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Los mejores navegantes de la historia

Cuando hablamos de pueblos navegantes y exploradores, enseguida pensamos, en vikingos, portugueses, españoles, británicos, franceses, holandeses… Son los que en diferentes periodos de la historia han protagonizado el descubrimiento de nuevas tierras, su exploración, conquista y colonización, y así lo estudiamos en la escuela.

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Asentamientos escandinavos, siglos VIII-XI (Max Naylor para Wikimedia Commons)

Los vikingos llegaron hasta los mares Mediterráneo, Negro y Caspio, se asentaron en Groenlandia y probablemente alcanzaron Norteamérica; los portugueses rodearon África y llegaron hasta Japón; en los imperios español y británico no se ponía el sol… Con unos medios que ahora nos resulta difícil imaginar por rudimentarios, fueron capaces de cruzar miles de kilómetros de océano y mantener rutas comerciales.

Pero hay otro pueblo cuya faceta viajera no es tan conocida, quizás por encontrarse en el otro lado del mundo, y porque su expansión se produjo mil años antes de la Era de los Descubrimientos. Un pueblo que no tiene nada que envidiarles a los europeos en cuanto a distancias recorridas.

El enigma del Pacífico

En sus exploraciones por el Pacífico, el capitán Cook recorrió en el siglo XVIII Tahití, Nueva Zelanda, Australia, la costa noroeste de América, el estrecho de Bering y Hawai. Viendo las similitudes que había entre las poblaciones, tanto de aspecto como de idioma, pensó que podían tener un origen común. También la tradición polinesia hablaba de una tierra ancestral, Havaiiki, sin ubicar. Como en el Pacífico los vientos y corrientes se mueven de este a oeste, lo más probable era que tuvieran su origen en el continente americano. Las fuerzas de la naturaleza les habrían ayudado, como a los navegantes españoles, los primeros europeos en cruzar el Pacífico. Si los españoles querían volver de Filipinas a México, no podían hacerlo en línea recta, sino que tenían que ir hacia el norte, a Japón, y después subir hasta el estrecho de Bering, Alaska y bajar por la costa oeste de Norteamérica. Pensar que los polinesios podrían haber hecho con sus “canoas” lo que no podían los europeos con sus naves, resultaba inverosímil.

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Polinesia es la mayor de las tres áreas culturales principales del océano Pacífico (Kahuroa para Wikimedia Commons).

Durante mucho tiempo algunos antropólogos occidentales con actitud colonial pensaron que no se necesitaba ninguna prueba del origen americano de los polinesios, ya que, en su opinión, la única forma de que estos pueblos primitivos hubiesen llegado a estas islas era perdiéndose en alta mar mientras pescaban. Pero una cosa es llegar y otra es colonizar las islas, lo que exigiría, según esa teoría, llevarse a la familia y a los animales y plantas domésticas cuando iban a pescar. Y a todo ello añadirle que el registro arqueológico, el idioma, las plantas y los animales domésticos señalan el origen en el sudeste asiático.

El noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) fue uno de los antropólogos que más contribuyó a la teoría del origen americano. Para ello se basaba en el cultivo de la batata, de indudable origen en los Andes; similitudes entre idiomas y algo de arqueología, ya que los tocados de la Isla de Pascua se parecen mucho a los de los incas. Para demostrar que esto era posible, en 1947 organizó la expedición Kon-Tiki: construyó una balsa basándose en leyendas incas y se embarcó en Perú con otras cinco personas. Tras 101 días y unos 7.000 km de viaje, las corrientes les llevaron hasta las islas Tuamotu, cerca Tahití. Pero el que se pueda hacer no significa que se hiciera así. Esta teoría del origen de los polinesios nunca fue aceptada por la mayoría de los antropólogos, ya que las pruebas físicas y culturales mostraban que los asentamientos se produjeron de oeste a este, empezando desde el mismo continente asiático.

La prueba definitiva: el ADN mitocondrial

A principios de los 90, con el desarrollo de la genética molecular y las tecnologías de análisis, secuenciación y replicación del ADN, se empezó a utilizar el ADN de las mitocondrias para el análisis genético de poblaciones. Las mitocondrias son las centrales de energía de las células y cuentan con su propio material genético, su propio ADN. A diferencia del ADN de los cromosomas del núcleo celular, que heredamos mitad del padre y mitad de la madre, el ADN de las mitocondrias sólo lo recibimos de nuestra madre. Esto es debido a que, en el momento de la fecundación sólo la cabeza del espermatozoide, con el núcleo y los cromosomas paternos, entra en el óvulo. La cola del espermatozoide queda fuera del óvulo y, con ella, las mitocondrias paternas. Cuando el óvulo empiece a dividirse y formar el feto, se dividirá también el ADN de los núcleos del óvulo y del espermatozoide, pero en el caso de las mitocondrias, sólo se dividirán las de la madre, por lo que el ADN mitocondrial se hereda siempre por vía materna.

