilex aquifolium): Arbusto que crece en los hayedos, robledales, bosques mixtos y encinares. Está catalogada como “de interés especial” porque permite en invierno alimentarse de sus frutos a la fauna.
  • Narcissus bulbocodium: Planta vivaz que crece en suelos húmedos o temporalmente húmedos, en pastos, repisas, prados-juncales y brézales. Catalogada como de “interés especial”.
  • Osmunda regalis: Helecho de gran tamaño y porte esbelto, de distribución atlántica y catalogada como “rara”.
  • Pinguicula lusitánica: Planta carnívora de pequeñas dimensiones y distribución atlántica de países de clima húmedo y templado. Sus hojas tienen infinidad de diminutas papilas que segregan una viscosidad con la que la planta atrapa y digiere pequeños invertebrados. Ocupa turberas incipientes, manantiales y esfagnales de montañas con substratos silíceos. Catalogada como especie “de interés especial”.

File:Pinguicula lusitanica.JPGFile:Pinguicula lusitanica2.jpg

(Wikimedia Commons)

  • Spiranthes aestivalis: Delicada herbácea de la familia de las Orquídeas. En el País Vasco está presente de forma muy escasa. Tiene categoría “rara” y crece en humedales turbosos, prados y juncales con suelo permanentemente húmedo.
  • Woodwardia radicans: Helecho que vive en taludes sombríos y abrigados, en barrancos con humedad constante y temperaturas suaves, catalogada “de interés especial”.

Estas especies deben ser disfrutadas en el campo y nunca recogidas ni sacadas de su medio. Si son tan escasas se debe a que son extremadamente sensibles a las condiciones de suelo, luminosidad, temperatura, humedad, etc. y no sobreviven a un cambio de hábitat. Además, algunas están protegidas y su recolección está prohibida.

Especies singulares no catalogadas

Su función en el entorno es indispensable para el correcto funcionamiento de los ecosistemas.

  • Dactilorhiza elata: Orquídea que aparece en prados con mucha humedad y juncales, de distribución submediterránea.
  • Radiola linoides: habita en pastos anuales, sobre suelos arenosos temporalmente húmedos y su distribución es eurosiberiana.
  • Anacamptys piramidalis: Orquídea con inflorescencia (conjunto de flores) piramidal. Habita sobre suelos calizos, en terrenos relativamente secos y soleados. Común en el Mediterráneo, es poco frecuente en la región eurosiberiana (el caso de Alonsotegi).
  • Ophioglossum lusitanicum: Pequeño helecho que crece en pastos con suelos secos. La población de Alonsotegi es una de las tres que se han localizado en el País Vasco.
  • Thapsia villosa: Herbácea perenne que habita pastos y matorrales secos y soleados. Su área de distribución es la parte occidental de la región mediterránea y su presencia es muy escasa en los valles atlánticos. En Bizkaia, además de Alonsotegi, sólo se conoce en Zalla y Gordexola, también en la cuenca del Cadagua.

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Poco a poco, casi sin darnos cuenta, hemos ido descendiendo hasta llegar al pueblo. Lo que empezó como una excursión para conocer la naturaleza que podemos encontrar cerca de la ciudad se ha convertido en una pequeña aventura donde nos hemos encontrado con galeones del siglo XVI, hemos conocido dos escritores vascos, uno de finales del siglo XIX en castellano y otro del XX en euskera; hemos conocido la doble cara del eucalipto, con su contenido en sustancias químicas que nos pueden curar pero también su fuerte impacto en el medio ambiente; hemos visto cómo se tratan los residuos que generamos habitualmente para evitar su impacto ambiental, aprovechándolos hasta que no tienen más utilidad que como combustible para obtener energía; un viaje en el tiempo hasta el siglo XIX nos ha permitido conocer por qué desapareció la mayor parte del bosque autóctono y fue sustituido por el pino insignis; retrocediendo mucho más, hasta hace 100 millones de años, hemos visto como se formó la roca caliza, y de regreso al futuro, hemos extraído el hierro acumulado sobre ella; marcha atrás otra vez en el tiempo, hasta hace unos 5.000 años para entender por qué existen ecosistemas mediterráneos en la costa cantábrica; y finalmente, hemos conocido unas cuantas plantas singulares que habitualmente pasan desapercibidas, una de ellas carnívora, pero que son de gran importancia para la conservación de la biodiversidad.

Vivas donde vivas estoy seguro que puedes hacer una excursión parecida por tu entorno. Sólo tienes que documentarte un poco, preguntar a familiares y profesores para que te orienten, y disfrutar de una aventura donde encontrarás viajes en el tiempo, poesía, naturaleza, paisajes, ciencias como la biología, la geología y la química, y más de una sorpresa.

(*) Actualización 4/11/2013: Parece ser que estas características les permiten alcanzar grandes profundidades, llegar a depósitos de oro y otros metales, y extraer partículas que acumulan en los tejidos aéreos. Así pueden usarse como indicadores biogeoquímicos por la industria minera.Natural gold particles in Eucalyptus leaves and their relevance to exploration for buried gold deposits“. NATURE COMMUNICATIONS .

(1) Actualización 10/11/2014: “Ferrería del siglo XI hallada en la subida al monte Pagasarri”

Referencias

 BiocarnavalJuniors

Esta entrada participa en el XXVI Carnaval de Biología, Edición Junior, que alberga @RueddaInventos en el blog http://www.laruedadelosinventos.org/

carnaval-quimica-xxviii-28-edicion-niquel-edition-flagellum-3dciencia-2013-octubre

Este post participa en el XXVIII Carnaval de Química, que se aloja en el blog Flagellum @3Dciencia

Historia “natural” de la puchera ferroviaria

Las Encartaciones

La comarca vizcaína de Las Encartaciones (Enkarterri en euskera), probablemente sea la más desconocida de Euskadi, incluso para los vascos. Su ubicación, la más occidental del País Vasco, la convierte en puerta hacia la meseta castellana por el Valle de Mena y hacia la cornisa cantábrica por Cantabria.

Mapa de Las Encartaciones

Esto ha hecho que históricamente se mezclen las culturas vasca y castellana, como se refleja en la toponimia y en el habla en castellano, donde podemos encontrar términos tanto del euskera como del astur-leonés. Podemos encontrar lugares distantes a pocos kilómetros, uno con el topónimo castellano y otro con el vasco.

A finales del siglo XII, se denominaba valle de Salcedo a los actuales municipios de Güeñes y Zalla, y al río Cadagua como río Salcedo. Por otro lado, tenemos el topónimo vasco y apellido muy común en la zona, Saratxaga. Tanto Salcedo como Saratxaga tienen el mismo significado: bosque de sauces. En ambos idiomas abundan los topónimos relativos al agua: Allendelagua, Ambasaguas, Pozalagua, Ibarra, Padura, Ugarte.

Toponimia vasca

Urrutia,   Ibarra, (O)Labarrieta, Goikuria, Padura, Aranguren, Garai, Iratzagorria,   Aretxederra, Artebizkarra, Elubarri, Ugarte, Saratxo, Saratxaga

Toponimia castellana

Nocedal,   Salcedo, Allende(lagua), La Herrera, Avellaneda, Carral, La Aceña, Arenaza,   Traslaviña, Ambasaguas, El Pobal, Ilso, Pozalagua, La Cuadra

Vocabulario   astur-leonés usado en las Encartaciones

borona

maíz

borto

madroño

caco

azada de dos picos

escacho

espino

jaro

zarza

monchina

silvestre, montés

quima

rama delgada

sallar

cavar con azada para quitar las malas hierbas

seruga

vaina de legumbres

tasugo

tejón

El municipio donde vivo, Alonsotegi, no ha pertenecido históricamente a esta comarca, pero ha sido su conexión con Bilbao y su área metropolitana, y por tanto comparte con Las Encartaciones gran parte de su cultura y tradiciones.

23 Panorámica Alonsotegi 1940

Alonsotegi, década de 1940.

Esta relación con Castilla y León se vio acrecentada en gran medida con la construcción, terminando ya el siglo XIX, del ferrocarril que unía Bilbao con la localidad leonesa de La Robla, conocido popularmente como el “Hullero”.

El ferrocarril de La Robla

A finales del siglo XIX, la riqueza carbonífera de toda la zona norte de León, Palencia y sur de Santander estaba inexplotada por falta de vías de comunicación, mientras que en las industrias que rodeaban Bilbao faltaba combustible. Ante esta situación se decidió prolongar el trazado que recorría la cuenca carbonífera hasta Bizkaia para abastecer con carbón de calidad media (hulla) las industrias vascas, prácticamente de puerta (la bocamina) a puerta (la caldera de los altos hornos). Además se podía complementar con el tráfico de viajeros y el de mercancías generales.

Tras estudiar varias alternativas, tanto de vía ancha como estrecha, se escogió la vía métrica y conectar con el trazado ya existente entre Bilbao y Balmaseda. Esto resultaba bastante más barato, el coste de los 200 km construidos ascendió a 15.999.000 pesetas. Se eligieron locomotoras de 40 y vagones de 10 toneladas para viajeros de primera y segunda clase. La velocidad establecida ¡alcanzaba los 25-30 km/h! Se calculó un tráfico anual de 200.000 toneladas de hulla.

24 Tren de La Robla en puente de Arbuio 1959

Ferrocarril de La Robla cruzando el río Cadagua a su paso por Alonsotegi (1959).

