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Doha y el cambio climático en Euskadi

Estos días se celebra en Doha, Qatar, la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Al inicio de la conferencia, se hizo un llamamiento a los gobiernos para que del evento salgan acuerdos que constituyan otro paso adelante en la respuesta global al cambio climático. Asimismo, cita varios informes de expertos y organizaciones como el Banco Mundial, la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, etc., donde se repasan los riesgos que corremos si no se toman medidas urgentes. De seguir la tendencia actual, a finales de siglo la temperatura media subirá 4ºC con efectos devastadores; la necesidad de evitar a toda costa que la temperatura no suba más de 2ºC, pasados los cuales los efectos serán extremadamente serios e irreversibles. Parece ser que existen las herramientas y la tecnología para conseguir ese objetivo, pero no hay voluntad política. En algunos aspectos se ha avanzado, pero no lo suficiente.

Los objetivos principales marcados para esta conferencia son:

  1. Asegurar la vigencia del Protocolo de Kyoto, como único convenio internacional que compromete a los países desarrollados a reducir la emisión de gases invernaderos (GEI).
  2. Como será necesario un esfuerzo mucho mayor que el actual para reducir emisiones, en la conferencia del año pasado en Durban se decidió llegar a un acuerdo en 2015 que incluyera a todos los países, de cara a establecer nuevos compromisos. En Doha se discutirá cómo hacerlo.
  3. Decidir qué elementos del Plan de Acción de Bali (mitigación y adaptación al cambio climático, financiación, tecnología y capacitación) han ejecutado los países en desarrollo y cuáles necesitan para conseguir un futuro bajo en emisión de GEIs.
  4. Completar las infraestructuras necesarias para canalizar la tecnología necesaria y la financiación para los países en desarrollo.

También se impulsará el fortalecimiento de las capacidades adaptativas de los más vulnerables a través de una mejor planificación, centrándose en mejorar la protección contra pérdidas y daños producidos por sucesos de desarrollo lento como la subida del nivel del mar, y se revisarán los esfuerzos para mejorar la coordinación de las acciones a escala global. Por último, se tratarán temas como la deforestación, el almacenamiento de carbono, el papel de la agricultura y las consecuencias económicas de la reducción de emisiones.

A pesar de que el tiempo para tomar medidas se va agotando, que en algunos países empiezan a sufrir daños por la subida del nivel del mar (Países Bajos, Bangladesh, Islas del Pacífico), y que cada vez se asocia más el cambio climático a sucesos meteorológicos extremos, las perspectivas de esta conferencia no son buenas, ya que sólo los países europeos se muestran proclives a comprometerse en un “Kyoto II”, lo que apenas representa un 15% de las emisiones mundiales.

Los países emergentes como Brasil, India y China, se niegan a limitar sus emisiones porque supondría una reducción de su ritmo de crecimiento económico, aunque ven la necesidad de tomar algún tipo de medidas porque ya empiezan a sufrir problemas ambientales graves. En cuanto a EEUU, se espera que la apuesta de Obama por las energías renovables sea el inicio de políticas encaminadas a la reducción de emisiones.

El cambio climático en Euskadi

A pesar de que es habitual el tema del calentamiento global y del cambio climático en los medios de comunicación, creo que en Euskadi es poco conocido cómo nos puede afectar.

El Gobierno Vasco puso en marcha en 2008 una política basada en dos ejes estratégicos: uno, actuar frente al cambio climático y prepararnos para sus consecuencias; y otro, impulsar una cultura de la innovación que permita avanzar hacia una economía vasca sostenible, basada en pautas de producción y consumo limpias, no dependientes del carbono.

Fruto de esa estrategia es el Plan Vasco de Lucha contra el Cambio Climático 2008-2012 que se asienta en dos grandes pilares: mitigación y adaptación. Pretende conseguir que en 2020, en el País Vasco se consolide un modelo socioeconómico no dependiente del carbono, y para ello establece cuatro objetivos estratégicos:

  • Limitar las emisiones de GEI al 14% más que en 1990 (año base).
  • Aumentar la capacidad de remoción de los sumideros de carbono hasta un 1% de las emisiones del año base. Es decir, que los sistemas agroforestales sean capaces de captar esa cantidad de GEI.
  • Minimizar los riesgos sobre los recursos naturales (pérdida de biodiversidad, daños en los ecosistemas, empeoramiento de la calidad de agua y suelo).
  • Minimizar los riesgos sobre la salud de las personas, la calidad del hábitat urbano y los sistemas socioeconómicos.