File:Mitochondrial DNA en.svg

ADN humano mitocondrial (Mitochondrial_DNA_de.svg: translation by Knopfkind; layout by jhc Wikimedia Commons)

Tanto en el ADN nuclear como en el mitocondrial se producen cambios, mutaciones, a consecuencia de errores en el proceso de copia durante la división celular. Aunque el organismo cuenta con sistemas de reparación de errores, no es perfecto y algunas mutaciones pueden pasar a la descendencia. Mientras que, en el caso del ADN nuclear son pocas las mutaciones que se heredan, en el caso de las mitocondrias ese sistema no es tan eficaz y permiten heredar 20 veces más mutaciones. Como se conoce la frecuencia con las que se producen estas mutaciones (1 cada 10.000 años), podemos calcular cuántos años hace que dos personas tuvieron un ancestro común, en este caso, una tata…tatarabuela, convirtiéndose en un instrumento importante para investigar la evolución humana. Además, en este ADN mitocondrial existe una corta sección donde las mutaciones son especialmente frecuentes, la región de control, lo que simplifica mucho la técnica, ya que no hace falta analizar todo la molécula.

La expansión de los pueblos polinésicos

Con esta técnica genética la colonización de las islas del Pacífico quedó definitivamente esclarecida. Los antepasados de los polinesios habitaban en la costa de China y de Taiwan hace 20.000-30.000 años; hace 3.000-4.000 años empezó una rápida expansión por las islas del sudeste asiático, según indica la cerámica agrícola (estilo Lapita) encontrada por los arqueólogos. Según la información mitocondrial, la expansión por el Pacífico empezó en Borneo y las islas Molucas (Indonesia); después pasó a Hawai por el norte, Rapanui (isla de Pascua) por el este y Nueva Zelanda por el sur. También demostró que la isla de Nueva Guinea estaba habitada desde hace 40.000 años, con las migraciones que poblaron Australia, y que desde allí se habían colonizado la hilera de islas que están a la vista una desde la otra hasta llegar a las Islas Salomón hace 30.000 años.

Hace 3.000 años se produjeron dos adelantos en la tecnología naval de estos pueblos que hicieron posible la expansión por todo el Pacífico: la invención de la canoa de doble casco, tipo catamarán, que permitía alcanzar tamaños de hasta 30 metros sin riesgo de volcar; y el desarrollo de unas técnicas de navegación que les permitían navegar contra el viento y mantener la línea de latitud guiándose por las estrellas. Es una técnica arriesgada, sobre todo en caso de tormentas y, con seguridad, se perderían muchas vidas. Parece ser que utilizaban ciertas señales que revelan la presencia de islas antes de aparecer en el horizonte: nubes sobre las islas altas, la iridiscencia verdeazulada de los atolones se refleja en las nubes en ciertas condiciones, la dirección de vuelo de las aves, restos flotantes, etc. Además cualquier marino experto puede conocer los cambios en las corrientes y en el oleaje cerca de tierra.

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Navegantes polinesios (Hawaianos) en canoa multicasco, ca 1781. Autor: John Webber, artista a bordo del barco de Cook (Wikimedia Commons del libro Grant, Glenn () Hawai`i Looking Back: An illustrated History of the Islands, Mutual Publishing, pp. 454pp.)

De Nueva Guinea pasaron en poco tiempo a Santa Cruz y el archipiélago de las Vanuatu y se detuvieron ante los 750 km que tenían hasta Fiji, Samoa y Tonga. Posteriormente alcanzaron la isla de Pascua hace 1.500 años, y Nueva Zelanda hace 1.200 años. Y probablemente consiguieron llegar hasta Sudamérica como sugiere el cultivo de la batata por toda la Polinesia, aunque no dejaron ninguna huella genética.