Tras la constitución el 21 de abril de 1890 de la sociedad explotadora “Compañía del Ferrocarril Hullero de La Robla a Balmaseda”, el 6 de octubre de 1892 se abrieron los primeros 45 km que separaban Balmaseda de Espinosa de los Monteros, uno de los más difíciles. Tras un retraso de varias semanas por un derrumbe en Vigo-Siones, finalmente, en 1894 se finalizaron las obras. Hay que resaltar la celeridad de las obras gracias a la buena organización, en un trazado muy complicado, quebrado y sinuoso, que ocasionaría posteriormente grandes complicaciones de tracción.

El 11 de agosto de 1894 se inauguraron los 281 km construidos, que junto con los 30 ya existentes lo convertían en el ferrocarril de vía estrecha más largo de España, récord que todavía mantiene.

En los primeros años los resultados de explotación no fueron los previstos. Había problemas con la explotación de las minas y por la falta de conexiones tanto dentro de la comarca minera como en la margen izquierda de la ría de Bilbao, donde se concentraban las industrias siderúrgicas. La gravedad de la situación hizo temer incluso por su supervivencia, pero a partir de 1903, solventados esos problemas, el progresivo incremento del tráfico permitió repartir beneficios en 1906, en concreto 5 pesetas por acción. En 1913 se superaron las 200.000 toneladas de transporte de hulla, 500.307 en 1918, y en 1958 su récord, 908.464.

Tras la guerra civil se produce un gran incremento del transporte de viajeros, consecuencia de la falta de transporte por carretera y la migración hacia Bizkaia. A partir de 1959 se sustituye progresivamente el vapor por el diesel, empezando por los trenes de mercancías.

Pero el tiempo no pasa en balde, y por primera vez en 1966, no se cubren los gastos con los ingresos, debido principalmente al descenso del 30% del tráfico hullero, y se encomendó la dirección a la compañía Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE). El paulatino descenso de todo tipo de tráfico hizo que en 1991 el ministerio competente decretara el cese del servicio de viajeros entre Guardo (Palencia) y Balmaseda. En ese momento el recorrido Bilbao-Balmaseda duraba 12 horas.

Estación de GuardoEstación de Guardo, Palencia. (Wikimedia)

En 2003, un convenio entre FEVE y la Junta de Castilla y León hizo posible la reanudación del recorrido entre Bilbao y León para pasajeros, reduciendo la duración del viaje a 7 horas y media. Una buena oportunidad para disfrutar de los paisajes, la naturaleza y el románico del Valle de Mena y la montaña palentina y leonesa.

La puchera

Este curioso plato nació al calor del carbón y del vapor, mecido por el traqueteo del viaje. Su originalidad reside en el ingenio utilizado para su preparación. En los tiempos de las máquinas de vapor, los ferroviarios cocinaban su almuerzo en una olla que colocaban en la salida de vapor de la caldera de la locomotora, y así, lentamente, se iban cocinando las alubias, la carne y el chorizo.

Puchera tradicionalPuchera tradicional (Wikimedia)

Posteriormente se diseñó un recipiente que incluía una “caldera” a medida para la olla, un armazón de chapa reforzado con remaches, elaborado artesanalmente. Se remataba con tres patas y varios orificios para permitir la entrada de aire y la salida de humo. En el fondo del armazón se colocaba el carbón vegetal y encima se encajaba la olla.

Esta forma de cocinar las alubias se convirtió en una tradición en todos los pueblos por donde pasaba el “Hullero”, pero quizás las pucheras más famosas son las de Balmaseda, capital de la comarca encartada. Cada 23 de octubre, día de San Severino, se organiza un concurso que en 2012 celebró su 42ª edición, con la participación de más de cien pucheras: San Severino 2012, Balmaseda.

La alubia

La leguminosa Phaseolus vulgaris, es conocida en la Península Ibérica por diferentes nombres. En castellano: alubia (del árabe al-lubíia), judía (del hebreo yehudi), frijol (del asturleonés fréxol). El fréxol asturleonés, el gallego feixón, el catalán fesol, el portugués feijão, vienen del latín phaseolus. También en Galicia se las conoce como fabas y en Asturias como fabes. En Castilla-La Mancha, en Andalucía y la Región de Murcia se denominan habichuelas, en Cataluña se conocen también con el nombre de mongetes (singular, mongeta). En la Comunidad Valenciana se le conoce como fesol. En La Rioja existe una variedad oscura conocida como caparrones. Por último, en euskera, se las conoce como indaba (haba india) y babarrun. En 2007 se cultivaron en todo el mundo 18,3 millones de toneladas de alubias.

Origen y taxonomía de la alubia

Se considera México como el más probable origen, o por lo menos, el centro primario de diversificación. Algunos hallazgos arqueológicos en Meso y Sudamérica indican que ya se conocía hace 7000 años. Las culturas precolombinas seleccionaron las mejores variedades de esta leguminosa, generando una gran número de diferentes formas y denominaciones. En México, además de la denominación fríjol en español, hay más de 30 nombres indígenas: babi (lengua tepehuana), bi-zaa-hui (lengua zapoteca), canastapu (lengua totonaca), chenec (lengua tzeltal y tojolobal), etl (náhuatl), tzanam (lengua huasteca), huay (lengua chinanteca), ju (lengua otomí), etc.

Aunque su nombre científico, Phaseolus vulgaris L., ya fue asignado por Linneo en 1753, su taxonomía se ha establecido apenas hace medio siglo:

TAXONOMIA

Reino Plantae
Subreino Traqueobionta   (plantas vasculares)
Superdivisión Spermatophyta   (plantas con semillas)
División Magnoliophyta   (plantas con flor)
Clase Magnoliopsida   (dicotiledóneas)
Subclase Rosidae
Orden Fabales
Familia Fabaceae
Subfamilia Faboidae
Género Phaseolus
Especie Phaseolus vulgaris

phasvul1 Linneo

Foto del ejemplar de Phaseolus vulgaris del herbario de Linneo.

Características de la alubia

La forma silvestre de la alubia es una enredadera común en lugares perturbados como los matorrales en las orillas de carreteras, orillas de bosques o de parcelas. Tiene formas lilas y color crema, frecuentemente en la misma población. Como el resto de las leguminosas, la simbiosis con bacterias del género Rhizobium les permite disponer de abundante nitrógeno fijado por estos microbios directamente del aire.

Sus propiedades nutritivas se deben a su alto contenido proteico principalmente, y en menor medida a su aportación de carbohidratos, vitaminas y minerales.

CONTENIDO NUTRICIONAL

Proteínas
  •   14-33% según variedad
  •   Rico en aminoácidos como lisina, fenilalanina   y tirosina.
  •   Pobre en los aminoácidos azufrados cisteína y   metionina.
  •   70% de la calidad proteínica de origen animal.
Carbohidratos (almidón   principalmente)
  •   52-76 g/100g según variedad
  •   Tras la cocción una parte queda indisponible   dado que se transforma en indigerible
Lípidos
  •   1,5-6,2 g/100g según variedad
  •   Mezcla de acilglicéridos, predominando los   ácidos grasos mono y poliinsaturados.
Vitaminas y minerales

Fuente   considerable de calcio, hierro, fósforo, magnesio y zinc y de las vitaminas   tiamina, niacina y ácido fólico.

Fibra
  •   14-19 g/100g según variedad
  •   50% soluble
  •   Principalmente pectinas, pentosanos,   hemicelulosa, celulosa y lignina.

Pero estas legumbres también contienen sustancias químicas naturales que interfieren con el aprovechamiento de los nutrientes, y que en situaciones extremas pueden resultar perjudiciales: inhibidores de tripsina, taninos, lectinas y ácido fítico.

La tripsina es una enzima secretada por el páncreas que en el duodeno digiere las proteínas. Sus inhibidores pueden provocar retardo en el crecimiento e hipertrofia pancreática. Respecto a los taninos, además de disminuir la digestibilidad de proteínas, limitan la biodisponibilidad de minerales como el hierro y cinc, mientras que el ácido fítico también afecta la asimilación del cinc: Por otra parte, las lectinas (fitohemaglutinina, PHA) son proteínas que inducen el crecimiento del páncreas en ratas y producen ulceración y necrosis en el intestino. Otra familia de componentes que se consideran indeseables son ciertos oligosacáridos como la rafinosa, estaquiosa y verbascosa, los cuales no son hidrolizados (rotos) en la primera etapa de la digestión y terminan fermentados en ácidos grados de cadena corta y gas en el colon, lo que provoca problemas de flatulencia.

Pero no debemos olvidar que las técnicas culinarias de preparación, como el remojo y la cocción, eliminan o disminuyen radicalmente la presencia de dichos factores antinutricionales. Además, en la actualidad se está demostrando que estas sustancias están relacionadas con la prevención o el tratamiento de ciertas enfermedades, en dosis bajas como se encuentran en los platos cocinados.

Por último, también son ricas en purinas, que se metabolizan a ácido úrico. Este ácido úrico puede cristalizar en las articulaciones produciendo gota, o en los riñones o vías urinarias produciendo así cálculos.

Componentes funcionales, nutracéuticos, fitoquímicos

Con todas estas denominaciones se conocen las sustancias químicas con actividad fisiológica, que proporcionan beneficios más allá de la nutrición básica y pueden prevenir enfermedades o promover la salud. Algunos de ellos ya los he citado hace un momento: fibra, polifenoles, ácido fítico, taninos, inhibidores de tripsina y lectinas.