Y desarrolla varias líneas de actuación:

  • Ahorro y eficiencia energética
  • Fomento de energías renovables
  • Reducción de emisiones no energéticas
  • Gestión de sumideros de carbono
  • Adaptación al cambio: observación, anticipación, adecuación, medios e infraestructuras.
  • Investigación, cooperación, transversalidad.
  • Divulgación y concienciación: compra verde, ahorro y eficiencia, información y sensibilización, educación y formación.

Todo esto se recoge en cuatro programas y 120 acciones concretas.

El organismo encargado de coordinar estas políticas es la Oficina Vasca de Cambio Climático, constituida en 2006 por elDepartamento de Medio Ambiente en la que participan también los Departamentos de Educación, Universidades e Investigación, Industria e Innovación, y Vivienda, Obras Públicas y Transportes. Otros organismos que trabajan con la oficina en su tarea de investigación y conocimiento del cambio climático en Euskadi son:

  • Centro de Investigación de excelencia BC3: Las principales líneas de investigación de este centro son la “Valoración de impacto y vulnerabilidad en el País Vasco”, las “Implicaciones sociales y económicas del cambio climático”, los “Modelos Integrados de Cambio Climático” y los “Modelos de Circulación General de la atmósfera”. El centro está dirigido por el Doctor en Economía Anil Markandya, experto en cambio climático y miembro del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático).
  • CIC energiGUNE: Centro de investigación cooperativa en el ámbito de la energía. Los principales ejes de actuación se refieren a la investigación básica de excelencia, la transferencia de conocimiento y resultados, y la coordinación de los esfuerzos realizados en I+D+i sobre energías alternativas que están desarrollando los diferentes agentes científico-tecnológicos (universidades, centros tecnológicos, etc.) en el ámbito del País Vasco.
  • Iniciativa Stop CO2: iniciativa de acción en materia de lucha contra el cambio climático que engloba las actuaciones de la ciudadanía, empresas y de las administraciones públicas. Se trata de una iniciativa abierta en la que tienen cabida los compromisos reales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los integrantes de la sociedad vasca.

Emisión de GEI en la Comunidad Autónoma de Euskadi

Anualmente, desde el año 2000, se publica el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Euskadi. Dicho informe tiene por objeto hacer pública la evolución y seguimiento de las emisiones, así como analizar las actividades con mayor potencial. El inventario de emisiones es una herramienta de vital importancia a la hora de desarrollar las políticas ambientales, ya que se expone la información de las emisiones tanto de forma sectorial como por tipo de gases, lo cual da pie a poder realizar análisis de tendencia.

La evolución de las emisiones ha seguido una tendencia reductora desde 2007. La crisis económica está siendo uno de los principales motivos de la reducción de emisiones de la Comunidad Autónoma. Sin embargo, la innovación tecnológica del sector energético e industrial han sido claves a la hora de alcanzar los resultados actuales, consolidando el desacople entre el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir, el desarrollo tecnológico permite que para que la economía crezca no haga falta producir más GEI.

Situación en Euskadi

¿Qué resultados han dado todos estos esfuerzos realizados los últimos años? Veamos las conclusiones del informe de 2011 “Cambio climático: Impacto y adaptación en la Comunidad Autónoma del País Vasco”.

Según los primeros resultados de los modelos disponibles elaborados por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, para la zona del País Vasco y para finales del s. XXI se espera un aumento de las precipitaciones en invierno y disminución en verano debido al cambio climático, lo que se traduce en una reducción anual de las mismas de entre un 15 y un 20%. Las temperaturas máximas extremas a fin de siglo podrán subir entre 1,5 ºC y 3,5 ºC; y las mínimas extremas entre 1 y 3 ºC. Este aumento térmico junto con la variación de la precipitación, se prevé que afecte a los sistemas humanos y naturales.

Además de los cambios en las variables climáticas, se espera que el nivel medio del mar ascienda entre 29 y 49 cm, lo que podrá provocar el retroceso de las playas para finales del siglo XXI e incremento del riesgo de inundaciones en los estuarios.

Es decir, que las perspectivas no son nada buenas tampoco para nosotros. De forma resumida, algunas pinceladas del panorama que nos espera:

Recursos hídricos

Se detecta en los últimos 50 años una tendencia curiosa, pero que confirma la percepción general: los caudales medios en invierno y primavera (la época más lluviosa) descienden, pero los caudales máximos aumentan. Es decir, que en general llueve menos en esta época, pero cuando llueve lo hace de forma torrencial, originando mayor número de crecidas. Esto altera en gran medida las aportaciones a los sistemas de abastecimiento. Consecuencias de esto: disminución en el aporte de agua en invierno y primavera (entre 6-13%), un aumento del caudal pico (20%) y con ello una extensión del área inundable (3%), promoviendo el aumento de pérdidas por inundación para el 2050 (15%).