Los maoríes de Nueva Zelanda (Aotearoa en su idioma) tienen exactamente el mismo ADN mitocondrial que sus primos de Polinesia, lo que concuerda con la leyenda que cuenta como una flota de grandes canoas partió del centro de Polinesia (quizás Rarotonga, en las islas Cook) y tras recorrer 2.800 km hacía el suroeste, llegó a Aotearoa, una tierra fértil sin humanos y con animales nunca vistos. Estamos hablando, para hacernos idea, de la distancia entre las Islas Británicas y las Canarias sin escalas, lo que significa que cuando emprendieron el viaje debían de tener claro que no volverían a casa. No siguieron la línea de latitud y salieron de la influencia de los vientos alisios, en zonas con vientos poco predecibles. Se cree que llegarían a la costa australiana, aunque no han dejado rastro genético, y que probablemente cruzaron el Índico hasta Madagascar (en estudio), parte de cuya población habla un idioma parecido.

Una gesta digna de ser recordada

Todo esto nos da idea de la magnitud de su exploración marítima y de su pericia marinera. Recomiendo seguir este recorrido de isla en isla con Google Earth, para hacernos idea mejor de los que supuso un viaje de 2.000 años, cruzando un océano de más de 10.000 km en grandes canoas, pero canoas al fin y al cabo, colonizando cientos de islas y llegando a establecer contacto con los incas, de los que aprendieron, entre otras cosas, el cultivo de la batata, aproximadamente cuando los vikingos controlaban los mares y grandes ríos de Europa.

Ruta Nueva Guinea-Tahití-Nueva Zelanda

Rutas Nueva Guinea-Tahití e Islas Cook-Nueva Zelanda, con distancias aproximadas entre islas

En el caso de los europeos, los viajes se realizaban siguiendo la costa, como vikingos y portugueses, o bien buscando nuevas rutas hacia tierras conocidas como los españoles con las Indias, y descubriendo América por casualidad. ¿Qué empujó a los polinesios a embarcarse hacia lo desconocido? ¿El hambre y la falta de recursos? ¿La competencia entre grupos humanos? ¿Fue una huida a la desesperada? Sin duda, para hacer estos viajes tuvieron que pagar un alto precio en vidas durante muchas generaciones, y sin embargo siguieron lanzándose mar adentro, aparentemente sin tener ni idea de adónde iban.

Quizás nunca sepamos su motivación, pero gracias a la arqueología y la genética, ahora conocemos más de los polinesios, de su historia y su cultura, y es justo que europeos y occidentales reconozcamos sus méritos y su derecho a ser protagonistas de una parte de la Historia, la de la Era de los Descubrimientos.

La información de este post procede del libro de Bryan Sykes “Las siete hijas de Eva” , donde este científico explica el desarrollo de la técnica de análisis del ADN mitocondrial y su utilidad para describir la evolución de poblaciones humanas. Además del origen de los polinesios describe la aplicación a investigaciones como la del Hombre de los Hielos encontrado en los Alpes, o para descartar que Anna Anderson era Anastasia, la hija del zar. Finalmente establece 7 mujeres, 7 linajes de los que descendemos todos los europeos, describiendo su lugar de origen, características y evolución. Un libro recomendable para todos los públicos.

 

“Este post participa en el Carnaval de Biología edición especial micro-BioCarnaval, que hospeda @ManoloSanchezA  en su blog Curiosidades de la Microbiología “

“Este post participa en la V Edición del Carnaval de Humanidades acogido en Pero eso es otra historia“.

El psicópata, ¿nace o se hace?

Cuando nos enteramos de sucesos como el de Cleveland, con secuestros que duran años, o asesinatos en masa, en serie o de especial crueldad, sin más motivos aparentes que la propia satisfacción de los autores del crimen, tras la sensación automática de repulsa, a continuación sentimos una intranquilidad, una sensación incluso de miedo porque nos cuesta entender que alguien para ser feliz necesite y sea capaz de generar tanto sufrimiento en sus semejantes, sin sentir un mínimo de empatía. Parece que cuando esa violencia se produce en un conflicto armado, “establecido formalmente”, limitado en el tiempo y en el espacio, y con causas “más o menos justificadas”, ya que son conflictos de intereses entre diferentes grupos humanos, aunque también sintamos repulsa, nos resulta más fácil entenderlos.

Heeere's Johnny!