EFECTOS FISIOLÓGICOS

Inhibidores de tripsina
  •   Protección contra rotavirus (gastroenteritis).
  •   Inhiben carcinogénesis.
  •   Quimioprotectores, protegen contra efectos   secundarios de ciertos medicamentos.
Ácido fítico
  •   Efecto antioxidante.
  •   Reduce riesgo de cáncer (colon y mama)
Lectinas
  •   Disminución del crecimiento de linfomas   no-Hodgking (ganglios, bazo, etc.).
  •   Se utilizan como marcadores de tumores.
Taninos

Antioxidantes,   antícancerígenos y antimutágenos

Fibra
  •   Efecto hipocolesterolémico (reduce hasta un   10% el colesterol en sangre)
  •   La fermentación en el colon genera ácidos   grasos de cadena corta, que provocan la disminución de la síntesis de   colesterol en el hígado

Formas de cocinarlas

Las alubias se pueden almacenar indefinidamente en un lugar seco y fresco, pero sus cualidades nutricionales disminuyen y el tiempo de cocción se alarga. El remojo durante varias horas depende de la variedad y, sobre todo si son frescas o secas, y sirve para acortar el tiempo de cocción. Se calcula que el remojo puede eliminar el 5-10% de los azúcares que producen el gas responsable de las flatulencias. En función de la frescura, el remojo y la variedad, el tiempo de cocción oscila entre 1 y 4 horas, que se pueden reducir en gran medida en una olla a presión.

En México, Centro y Sudamérica, la especia tradicional que se usa con los fríjoles es el epazote, Dysphania ambrosioides, que parece que facilita la digestión. En el este de Asia, con el mismo propósito se añade durante la cocción el alga kombu (Género Laminaria).

No puedo cerrar este apartado sin mencionar una de mis debilidades en cuanto a un plato elaborado con alubias, las fabes con marisco del restaurante Llantares de Mar en Ribadesella (Asturias), simplemente no tengo palabras para describirlo.

Variedades vascas

La alubia es un producto de gran tradición en el País Vasco, cultivado en nuestros caseríos desde hace más de 300 años. Su producción es artesanal en pequeñas huertas próximas al caserío

“Tolosako Babarruna – Alubia de Tolosa” (Variedad “Tolosana” (Aiena) registrada en el Instituto Nacional de Semillas y Plantas de Vivero).

  • Porte indeterminado (mata alta).
  • Sistema de producción asociado a maíz, malla o entutorado y con una duración del cultivo al aire libre desde la siembra, que se extiende entre 120 y 170 días.
  • Grano de forma ovoidea y con un color que va de un morado oscuro a prácticamente negro.
  • Tamaño “Txiki”: 0,5 – 1 cm de longitud; “Haundi” 1 – 1,5 cm.

Se cultiva en toda Gipuzkoa, principalmente en la zona de Tolosaldea desde mediados de mayo hasta mediados de octubre aproximadamente. Se recolecta a mano a finales de septiembre o de octubre, después se deja un tiempo de secado que varía en función de las lluvias, para posteriormente consumirse a lo largo de todo el año.

“Gernikako Indaba – Alubia de Gernika” (Variedad tipo “Gernikesa”, pendiente de registro en el Instituto Nacional de Semillas y Plantas de Vivero).

  • Porte indeterminado (mata alta)
  • Sistema de producción asociado a maíz o entutorado y con una duración del cultivo al aire libre desde la siembra que se extiende entre 120 y 140 días.
  • Grano de forma ovoidea alargada y con un color variegado granate y crema.
  • Tamaño de 1 a 1,5 cm de longitud

Se cultiva desde el siglo XVIII en pequeñas explotaciones de las comarcas de Mungia, Busturialdea y Lea Artibai

 “Arabako Babarrun Pintoa – Alubia Pinta Alavesa” (Variedad “Alavesa” (Laura) registrada en el Instituto Nacional de Semillas yplantas de Vivero)

  • Porte determinado (mata baja)
  • Duración del cultivo al aire libre que se extiende entre 100 y 110 días desde la siembra.
  • Grano de forma ovoidea y con un color variegado granate y crema.
  • Tamaño de 0.5 a 1,5 cm de longitud.
  • La siembra se realiza en mayo. Se recolecta manualmente a finales de septiembre o primeros de octubre. A continuación se deja secar más o menos tiempo según la climatología del año (a más lluvias más tiempo de secado).

Se cultiva desde el siglo XVIII en las comarcas de Montaña y Valles Alaveses. La Alubia Pinta Alavesa, es un tipo de alubia que ha estado presente de forma tradicional y significativa durante mucho tiempo en las explotaciones agrarias de Alava.

Elaboración de la puchera

La elaboración de las alubias en la puchera ferroviaria no difiere mucho de las preparadas en una cocina normal. La diferencia es el control del calor poniendo la cantidad de carbón vegetal adecuada en función de la cantidad de ingredientes. Y en cuanto a éstos, y el orden y la forma de echarlos en la puchera, cada maestrillo tiene su librillo y para gustos están los colores. La receta estándar, utilizada en el concurso de Balmaseda es la siguiente:

Ingredientes para 5 personas

  • 1kg de alubias
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • 1 pimiento choricero
  • 1 tomate
  • 1 puerro
  • aceite de oliva
  • 1/2kg Costilla de cerdo
  • tocino (3 ó 4 trozos)
  • 2 chorizos por kilo de alubias
  • 2 morcillas
  • Sal

Tiempo de elaboración

4 horas de cocción y media de reposo con alubia nueva.

Elaboración

La putxera se enciende con 1 ½ kg o 2 kg de carbón, colocando el puchero cuando el carbón esté al rojo vivo. En el puchero se ponen las alubias junto con la verdura finamente picada, el agua y un chorro de aceite. Cuando empieza a hervir se corta el hervor con agua fría para que se hagan despacio. La costilla y los chorizos se agregan cuando las alubias están a medio hacer. Las morcillas se añaden a última hora y entonces se le da el punto de sal.

Aquí llamamos “sacramentos” a los productos del cerdo que se añaden al cocido de alubias: costilla, tocino y chorizos, morcillas. Si se quiere disminuir la cantidad de grasa en el plato final, se pueden cocer los sacramentos aparte y añadirlos la última media hora de cocción, a costa claro, de perder sabor. Como hemos visto antes, aunque los sacramentos contengan gran cantidad de colesterol, en parte se compensa por el efecto de la fibra de las alubias.

En cuanto al tipo de morcilla, en Gipuzkoa y otros sitios se utiliza la de verdura (tipo Beasain: 50% cebolla, 10% puerro, 40% manteca de cerdo, sangre de cerdo, orégano, sal y tripa de vacuno), en Encartaciones la morcilla tradicional es la de arroz (tipo Burgos: cebolla, sangre, manteca de cerdo y arroz, sal, pimienta, pimentón y orégano).

Y como última recomendación, dentro de todas las posibilidades de encontrar buenas alubias en Enkarterri, yo me quedo con las del restaurante Batirtze, en Sodupe: alubias, sacramentos, berza y guindillas de acompañamiento, con un buen arroz con leche casero de postre.

La puchera llevada al límite

El pasado sábado me tocó afrontar un nuevo reto: preparar una puchera de alubias para 13 adultos y 6 menores, poniendo al límite la capacidad de mi puchera. Calculé necesarios dos kilos de alubia negra de Tolosa, que estuvieron toda la noche a remojo.

Alubia de Tolosa

En vez de pimiento choricero entero, usamos un botecito de pulpa ya extraída; costilla adobada, que tiene más sabor; y morcilla de la localidad alavesa de Artziniega.

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La jornada empezó a las 9.30, con 6ºC, 78% de humedad y 1012 mb de presión atmosférica. Lo primero, preparar una buena brasa que aguante por lo menos tres horas.

Preparando la brasa

Mientras coge temperatura, picamos y añadimos la verdura.

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Y a partir de ahí, intentar que no hierva muy fuerte, cosa que al principio resulta difícil por la fuerza de la brasa. Revolver para que no se peguen en el fondo y añadir agua si vemos que se quedan secas.

Removiendo

Cuando lleven una hora aproximadamente, se añaden los sacramentos menos las morcillas. Dado que todos los sacramentos comprados no cabían en la olla, sólo añadimos la mitad; la otra mitad la cocimos aparte, con lo que también eliminamos una parte importante de la grasa.

Puchera en marcha

Se comprueba de vez en cuando la dureza de las alubias y cuando veamos que les queda ya poco para coger el punto de ternura, le añadimos las morcillas y la sal al gusto. Cuando ya estén hechas, las retiramos del fuego y las dejamos reposar antes de servir.

Sirviendo

Al final, con la olla al límite y los borbotones salpicando fuera de vez en cuando, salió todo bien y el personal quedó satisfecho.

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Incluso alguna personita que hace no mucho que dejó el biberón, no quería soltar la cuchara con alubias. La calidad del género, tanto de las alubias (bien pagadas, eso sí) como de los sacramentos comprados en la carnicería Coloma de Alonsotegi, junto con la tecnología ferroviaria, hacen difícil el fracaso.

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La otra estrella de la comida: cazuela de pimientos al estilo de Encartaciones.

Historia de mezclas o mezcla de historias

Además de los comensales autóctonos, había representantes de Eibar (Gipuzkoa), Santander, Madrid y San Miguel de Tucumán (Argentina). Una pequeña mezcla de culturas, como la misma historia de la puchera ferroviaria, que empezamos hace 7000 años al otro lado del charco, con las culturas precolombinas transformando las variedades naturales de Phaseolus para adaptarlas a sus necesidades. Después dimos un salto en el tiempo volviendo a estas tierras, cuando hace 1000 años un joven idioma castellano se encontró con el ancestral euskera, mezclándose para enriquecimiento de ambos. Hace 150 años la llegada de la Revolución Industrial transformó el mundo, y el ingenio humano consiguió hacer posible una línea de ferrocarril que parecía inviable. Con el tiempo, lo que era un transporte de gran importancia económica y social se ha transformado en una ruta de ocio y turismo, recordando los viejos tiempos del vapor y el carbón. Por su parte, la ciencia nos permite conocer los secretos más íntimos de la alubia, cuyos beneficios superan a los inconvenientes. Un producto “natural”, a pesar de que tenga poco que ver con la planta original que empezaron a cultivar en América.