Para afrontar esta situación se propone analizar el papel que juegan las diferentes formas de ocupación del suelo (ordenación del territorio) en el balance de agua de las cuencas, contemplando, además, las necesidades de adaptación de las políticas forestales y agrarias para la reducción de la vulnerabilidad hídrica. También es necesario avanzar en el conocimiento de la vulnerabilidad de las redes de suministro de agua con el fin de poder adaptar las redes a medida que vayan cambiando las necesidades.

Por otro lado, debido al incremento esperado en los fenómenos extremos relacionados con la precipitación y, por tanto, el incremento de la peligrosidad de los impactos asociados a los mismos, se plantea el estudio del efecto del cambio climático en las inundaciones de la CAPV, para aportar criterios de priorización y estrategias de adaptación en los instrumentos de gestión y planificación existentes (por ej.: Plan Integral para la Prevención de Inundaciones del País Vasco -PIPI-).

Medio urbano

En 40 de los municipios de la CAPV, en los que reside casi el 80% de la población, pueden verse afectados por 2 o 3 de los eventos extremos climáticos previsibles en la CAPV. Los cambios en el clima afectarán a la salud humana con un aumento de la morbilidad y mortalidad, principalmente por olas de calor e islas de calor (el pasado verano se batieron records de temperatura en lugares como Amorebieta, Laudio y Arrasate) y a un aumento de los episodios agudos respiratorios, especialmente de las alergias. Estos episodios se intensificarían como consecuencia de la ampliación del periodo polínico y del número de días calurosos y secos que potencian la carga ambiental (resultando la región sur la más perjudicada), que afectarían fundamentalmente a la población sensible como la infancia, las personas mayores o personas con movilidad reducida por dependencia y/o discapacidad (para 2020 el 25% de la población superará los 65 años). Aunque yo no entro en esos grupos, quizás sirva como ejemplo: antes sólo sufría la alergia en primavera, mientras que ahora me puede atacar cualquier día del año.

Se prevé que las olas de calor sean cada vez más largas y calurosas, que los veranos sean cada vez más secos, las precipitaciones anuales disminuirán pero la frecuencia de las extremas aumentará con el consiguiente aumento de las inundaciones y sequías. Si a esto le añadimos la subida del nivel del mar, la vulnerabilidad urbana al cambio climático resulta preocupante.

Para abordar este escenario, además de seguir aumentando el conocimiento que nos permita prever los cambios y sus efectos, se hace necesario seguir avanzando en la importancia del diseño urbano en las variables climáticas locales, y por consiguiente en el confort de la ciudadanía, así como en su relación con la calidad del aire. Esto significa que, dependiendo de las características del medio urbano, su impacto en el medio ambiente y por tanto, en el cambio climático, es diferente. Además, es la herramienta adecuada para paliar sus efectos.

Zona costera

Las proyecciones climáticas indican que la costa experimentará cambios a lo largo del s. XXI que incluyen el calentamiento del mar en los primeros 100 m de profundidad (1,5-2,05 ºC) en 2100, ascenso del nivel medio del mar (29-49 cm) en 2050. Las observaciones del nivel del mar en el golfo de Bizkaia durante el s. XX son consistentes con el ascenso proyectado para finales del s. XXI. Específicamente, el análisis de la tendencia para el mareógrafo de Santander ha proporcionado una tasa de ascenso de 2,08 mm/año en el periodo 1943 a 2004. La variación de la temperatura superficial del mar en la costa vasca (Aquarium de Donostia-San Sebastián) en el periodo 1946-2007 indica un calentamiento de 0,026ºC/año desde 1977, similar al de otros estudios realizados a la escala del golfo de Bizkaia. Esto significa que desde 1943 el nivel del mar ha subido más de 12 cm y la temperatura del mar 0,88 ºC.

El impacto del ascenso del nivel del mar máximo proyectado de 49 cm para finales del presente siglo ha sido estimado en 110,8 ha de zonas de riesgo de inundación en la costa de Gipuzkoa y 12 ha en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Los mapas de riesgo de inundación generados permiten localizar el impacto de dicho ascenso en múltiples sectores de la costa. Dicho impacto en la costa será uno de los principales, especialmente en zonas llanas estuáricas (gran parte de ellas urbanizadas). Las playas de arena podrían retroceder entre un 25% y un 40%, siendo uno de los elementos más vulnerables a la inundación costera. En zonas urbanas costeras y portuarias podrán verse afectadas 34 ha de varias localidades de Gipuzkoa. Con el ascenso del nivel del mar, muchas especies verían alterados sus hábitats. Este es el caso de la fanerógama marina Zostera noltii en el estuario del Oka, cuyo hábitat idóneo podría reducirse en un 40% hacia finales del presente siglo por el ascenso del nivel del mar. Esta especie podría por lo tanto considerarse especialmente vulnerable al cambio climático, dado que se encuentra en sólo tres estuarios del País Vasco, y podría verse además afectada por la interacción del calentamiento del agua y del aire y su presumible poca conectividad genética.