La mezcla, tanto en cultura (fusión se le llama ahora) como en biología, es fuente de diversidad que se transforma en riqueza intelectual o genética, equipaje muy útil en nuestro viaje vital, ya que aumenta nuestras posibilidades de adaptarnos mejor al medio y nos permite recordar de dónde venimos para saber a dónde vamos.

Os dejo con el heredero del tren de La Robla.

Referencias

“Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

“Esta entrada participa en la Edición XXI del Carnaval de Biología, hospedado en esta ocasión en La Enciclopedia Galáctica“, perteneciente a @torjosagua.

“Esta entrada participa en la XXII Edición del Carnaval de Química acogido en el blog Roskiencia, cuyo autor es @ismael__ds/@roskiencia

Actualización 15/04/2013: http://treneando.com/2013/04/13/el-museo-del-ferrocarril-de-gijon-organiza-hoy-una-muestra-de-cocina-de-la-zona-en-olla-ferroviaria/

Mi pueblo en un embudo

Últimamente parece que está aumentando el interés de la gente por el tiempo atmosférico y por el clima. Rara es la cadena de televisión que no da como noticia que en invierno nieve y haga frío, y que en verano haga mucho calor. No me refiero a episodios climatológicos extremos, sino al tiempo habitual de cada estación. No sé si es por miedo al cambio climático o simplemente porque hay que llenar muchas horas de programación. Además, muchos medios no distinguen entre clima y tiempo atmosférico, y utilizan indistintamente ambos términos como si fuesen sinónimos. En cualquier caso, vista la última semana que hemos tenido, con fuertes lluvias y viento, incluida ciclogénesis explosiva, y que en agosto se cumplen 30 años de las inundaciones más graves que el País Vasco ha sufrido en la historia reciente, me he animado a escribir sobre el riesgo de inundaciones en Euskadi, sirviéndome del ejemplo de mi pueblo, Alonsotegi.

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Foto 1 (20/01/2013). La vegetación de las riberas de los ríos y arroyos cantábricos está formada por un bosque mixto dominado por sauces, fresnos y alisos.

El relieve montañoso de toda la Cornisa Cantábrica, con sistemas montañosos orientados en paralelo a la costa y con alturas de más de 1000 metros a poca distancia del mar, han dado lugar a valles estrechos y con grandes pendientes. Si a eso le añadimos un clima atlántico muy lluvioso, convierten a la erosión hídrica en el principal agente geomorfológico. Las llanuras naturales de inundación son el fruto de ese proceso, ubicadas en las zonas donde el valle se ensancha.

En Bizkaia los ríos presentan una serie de características comunes: son cortos, de valles estrechos y encajados y tienen que salvar grandes desniveles debido a las pendientes que presenta el terreno. Estas fuertes pendientes, el régimen de lluvias y otros caracteres climáticos de la zona, son causa de que los ríos presenten un régimen de fuerte torrencialidad, alternando épocas de elevado caudal con épocas de fuerte estiaje.

Como ejemplos del brusco contraste de altitudes, tenemos los ríos Altube y Arratia, donde se pasa de 1.475 m, desde el punto de mayor cota (Gorbea) hasta el nivel de base litoral en apenas 50 Km.

La pendiente media de los ríos cantábricos se ha cifrado en un 11% frente al 2% que presentan los ríos de la vertiente mediterránea. En el caso de Alonsotegi, el arroyo Azordoiaga, que nace en las laderas del monte Ganekogorta y desemboca en el Cadagua en el núcleo urbano de Alonsotegi, la pendiente media se acerca al 20%.

 

Alonsotegi desde Sasiburu

Foto 2 (09/08/2012). Núcleo urbano de Alonsotegi al pie del monte Ganekogorta (998 m).

El río Cadagua nace en la localidad burgalesa del mismo nombre, y tras recorrer 63 km, se une a la ría de Bilbao. La superficie de su cuenca alcanza los 307,5 km2. Por su parte, el ya mencionado arroyo Azordoiaga, recorre algo más de 6 km dentro del municipio, con una cuenca de 7,34 km2.

 

Cadagua Alonsotegi Google Earth

Foto 3.Google Earth. Río Cadagua a su paso por Alonsotegi

El hecho de que en el País Vasco las vegas de los ríos, es decir, las llanuras naturales de inundación, fuesen las únicas zonas con pendientes suaves, ha hecho que sean el lugar donde se concentran las edificaciones. Si en un primer momento las construcciones se limitaban a caseríos, ferrerías y molinos, tras la revolución industrial fábricas y bloques de viviendas llenaron hasta el último rincón disponible en estas zonas, llegan en muchos casos a ocupar parte del cauce del río.

 

 

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Fotos 4 y 5 (20/01/2013). Industrias invadiendo el cauce.

Consecuencia de ello, es que periódicamente, tras un episodio de lluvias torrenciales, rápidos deshielos o las dos cosas juntas, en mayor o menor medida, estas zonas acaban bajo el lodo. En la historia reciente, las inundaciones más graves se registraron el 26 de agosto de 1983, provocadas por una “gota fría”, fenómeno típico del Mediterráneo pero muy raro en el Cantábrico. En el Casco Viejo de Bilbao la ría se desbordó alcanzando el primer piso de los edificios. Entre Bizkaia y las provincias limítrofes 34 personas perdieron la vida, y las pérdidas en el País Vasco alcanzaron los 163 millones de euros.

En el caso de Alonsotegi, como se puede observar en la fotografía 2, es un valle con forma de embudo, las laderas recogen las aguas superficiales dirigiéndolas hacia el núcleo urbano, donde desaguan en el Cadagua. Esto significa que en el caso de lluvias torrenciales, no sólo hay riesgo de inundaciones sino también de desprendimientos y avalanchas ocasionados por los torrentes.

Así, en 1983, los daños en el pueblo no fueron sólo los producidos por el desbordamiento del Cadagua, sino también por piedras, lodo y troncos que bajaron desde los montes. En aquel momento, una gran parte de las laderas estaban deforestadas, facilitando la acción erosiva de las lluvias. Para muestra, tres imágenes:

 

Tren bloqueado 83

Foto 6. Tren atrapado por avalancha desde el monte Sasiburu (27/08/1983).

 

Autobus empotrado 83

Foto 7. El arroyo Azordoiaga empotra un autobús en una casa y destruye parte de un puente de piedra (27/08/1983).

 

Puente Irauregi 83

Foto 8. Del puente de Irauregi queda poco más que el arco de piedra (27/08/1983).

En aquel momento este viejo puente, de origen medieval, con un solo carril para vehículos y aceras estrechas, era el único que conectaba las dos márgenes del núcleo urbano, por lo que durante unos meses hasta su reparación, los vehículos tuvieron que cruzar por un pontón militar ubicado donde hoy está el puente nuevo.

Periódicamente, en menor medida, el río se ha seguido desbordando en algunos puntos, afectando a caminos, huertas y bajos de algunas viviendas, sobre todo en los barrios de Linaza y Pertxeta.

Por tanto, cuando a principios de este siglo se pudo poner en marcha el proceso de regeneración urbana con la ayuda financiera del Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Bizkaia, gran parte de las obras recogidas en el plan tenían que ver con la eliminación de estos riesgos. Así, la renovación de las redes de servicios incluía colectores para canalizar arroyos y torrentes y la construcción de un nuevo puente.

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Foto 9. El armazón del puente, arcos y tablero, se construye en la ribera (10/02/2007).

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Foto 10. Posteriormente, varias grúas de gran tonelaje colocan el puente en sus estribos (15/02/2007).

Otra actuación importante para reducir la inundabilidad en el casco urbano de Alonsotegi era el rebaje o eliminación del azud de Kastrexana, en el límite con los municipios de Bilbao y Barakaldo (foto 3, esquina superior derecha). Esta presa se construyó en los años 50 del pasado siglo para abastecer una acería y en la actualidad sólo abastece a la incineradora de residuos urbanos Zabalgarbi. El ayuntamiento solicitó reiteradamente a URA (Agencia Vasca del Agua) y a la Confederación Hidrográfica del Norte la ejecución de esa obra.

En cuanto a la prevención de los desprendimientos y avalanchas de los montes, desde finales de los 80, la Diputación Foral de Bizkaia ha realizado una gran labor de reforestación, primando las especies autóctonas, cuyos resultados se empiezan a ver ahora.

Sin terminar todas estas obras, el domingo 1 de junio de 2008, la meteorología nos dio otro susto: las fuertes lluvias durante todo el fin de semana hicieron que se desbordara el río Cadagua y que el agua que bajaba de los montes inundara algunos bajos.

En esta ocasión, el hecho de que los montes tuvieran una mayor superficie arbolada hizo que sólo bajara agua, sin piedras ni troncos, con lo que los daños fueron mucho menores. Por su parte, el río Cadagua volvió a pasar por encima del puente viejo después de bastantes años, pero sin destrozos graves.

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Fotos 11 y 12. Torrentes del monte Sasiburu (1/06/2008).

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Foto 13. El río Cadagua desbordado por encima del puente de Irauregi (1/06/2008).

Tras varios años de requerimientos por parte del ayuntamiento, finalmente, en el verano de 2010, la Confederación Hidrográfica del Norte rebaja un metro la altura de la presa de Kastrexana.

 

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Foto 14. La presa de Kastrexana bajo los viaductos de la Variante Sur de Bilbao (20/01/2013).

Por último, en 2011 se reforzó la estructura del puente Irauregi ampliando la anchura para mejorar la accesibilidad peatonal.

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Foto 15. Puente de Irauregi (20/01/2013).

Y tras este recorrido histórico llegamos a enero de 2013. Tras una semana de fuertes lluvias y viento (este pasado fin de semana nos ha barrido una ciclogénesis explosiva), tocaba ver si habían servido de algo las obras que he comentado, ya que en los últimos tres años no habíamos tenido lluvias de esta magnitud.

Video 1. Vista desde el puente nuevo (20/01/2013).

Bajo el puente nuevo hay una presa que envía el agua hacia una minicentral hidroeléctrica ubicada junto al puente de Irauregi. El canal, de 300 metros de largo, discurre bajo el paseo de Coscojales. En caso de crecida del río, el exceso de agua salta por encima del canal, volviendo al río. En algunos puntos, estos aliviaderos coinciden con los desagües de los torrentes del monte, creando unas bonitas cascadas.

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Fotos 16 y 17. Paseo Coscojales (20/01/2013).

Justo aguas debajo de esta presa, hay una formación de rocas calizas a diferente altura, creando unos saltos de agua de gran espectacularidad cuando el río baja caudaloso.

Video 2. Vista del salto de agua en la formación caliza (20/01/2013).

De hecho, cada vez que tenemos crecidas en los ríos de Euskadi, los medios de comunicación vienen aquí a tomar imágenes: portadadeia210113

Parece ser que el río Cadagua es uno de los que mejor se está recuperando ambientalmente a nivel de Bizkaia. En el caso de la fauna, desde hace unos años nos hemos acostumbrado a ver garzas, garcetas, patos, cormoranes, pollas de agua, también alguna tortuga invasora, y se supone que hay alguna colonia de visón europeo. No entraré a explicar las razones de esto (material suficiente para otro post), simplemente una muestra:

 

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Fotos 18 y 19 . Cormoranes (20/01/2013).

Cuando todas las demás aves desaparecen, los cormoranes se mantienen impasibles ante la fuerza del agua.

Finalmente, no ha habido ningún desbordamiento del río en toda esta zona, ni siquiera en el barrio de Pertxeta. La influencia del rebaje de la presa de Kastrexana llega hasta el puente de Irauregi, 1,4 km aguas arriba. Tampoco ha llegado al camino de Pertxeta, que hasta ahora se inundaba con facilidad.

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Foto 20. Camino de Pertxeta (20/01/2013).

Por supuesto, esto no quiere decir que se hayan eliminado completamente los riesgos de inundabilidad de esta zona. El Plan Integral de Prevención de Inundaciones de la Comunidad Autónoma del País Vasco (conocido como P.I.P.I.), recoge el concepto estadístico conocido como periodo de retorno, que es el tiempo medio entre dos trombas de agua que pueden dar lugar a un determinado caudal. Para cada periodo de retorno y en función de la orografía del municipio se establece sobre el mapa una mancha de inundación, que marca la probabilidad de cada punto de inundarse periódicamente. Los periodos de retorno utilizados suelen ser 10, 25, 50, 100 y 500 años. Algunos consideran que las inundaciones de 1983 corresponden al de 500 años, lo que significa que probablemente no se dé un evento de esas características hasta dentro de más de 400 años (sin considerar el cambio climático, claro está).

En función de estos cálculos se establecen unas distancias de separación al cauce de los ríos para los distintos usos urbanísticos del suelo: por ejemplo, en el borde de la ribera sólo se permiten usos recreativos, sin edificaciones; a ciertos metros se permiten vías de circulación, y más alejadas, las construcciones.

El problema lo tenemos con las construcciones ya existentes en las riberas, puesto que estas normativas fueron aprobadas en los 90. En el momento en que cesa el uso, por ejemplo, de fábricas abandonadas, tras su derribo no se podrá volver a construir en ese punto. En el caso de bloques de viviendas viejas y deterioradas, se pueden organizar operaciones de realojo, siempre con gran coste económico. Para el resto de los casos, sólo quedaría actuar sobre el cauce, aumentando su capacidad, pero también con gran coste económico y ambiental. http://www.eitb.com/es/noticias/sociedad/detalle/1231074/inundaciones-gobela–preocupacion-getxo-nuevas-lluvias/

En este último aspecto, quiero destacar que en las obras de canalización, la normativa en Euskadi obliga a recuperar, en la medida de lo posible, el estado original del cauce fluvial: pendientes, perfiles, taludes, riberas, vegetación, etc. Si comparamos la ribera derecha en la foto 8, donde se construyó el armazón del puente, con la foto 1 o la de cabecera del blog, sacadas en ese mismo punto, podemos ver el cambio: sauces, alisos, abedules, fresnos, chopos, arces, avellanos, espinos…

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Foto 21. Vegetación en puente nuevo (2/05/2010)

Los errores del pasado provocados por el crecimiento descontrolado han generado una grave problemática, de gran complejidad por las implicaciones urbanísticas, sociales, ambientales y económicas. Aunque poco a poco se va mejorando en estos aspectos, en algunas ocasiones las administraciones públicas tienen que hacer verdaderos encajes de bolillos para resolver estas situaciones. Y en cualquier caso, aunque sea labor de la administración el controlar y evitar que se vuelvan a cometer los mismos errores, todos tenemos que ser conscientes de la importancia de respetar el medio ambiente en el sentido más amplio del término.

El ser humano ha sido capaz de modificar completamente el entorno en su beneficio, a veces subestimando el poder de la naturaleza. Se suele decir que lo que se le quita al agua, más tarde o más temprano el agua lo recupera, como vemos periódicamente. Además, toda esta problemática se ve complicada ahora con el cambio climático.

Según un informe de 2011 de la Oficina Vasca de Cambio Climático, la tendencia en los últimos 50 años muestra que en invierno y primavera (la época más lluviosa en Euskadi) llueve menos pero cuando llueve lo hace de forma torrencial, originando mayor número de crecidas. Esto significa una disminución en el aporte de agua en invierno y primavera (entre 6-13%), un aumento del caudal pico (20%) y con ello una mayor extensión del área inundable (3%), provocando el aumento de pérdidas por inundación para el 2050 (15%). (ver post Doha y el cambio climático en Euskadi).

Para afrontar esta situación se propone analizar el papel que juegan las diferentes formas de ocupación del suelo (ordenación del territorio) en el balance de agua de las cuencas, contemplando, además, las necesidades de adaptación de las políticas forestales y agrarias para la reducción de la vulnerabilidad hídrica.

Por otro lado, debido al incremento esperado en los fenómenos extremos relacionados con la precipitación y, por tanto, el incremento de la peligrosidad de los impactos asociados a los mismos, se plantea el estudio del efecto del cambio climático en las inundaciones de la CAPV, para aportar criterios de priorización y estrategias de adaptación en los instrumentos de gestión y planificación existentes.

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Foto 22. Puente nuevo y riberas (28/09/2007)

Conclusión

Euskadi tiene una orografía muy complicada. Un 85% de los municipios se pueden clasificar como de montaña y tiene un 55% de su superficie arbolada. Por otro lado, en 2011, el 8,11% de su superficie era suelo artificializado. Las principales infraestructuras viarias y de servicios están finalizadas (ver post ¿La construcción es la solución?). En los municipios se va acabando el suelo con pendientes suaves que permitan una edificabilidad rentable económicamente y con un impacto ambiental aceptable.

No debemos olvidar que la urbanización del suelo supone su impermeabilización, lo que significa que el agua de lluvia no es absorbida por la tierra y es enviada rápidamente a los ríos y arroyos, facilitando las crecidas y desbordamientos de los cauces. En el caso de Alonsotegi, el 40% del suelo del municipio está clasificado como de “especial protección” por las características ecológicas que posee. Dentro de este territorio están incluidos los bosquetes de especies autóctonas (encinares, robledales y hayedos) y las zonas húmedas. El mantenimiento y mejora de esta cubierta vegetal es vital para evitar riesgos y contribuir a paliar el cambio climático.

En esta situación los recursos que las administraciones tengan para obra pública, más que a la ocupación de nuevas áreas, se deberían destinar a solucionar los problemas de inundabilidad comentados y a la rehabilitación de zonas urbanas degradadas. Actuaciones muy complejas pero de gran rentabilidad social y ambiental a largo plazo.

Y como acabamos de empezar el año, y a pesar del pesimismo generalizado por la situación económica, quiero acabar este post con un símbolo de esperanza:

Video 3. Arco Iris sobre el puente nuevo (21/01/2013).

Referencias

“Esta entrada participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia“.

“Esta entrada participa en la X Edición del Carnaval de la Tecnología, que hospeda @lualnu10 en su blog http://cajadeciencia.blogspot.co.uk/“.

“Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de Humanidades alojado en El  cuaderno de Calpurnia“.

Actualización 18/04/2013 (en euskera): http://aldizkaria.elhuyar.org/erreportajeak/uholdeak-konponbide-berriak-betiko-arazoari/

Incineración de residuos y organismos transgénicos, dos polémicas paralelas.