Las principales medidas de adaptación al cambio climático en zonas costeras que se plantean en este estudio son:

1) la revisión de la servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre acorde con el ascenso del nivel del mar,

2) proteger y favorecer la conectividad de los hábitats de interés comunitario, limitando la urbanización, así como restaurar las zonas degradadas, aumentando la resiliencia de los ecosistemas y su capacidad de adaptación natural a los cambios,

3) minimizar las presiones actuales que afectan al medio físico y a la biodiversidad litoral y que merman sus bienes y servicios, y

4) evitar las barreras artificiales que confinan el sistema duna-playa-depósitos submarinos y en su caso desembocadura y río/estuario, para mantener el transporte sedimentario natural que previene la pérdida y retroceso de playas y depósitos de arena.

Biodiversidad, ecosistemas y recursos marinos

Además de los cambios ya comentados en la temperatura del agua del mar, también se ha detectado una mayor radiación solar (1,1 W/m2 por día por década desde 1980) y probablemente una menor disponibilidad de nutrientes.

Los escenarios para finales de siglo auguran un incremento de la temperatura del agua de mar de 1,5-2,05 ºC, un incremento de radiación solar estival de 35-40 W/m2.día, una notable acidificación y una disminución en la disponibilidad de nutrientes. Ante estos escenarios se esperan cambios biológicos y ecológicos que afectarán profundamente a los diferentes ecosistemas de la costa vasca alterando también el aprovechamiento de los recursos marinos.

Recomienda ampliar la cobertura de los estudios para mejorar la seguridad y la resolución de las simulaciones, ya que al ser las especies marinas muy sensibles a pequeños cambios ambientales, se prevén en futuros escenarios climáticos profundos cambios en la estructura y composición de las comunidades marinas, con el riesgo añadido de producirse una expansión de especies foráneas favorecidas por el tráfico marítimo y por vías naturales ante las nuevas condiciones climáticas. Los cambios que se vayan produciendo en el medio marino nos indicarán de forma anticipada los cambios potenciales que se podrán ir produciendo en el medio terrestre.

Biodiversidad, ecosistemas terrestres y recursos edáficos

El incremento de la temperatura y de periodos de sequía estival facilitaría la expansión de especies foráneas, especialmente de origen mediterráneo, y dificultarían la presencia de otras. También cambiarían las características del suelo, su vulnerabilidad a la erosión, su contenido en materia orgánica y la fauna que alberga.

Recursos agropecuarios y forestales

El sector agrario se verá afectado en gran medida por su vulnerabilidad al sistema cultivo-clima-suelo. Se hace necesario mejorar los modelos de simulación para ampliar el conocimiento de los impactos venideros en orden a poder proponer las medidas de adaptación oportunas. En cuanto al sector forestal, los modelos utilizados reflejan una clara tendencia de disminución del espacio geográfico que va a reunir las condiciones ambientales futuras capaces de mantener poblaciones viables para algunas de las especies forestales.

 

Conclusión

Como vemos, las perspectivas no son nada optimistas para Euskadi. Cierto es que, aunque se tomasen medidas aquí en el sentido propuesto por este plan, si no se actúa a escala global, de poco servirán nuestros esfuerzos. Pero también es cierto que no podemos exigir a otros, especialmente a los países menos desarrollados y por tanto menos culpables del cambio climático, que desarrollen iniciativas al respecto si no lo hacemos nosotros.

En cualquier caso, es un problema global que nos afectará en mayor o menor medida a todos. Y es responsabilidad de todos los niveles de la sociedad: gobiernos, empresas, agentes sociales y ciudadanía, aunque no con el mismo grado. La mayor responsabilidad corresponde a los gobiernos, y se les debe exigir sensibilidad a los problemas actuales y capacidad de prever los futuros para evitarlos o por lo menos minimizarlos.

Aunque la experiencia nos haga ser pesimistas respecto a los resultados de la cumbre de Doha, esperemos que, a poder ser sin tardar mucho y por el bien de todos, se empiece a actuar en serio, dejando aparte los intereses a corto plazo de unos pocos.

Bibliografía

Disponibles en www.ihobe.net/Publicaciones/Listado.aspx?IdMenu=750e07f4-11a4-40da-840c-0590b91bc032:

  • Plan Vasco de Lucha contra el Cambio Climático 2008-2012, Gobierno Vasco.
  • Cambio climático en la CAPV 2011, Gobierno Vasco.
  • Cambio Climático: Impacto y adaptación en la Comunidad Autónoma del País Vasco 2011.