En esta sociedad que nos ha tocado vivir, cada vez más desarrollada tecnológicamente y cada vez más dependiente de la tecnología, periódicamente surgen polémicas en torno a nuevas técnicas en el momento de su implantación. Tras una fase de desconfianza inicial, entendible por el innato temor de los seres humanos a los cambios y a lo desconocido, llega un momento en que, de repente, se convierte en causa de lucha política. La acusación de intereses ocultos por parte de los poderes políticos y económicos, efectuada por colectivos o partidos políticos autodenominados progresistas y defensores del medio ambiente, puede llegar a desvirtuar completamente la realidad: organismos genéticamente modificados (OGM), incineración de residuos, energía nuclear, células madre, quimiofobia, etc.

En el caso de los organismos transgénicos, las limitaciones a su uso en Europa supone a los agricultores europeos unas pérdidas de entre 443 y 929 millones de euros al año. Limitaciones existentes a pesar de que la misma Comisión Europea publicó dos informes en 2005 y 2010 que abarcaban 25 años de investigación sobre los potenciales efectos de los organismos modificados genéticamente sobre la salud humana y el medio ambiente, y que concluyeron que a día de hoy no existe evidencia científica que asocie los OGMs con mayores riesgos para el medio ambiente o para la alimentación que los existentes con plantas u organismos convencionales. Además, a nivel mundial, durante los últimos 15 años miles de millones de personas han consumido alimentos con ingredientes genéticamente modificados sin que se haya detectado ningún riesgo para la salud, según reconocen las academias científicas y consejos médicos de todo el mundo.
Otro tema estrella en cuanto a relevancia social es la incineración de residuos urbanos. Los daños ambientales y el paso a la cadena alimenticia de algunos contaminantes provocados por incineradoras con tecnologías de los años 60 y 70 han sido la excusa de los grupos ecologistas y algunos partidos políticos para oponerse radicalmente a un sistema de eliminación de residuos que no pueden ser reciclados y que actualmente están basados en tecnologías seguras. Esta es mi visión desde mi experiencia personal.

Los inicios de la gestión de residuos en Bizkaia
Fue a finales de los 90 cuando tuve contacto por primera vez con el tema de la incineración de residuos. En esa época la Diputación Foral de Bizkaia decidió ubicar una planta de valorización de residuos urbanos, es decir, incineradora con recuperación de energía, en el municipio de Bilbao pero en el límite con mi pueblo, Alonsotegi. El revuelo que se montó en aquel momento fue considerable, ya que aparte de la polémica habitual que desatan estas instalaciones, en el caso de mi pueblo había unos antecedentes que hacían a mis convecinos mucho más sensibles a esta decisión.
Artigas-Alonsotegi
En 1973, la alcaldesa franquista de Bilbao, Pilar Careaga, había decidido ubicar un vertedero de basura doméstica en la vaguada de Artigas, en el límite con Alonsotegi, para dar servicio a Bilbao y a gran parte de los municipios del área metropolitana. Esto suponía verter los residuos de unos 800.000 habitantes y convertirse en el principal vertedero de Bizkaia. Sobra decir que en aquel momento, las medidas correctoras y minimizadoras del impacto ambiental no existían: los lixiviados iban directamente al río Cadagua, los gases escapaban a la atmósfera llevando los malos olores a Alonsotegi, el viento sur llenaba el pueblo y las márgenes del río de bolsas de plástico, el tráfico de camiones por una carretera estrecha aumentaba el riesgo de accidentes… La protesta social provocada por esta actuación se añadió al movimiento ciudadano originado en la década de los 70 por el deterioro ambiental en el área industrial de Bilbao, y desembocó en una recogida de 50.000 firmas por parte de las asociaciones de vecinos contra las actuaciones de la alcaldesa, consiguiendo que dimitiera en 1975.

La Agenda 21 Local
En 1999 entré como concejal en el Ayuntamiento de Alonsotegi y me hice cargo del área de medio ambiente. El objetivo del equipo de gobierno era llevar a cabo la regeneración urbana y medio ambiental de un municipio que en los últimos años había sufrido las consecuencias de la crisis industrial, el paro y problemas ambientales como contaminación de aire, suelos y aguas; deforestación e inundaciones. Sólo el 5% de la superficie del municipio es urbana, el resto es monte con grandes pendientes.
Viendo las necesidades de llevar a cabo un política integral de regeneración urbana, medio ambiental y social, decidimos poner en marcha la Agenda 21 Local, ya que su objetivo es desarrollar un proceso de planificación y mejora continua, no sólo con políticos y técnicos, sino con participación ciudadana permanente.
En los foros de participación ciudadana llegaron a participar la mayoría de los agentes sociales del municipio: principales empresas, la dirección del centro escolar, asociaciones y particulares, etc. También participó el movimiento ecologista anti-incineradora, cuyo único objetivo en las primeras reuniones era tratar el tema de los residuos, a pesar de que la problemática ambiental en el municipio era mucho más amplia. Una de sus principales quejas era la poca información que suministraban las administraciones, y que ese ocultismo era la prueba del peligro que suponía la incineración. Tras unos meses de trabajo en los foros, al final se trataron todos los problemas ambientales, y llegó un momento en que el grupo ecologista reconoció que no daban abasto a estudiar toda la información que se les suministraba.

Los inicios de la incineración de residuos
El origen de la mala fama de las incineradoras de residuos viene de las instalaciones anteriores a los años 80. En los 50, las chimeneas y el humo eran símbolo de prosperidad, y se trataba de que funcionaran de la forma más barata posible. La contaminación consiguiente se aceptaba como algo inevitable. A partir de los 60, a medida que los daños ambientales eran cada vez más palpables, aparecieron las primeras normativas y también las primeras mejoras en el sistema de incineración, así como la recuperación de energía. A pesar de este ligero avance, la acumulación de cierto tipo de contaminantes en los alrededores de las plantas de incineración y su paso a la cadena alimenticia, fue lo que encendió la alarma sobre estas instalaciones.

Las dioxinas y furanos
De esos contaminantes, sin duda los más famosos son las dioxinas y furanos. Aunque el término “dioxina” corresponde a la molécula 2, 3, 7, 8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (TCDD), se utiliza genéricamente para denominar a una familia de compuestos que comparten la estructura dibenzo-para-dioxinas policloradas (PCDD) y los dibenzofuranos policlorados (PCDF). Bajo esa designación también se incluyen algunos bifenilos policlorados (PCB) análogos a la dioxina que poseen propiedades tóxicas similares. Se han identificado unos 419 tipos de compuestos relacionados con la dioxina, pero se considera que sólo aproximadamente 30 de ellos poseen una toxicidad importante, siendo la TCDD la más tóxica.
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Estructura general de las PCDD (Wikimedia)

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Estructura del TCDD 2, 3, 7, 8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (Wikimedia)

El origen de las dioxinas es básicamente industrial, aunque también se forman en la naturaleza, en los incendios forestales y en las erupciones volcánicas. En principio, la combustión en determinadas condiciones de cualquier compuesto orgánico puede dar lugar a algún tipo de dioxina (el cloro es el décimo elemento más abundante en los seres vivos).

Las dioxinas son contaminantes ambientales que la Organización Mundial de la Salud incluye en la «docena sucia»: “un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente, tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena, mayor será su concentración de dioxinas”.

Las dioxinas son fundamentalmente subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas.

Aunque la formación de dioxinas es local, su distribución ambiental es mundial. Las dioxinas se encuentran en todo el mundo en prácticamente todos los medios. Las mayores concentraciones se registran en algunos suelos, sedimentos y alimentos, especialmente los productos lácteos, carnes, pescados y mariscos. Sus concentraciones son muy bajas en las plantas, el agua y el aire.
En 2001 un Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) y el Comité científico de la alimentación humana de la Unión Europea llegaron a la conclusión de que una proporción considerable de la población puede superar la ingestión tolerable de dioxinas y compuestos análogos a las dioxinas, por lo que establecieron un “Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas”.

Una serie de sucesos con las dioxinas como protagonistas contribuyeron a aumentar la alarma sobre la peligrosidad de estos compuestos, de los cuales destacaré los dos más conocidos. Por un lado, el TCDD era uno de los componentes del agente naranja, el herbicida utilizado por los Estados Unidos en la guerra de Vietnam para deforestar la selva, con graves efectos sobre la población. Por otro, en 1976 en Seveso, norte de Italia, un grave accidente en una fábrica de productos químicos liberó una gran cantidad de dioxinas, entre ellas el TCDD. La contaminación cubrió 15 km2 y afectó a 37.000 habitantes. Desde entonces se ha visto un ligero aumento de algunos tipos de cáncer y se investigan sus efectos en la reproducción y en la descendencia de las personas expuestas.

Para terminar este apartado, citar otra vez a la OMS: “La incineración adecuada del material contaminado es el mejor método disponible para prevenir y controlar la exposición a las dioxinas. Asimismo, puede destruir los aceites de desecho con PCB. El proceso de incineración requiere temperaturas elevadas, superiores a 850 °C. Para destruir grandes cantidades de material contaminado se necesitan temperaturas aún más elevadas, de 1000 ºC o más.”

La Directiva Europea 2000/76/CE relativa a la incineración de residuos
En 1996 la Unión Europea procedió a revisar la estrategia comunitaria para la gestión de residuos, confirmando la jerarquía de principios establecida en 1989, consistente en tres escalones, por orden de preferencia: prevención, valorización y eliminación.
Dentro de cada escalón a su vez se establecen preferencias de gestión tanto a nivel cuantitativo, respecto a las cantidades de residuos y productos susceptibles de convertirse en residuos, como cualitativo respecto a la disminución de la peligrosidad de los residuos, etc.

Gestión de residuos

Esto significa que las prioridades que deben regir la gestión de residuos son las siguientes:

  • En primer lugar prevenir la generación de residuos, por ejemplo, disminuyendo la cantidad de material necesaria para elaborar un producto o su envase; o usando bolsas de la compra reutilizables. En segundo lugar, una vez generado el residuo, ver si es reutilizable, si se le puede dar un segundo uso.
  • En el caso de que no se pudiera reutilizar, pasaríamos a la valorización, es decir, darle un uso al residuo que cree algún tipo de valor. Esto significa reciclar los materiales cuando la tecnología lo permita y en el caso de la materia orgánica, obtener compost. Los residuos restantes pasarían a la incineración con recuperación de energía.
  • De esta forma para la eliminación en vertedero quedaría una mínima parte de la cantidad de residuos original y con unas características casi inertes. El objetivo es el vertido cero de residuos aprovechables de alguna forma.

En este contexto se aprobó en el año 2000 la Directiva relativa a la incineración de residuos. En cuanto a las condiciones de explotación de estas instalaciones, la Directiva recoge que “se diseñarán, equiparán, construirán y explotarán de modo que la temperatura de los gases derivados del proceso se eleve, tras la última inyección de aire de combustión, de manera controlada y homogénea, e incluso en las condiciones más  desfavorables, hasta 850 °C, medidos cerca de la pared interna de la cámara de combustión o en otro punto representativo de ésta autorizado por la autoridad competente, durante dos segundos. Si se incineran residuos peligrosos que contengan más del 1 % de sustancias organohalogenadas, expresadas en cloro, la temperatura deberá elevarse hasta 1.100 °C durante dos segundos como mínimo.

Todas las líneas de la instalación de incineración estarán equipadas con al menos un quemador auxiliar que se ponga en marcha automáticamente cuando la temperatura de los gases de combustión, tras la última inyección de aire de combustión, descienda por debajo de 850 °C o 1.100 °C, según los casos; asimismo, se utilizará dicho quemador durante las operaciones de puesta en marcha y parada de la instalación a fin de que la temperatura de 850 °C o 1.100 °C, según los casos, se mantenga en todo momento durante estas operaciones mientras haya residuos no incinerados en la cámara de combustión.”

Así mismo establece que “se realizarán, de conformidad con lo dispuesto en el anexo III, las siguientes mediciones:

a) mediciones continuas de las siguientes sustancias: NOx, (siempre y cuando se establezcan valores límite de emisión), CO, partículas totales, COT, HC1, HF, SO2;

b) mediciones continuas de los siguientes parámetros del proceso: temperatura cerca de la pared interna de la cámara de combustión o en otro punto representativo de ésta autorizado por la autoridad competente; concentración de oxígeno, presión, temperatura y contenido de vapor de agua de los gases de escape;

c) como mínimo, dos mediciones anuales de metales pesados, dioxinas y furanos; no obstante, durante los 12 primeros meses de funcionamiento, se realizará una medición como mínimo cada tres meses. Los Estados miembros podrán fijar períodos de medición si han establecido valores límites de emisión para los hidrocarburos aromáticos policíclicos u otros contaminantes”.

Aparte de controlar las condiciones de combustión, existen unos sistemas de limpieza de los gases generados en ese proceso, antes de que salgan por la chimenea: filtros electrostáticos y de mangas para atrapar el polvo, neutralización mediante bases alcalinas de los ácidos clorhídrico, fluorhídrico y los óxidos de azufre, eliminación de los óxidos de nitrógeno haciéndolo reaccionar con urea o amoníaco, de los metales pesados, dioxinas y furanos con carbón activo…

Todo ello además de la autorización ambiental integrada (donde se recoge la corrección de todos los tipos de impacto ambiental de la instalación) que debe conseguir la planta para conseguir la licencia de actividad, según recoge la normativa de prevención y control integrados de la contaminación para este tipo de instalaciones industriales.

 

Zabalgarbi

La planta de valorización energética Zabalgarbi

Tras la constitución de un consorcio público-privado (35%-65%), finalmente se construyó la planta en una cantera abandonada junto al vertedero de Artigas, y funciona desde 2005. La ingeniería SENER adaptó la tecnología de las plantas de ciclo combinado de gas a las de valorización de residuos municipales, mejorando los rendimientos existentes hasta entonces. La potencia neta obtenida, descontado el autoconsumo de la planta, es de 94 MW. En este momento da servicio a una población de unos 700.000 habitantes.

Antes de la puesta en marcha, se realizó un análisis de la calidad del aire, suelo, vegetación, aguas superficiales y subterráneas y olores, con el fin de ver cómo variaban los parámetros con el funcionamiento de la instalación. En la chimenea, a media altura, se encuentra un anillo donde se ubican las sondas que controlan las emisiones antes y después de la depuración, con una conexión en continuo con la Autoridad Ambiental (Gobierno Vasco) y un sistema de bloqueo por si en algún momento se superan los máximos de emisiones.

Las inmisiones se controlan mediante tres cabinas de control situadas alrededor de la planta (en municipios de Bilbao, Barakaldo y Alonsotegi) y conectadas a la Red de Vigilancia de Calidad del Aire del Gobierno Vasco. Se realiza un seguimiento continuo de las concentraciones de PM10, O3, NOx, SO2, COV, HCl y datos meteorológicos. Periódicamente se miden las concentraciones de metales pesados, dioxinas y furanos en el suelo y en el aire. En este medio también se controla periódicamente el nivel de ácido fluorhídrico.

Según se recoge en un documento de la Dirección de Salud Pública del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco: “1) los niveles de emisión de las plantas actualmente construidas en los países desarrollados son varios órdenes de magnitud inferiores a los de las plantas en cuyos entornos se han realizado estudios epidemiológicos y que han encontrado algún tipo de asociación negativa en términos de salud, 2) los estudios de valoración de riesgos señalan que la mayor parte de la exposición, incluso para la población residente en el entorno a las plantas de incineración, y más si lo son de las que utilizan tecnología moderna, se produce a través de la dieta y no por vía directa y 3) que los estudios de seguimiento de los niveles de dioxinas en la población residente en el entorno de plantas de incineración no revela incrementos de dichos niveles cuando se comparan con población que vive en zonas más alejadas que pueden considerarse de referencia”.

Por último, desde 2005, el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad del País Vasco realizan un estudio epidemiológico para conocer si la actividad industrial de la planta incide en el entorno y en las personas. Hasta el momento no se han encontrado resultados diferentes a los obtenidos en las poblaciones control.

Dentro del proyecto inicial de esta planta estaba previsto, si fuese necesario, la construcción de una segunda línea de incineración. Por el momento se ha descartado esa posibilidad, ya que ha disminuido el volumen de residuos destinados a la incineración. Esto es debido a varias razones: la aplicación del Plan de Prevención de Residuos Urbanos de Bizkaia 2010-2016; la construcción del centro de tratamiento para la reutilización y reciclaje de residuos voluminosos, la de compostaje y la planta de tratamiento mecánico biológico; y por último, el descenso en las toneladas de basura que se generan en los hogares debido a la actual coyuntura de crisis.

Como vemos, la incineración con recuperación energética es sólo una etapa de la gestión de residuos urbanos, y cuenta con unas medidas de seguridad y unos controles mucho más estrictos que los exigidos a instalaciones industriales de ese tipo.

Incineradora Alonsotegi

Vista de la incineradora desde Alonsotegi. Se observa el penacho de humo de la chimenea y a la izquierda el vapor de agua de las torres de refrigeración.

Si es seguro, ¿por qué la polémica?
En ambos casos, transgénicos e incineración, vemos que existen tecnologías seguras y que existen normativas mucho más estrictas que en el caso de los alimentos producidos por la agricultura tradicional y en el de las industrias similares a la incineración, precisamente para compensar esa mala imagen. Las limitaciones al uso de transgénicos en Europa provocan que sólo las grandes corporaciones puedan producirlos por la gran cantidad de tiempo y dinero que requiere su desarrollo. A pesar del hecho de que los países que más reciclan son los que más incineran (Alemania, Países Bajos, Suecia…), y que existen incineradoras en el centro de las capitales (Londres, París, Viena…), todavía algunos colectivos ecologistas y políticos contraponen incineración frente a reciclaje, sacando a pasear el fantasma del aumento de incidencia del cáncer en los alrededores de estas instalaciones. No olvidemos que, en el caso de Bizkaia, hasta hace poco, en cada comarca había una planta papelera y en cada municipio varias fundiciones sin control ambiental, los principales productores de dioxinas y furanos.

Incineradora Viena

Planta incineradora de Spittelau en Viena, diseñada por Friedensreich Hundertwasser (Foto wikimedia).

Disponiendo de la tecnología y de la legislación adecuadas, queda en manos de la Autoridad Ambiental, es decir, de las administraciones públicas, controlar y garantizar la seguridad de estas tecnologías. Por lo tanto, en todo caso se debe vigilar que el procedimiento administrativo se cumpla, y que se sigan todos los pasos obligatorios establecidos, incluido el de transparencia e información pública. El utilizar la tecnología como excusa para luchas políticas no beneficia a largo plazo a nadie, aunque a corto algún colectivo saque tajada. La complejidad técnica de estos temas hace que sea muy fácil manipular a una sociedad con una escasa formación en temas científicos y técnicos, y que sólo atiende ante posibles amenazas.
En el caso de algunas actividades más o menos molestas, aparece otro fenómeno que se añade al del rechazo sistemático a determinada tecnología. “Yo no estoy en contra de la incineradora, pero que no me la pongan en mi pueblo”. Es el conocido como “síndrome nimby” (not in my backyard – no en mi patio trasero), pero eso da para otro post.
En este momento, la polémica en Alonsotegi es la instalación de un tanatorio con crematorio, una subespecie de la incineración de residuos.

Bibliografía

“Esta entrada participa en la X Edición del Carnaval de la Tecnología, organizado por http://cajadeciencia.blogspot.co.uk/, organizado por @lualnu10.

“Esta entrada participa en la XXI Edición del Carnaval de Química
acogido en el blog Pero eso es otra historia…“.

¿La construcción es la solución?

Sin habernos recuperado todavía del resacón de la orgía inmobiliaria (y para rato tenemos), no son pocas las propuestas desde distintos ámbitos que proponen volver a unas políticas similares a las que provocaron la famosa burbuja: promotores inmobiliarios, banqueros e incluso políticos.

Intentando superar la vergüenza ajena que provoca que los mismos que contribuyeron a crear la situación de crisis actual nos quieran sacar del pozo con las mismas políticas que nos hundieron, he querido hacer un repaso frío a los datos de los últimos años para ver si consigo entender qué es lo que quieren decir.

El sector de la construcción en la Comunidad Autónoma de Euskadi

Centrándome en la Comunidad Autónoma de Euskadi, el pasado 22 de noviembre, ASCOBI (Asociación de Constructores y Promotores de Bizkaia) se lamentaba de que desde el inicio de la crisis el sector ha perdido la mitad de empleo.

En estos resultados no ha influido únicamente la caída del sector inmobiliario sino también el descenso de la inversión pública en infraestructuras. Como se ve en el gráfico, la caída en el año 2011 es significativa, y en 2012 sigue cayendo.

                    Fig. 1. Fuente: Informe Ascobi 2012 (Avance).

 

Estos números tienen un claro reflejo en la evolución de la población ocupada en la construcción con respecto al total. Si tomamos como referencia el año 2007, vemos que mientras que la población ocupada en Euskadi ha descendido un 6,46%, la población ocupada en el sector de la construcción ha descendido un ¡32,98%!

Fig. 2. Elaborado con datos del Informe Ascobi 2012 (Avance).

 Se sigue reduciendo la compraventa de viviendas, su precio sigue cayendo, cada vez se tarda más en vender una vivienda nueva… pero reconoce que el número de viviendas sin vender en Bizkaia es muy escaso, comparado con el resto de Euskadi y con España. Puesto que no se ve que esta situación pueda cambiar a corto plazo, ASCOBI pide la estabilización del mercado financiero, el incremento de la licitación por parte de las administraciones públicas y la modificación “urgente” de la actual Ley del Suelo vasca “para adecuarla a la situación actual”.

Unos datos más, obtenidos del EUSTAT (Instituto Vasco de Estadística), para completar el contexto:

En cuanto al volumen de viviendas terminadas, vemos que en 2012 se alcanzó el máximo de los últimos años, en 2003 hubo una caída considerable y, tras su recuperación y un nuevo pico en 2005, el descenso ha sido continuado desde 2007.

Fig.3. Fuente: EUSTAT.

 Si nos centramos en los primeros años de este siglo, vemos que en el periodo 2000-2011 se han terminado 171.803 viviendas.

Fig.4. Fuente: EUSTAT.

 Que da como resultado el aumento del parque de viviendas de la Comunidad Autónoma de Euskadi:

2001 2011
Total 878.600 1.014.099
Desocupada 89.145

84.890

Fig.5. Fuente: EUSTAT.

Este incremento en el parque viviendas tiene como objetivo satisfacer la demanda del aumento de población, tanto por su crecimiento vegetativo como por inmigración, pero también hacer frente a los nuevos modelos de familia, cuyo número de personas por núcleo familiar, es decir, por vivienda, ha disminuido en los últimos años. Es decir, para el mismo número de personas hacen falta más viviendas.

Necesidad de vivienda e infraestructuras

En cualquier caso, vemos que, mientras que el número de viviendas ha crecido en el periodo 2001-2011 un 15,42%, la población sólo ha crecido un 4,39%.

Fig.6. Fuente: EUSTAT.

También podemos ver que existe un gran número de viviendas desocupadas, casi 85.000, que han descendido menos de un 5% los últimos años.

Tras ver todos estos datos, y teniendo en cuenta que las previsiones para los próximos años auguran que no va a haber aumento de población, incluso puede haber descenso, y viendo el número de viviendas desocupadas, en el caso de que el crédito fluyera y la situación económica lo permitiera, ¿existe demanda para seguir construyendo al ritmo de los últimos 10 años? Yo, personalmente, no lo creo.

Se pide que las administraciones públicas incrementen las licitaciones. En Euskadi, los ayuntamientos durante los últimos años han desarrollado planes de regeneración urbana, construido polideportivos, casas de cultura y renovado redes de servicios. Las Diputaciones han completado la red principal de carreteras con inversiones multimillonarias. El Gobierno Vasco ha canalizado ríos, construido tranvías y renovado los trenes de cercanías, y el Tren de Alta Velocidad está en ejecución. El Gobierno central ha ampliado el puerto de Bilbao y está en estudio el de Pasajes. ¿Qué más queda por hacer en una comunidad con sólo 7.234 km2?

Usos del suelo

La Comunidad Autónoma Vasca tiene un relieve muy difícil. Un 85% de los municipios se pueden clasificar como de montaña; tiene un 55% de su superficie arbolada; un 20% incluida en la Red Natura 2000 y 10% en la red de Espacios Naturales Protegidos. Si en 2011 el porcentaje de suelo artificializado era del 8,11, no queda ya mucho suelo apto para urbanizar sin tocar alguno de estos ámbitos.

No podemos olvidar que esta orografía, junto con su clima, hacen nuestro territorio muy vulnerable a los riesgos naturales de erosión e inundabilidad. Tenemos todavía frescos en la memoria episodios desagradables en este sentido, y, a pesar de los que se ha mejorado en los últimos años, cada cierto tiempo la naturaleza nos lo recuerda. La conservación y mejora de estos espacios naturales y seminaturales (agroganaderos), es vital para reducir los riesgos naturales y contribuir a paliar los efectos del cambio climático.

Reconversión de los sectores económicos

La crisis estructural de los 80 del pasado siglo en Euskadi, parecía el fin del mundo para una economía tan dependiente de la industria siderúrgica. Se suele decir que “no sabíamos hacer otra cosa”. Sin embargo, los gobiernos vascos de aquella época tuvieron la suficiente visión y valentía para encontrar los sectores estratégicos y las herramientas adecuadas para transformar nuestra economía, diversificarla y conseguir un desarrollo socioeconómico que nos puso en lo alto del índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Por ejemplo, ¿alguien se podía imaginar entonces que en Euskadi en un verano pudiésemos tener un millón de visitantes? ¿Y que todavía el sector turístico vasco tiene claras posibilidades de crecimiento?

En mi opinión, el sector de la construcción en Euskadi debería redimensionarse para satisfacer las necesidades de rehabilitaciones y mantenimiento, y de construcción de nuevas viviendas e infraestructuras pero a una escala mucho menor que la de los últimos 10 años. Tenemos una red de centros tecnológicos punteros en nano y biotecnología, ingeniería y automoción, etc., cuyos desarrollos aplicados, tarde o temprano deberán revertir en puestos de trabajo; y tenemos un buen sistema de formación profesional que, aparte de formar jóvenes puede servir para reciclar trabajadores. La promoción de un sector agroganadero de cercanía y de calidad, con explotaciones bien integradas en el entorno natural, con productos tradicionales basados en especies autóctonas, que son las mejor adaptadas a nuestros hábitats, puede dar lugar a beneficios económicos, y ayudar a la protección del medio natural y a la conservación del patrimonio cultural.

Los retos

El sector público debe dinamizar la economía con una visión a largo plazo. La construcción sólo con la visión cortoplacista, sin tener en cuenta la necesidad de edificios e infraestructuras en el futuro, nos ha llevado a tener aeropuertos vacíos, trenes sin pasajeros, viviendas desocupadas, polideportivos que los ayuntamientos no pueden mantener… El dinero público se debe destinar a los sectores de futuro ayudándoles a arrancar, no a subsidiarizar sectores obsoletos o sobredimensionados, incapaces de mantenerse por ellos mismos (y si no, repasemos la historia de Altos Hornos de Vizcaya). Visión de futuro, sensibilidad social y valentía para tomar decisiones, es lo que necesitan nuestros gobernantes.

Hay que cambiar las leyes, sí, para que los ayuntamientos no dependan de la construcción como fuente de financiación principal; para facilitar el alquiler que permita reducir el número de viviendas desocupadas; para evitar los abusos de los bancos y el urbanismo salvaje, para proteger el patrimonio natural y todos los servicios que nos proporciona y que no sabemos valorar…

Podemos aprender de nuestros errores y aciertos o podemos permitir que las corrientes neoliberales acaben con el estado del bienestar, con el medio ambiente y, en definitiva, con nuestro futuro.

Bibliografía

  • Informe Ascobi 2012 (Avance).
  • EUSTAT, Instituto Vasco de Estadística.
  • Plan Territorial Sectorial Agroforestal de la CAPV (Aprobado provisionalmente).
  • PROGRAMA DE DESARROLLO RURAL DEL PAÍS VASCO 2007-2013.
  • Indicadores de Desarrollo Sostenible 2011, Gobierno Vasco.

Actualización 17/01/2013. Algo así era lo que yo pedía: http://www.fundacionlaboral.org/noticia/sector/el-sector-de-la-construccion-propone-a-traves-de-la-ceoe-medidas-para-fomentar-la-rehabilitacion