A diferencia de otras patologías del organismo, las deficiencias mentales y los trastornos psicológicos y del comportamiento siempre han tenido un componente especial, debido a su impacto sociológico en el entorno del afectado. Si a ello añadimos su complejidad, la dificultad de entender sus causas y sus consecuencias, nos encontramos con situaciones de marginación, desprecio, clasismo, racismo…

Esto mismo pasó cuando a mediados del siglo XX, se vio que algunas de estas enfermedades estaban provocadas por anormalidades en el número o en la morfología de los cromosomas. Por ejemplo, en los años 60, algunos estudios relacionaron el genotipo XYY, es decir, con un cromosoma masculino extra, con el comportamiento agresivo. De hecho, en algunos países fue utilizado por las defensas en casos de asesinato, aunque en ninguno llegó a aceptarse. Estudios realizados durante las décadas posteriores demostraron que este genotipo está asociado a alteraciones físicas y mentales pero no a un comportamiento agresivo.

La genética del comportamiento

El desarrollo en los últimos años de la genética molecular y de técnicas de imagen in vivo, han permitido empezar a conocer la relación entre genes y comportamiento. El salto dado en el conocimiento del genoma, con el descubrimiento de los genes implicados en la fisiología del cerebro, y el desarrollo de la imagen por resonancia magnética y por tomografía por emisión de positrones (PET), que permiten comprobar los cambios en la actividad del cerebro, han abierto un amplio abanico de posibilidades.

En este estudio publicado en febrero en The Lancet, se analizaron los datos de polimorfismos de un solo nucleótido (SNPs, regiones del ADN utilizados para estudiar diferencias entre grupos de población) en 60.000 individuos entre controles y enfermos con cinco desórdenes psiquiátricos: autismo, déficit de atención-hiperactividad, trastorno bipolar, desorden depresivo mayor y esquizofrenia. Los resultados mostraron 4 zonas del ADN (loci) relacionadas con estas patologías, donde se encuentran genes que codifican las proteínas que van a formar los canales de calcio en las membranas celulares. Estos canales de calcio forman parte de las conexiones sinápticas de las neuronas. Hay casos de gemelos en los que uno sufre esquizofrenia mientras que el otro padece trastorno bipolar.

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La molécula de ADN 1 difiere de la 2 en una sola base: polimorfismo C/T (David Hall para Wikimedia Commons).

La misma técnica de análisis de SNPs centrada en los genes que codifican para neurotransmisores, sus receptores y las enzimas que regulan su metabolismo, ha mostrado una relación entre los genes relacionados con la serotonina y el impulso agresivo; una mutación en el gen de la monoaminoxidasa A (MAO-A), la enzima que degrada los neurotransmisores dopamina, norepinefrina y serotonina, y que provoca un nivel anormalmente bajo de este último enzima, causa un síndrome que incluye impulsividad y violencia. A este gen se le ha llamado el “gen guerrero”. Las variantes de estos genes están asociadas a un riesgo elevado de comportamiento violento y delincuencia, pero solamente en individuos que han experimentado episodios violentos en su infancia y adolescencia.

El investigador investigado

James Fallon es neurocientífico y profesor de psiquiatría en la Universidad de California-Irvine. Entre sus áreas de investigación se encuentran las células madre, la neuroanatomía química, la función cerebral y las técnicas de imagen del cerebro. Algunos de sus descubrimientos exceden el campo de la neurología y la psiquiatría. Para los que hemos trabajado en biología celular nos resultan familiares los factores de crecimiento celular TGFα (Transforming Growth Factor α) y EGF (Epidermal Growth Factor), descubiertos por él. En su campo fue el primero en conseguir la estimulación a gran escala de células madre adultas en tejido cerebral dañado usando factores de crecimiento.

Ha hecho aportaciones al esclarecimiento de patologías mentales como la esquizofrenia, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer; la relación entre hostilidad, género y adicciones a la nicotina y la cocaína; al estudio del metabolismo de la dopamina, norepinefrina, péptidos opiáceos en el cerebro; a la utilización de las técnicas de imagen por resonancia magnética y por tomografía por emisión de positrones.

Una de sus especialidades es encontrar las diferencias entre el cerebro de un asesino y el de una persona “normal”, ya que lleva casi 20 años estudiando cerebros de psicópatas. Pero fue hace unos pocos años cuando su visión de este campo de investigación cambió totalmente. Una típica conversación de las que se suelen tener con una madre de 88 años hizo que el investigador se convirtiera en investigado. Resultó que por línea paterna tenía varios asesinos muy violentos entre sus antepasados. En 1667, a uno de sus antepasados directos le colgaron por matar a su madre. Esa línea familiar dio otros 7 supuestos asesinos, incluida Lizzy Borden, quien en 1882 fue acusada y absuelta de matar a su padre y a su madrastra.

Aprovechando su experiencia estudiando cerebros de psicópatas decidió comprobar si alguien de su familia portaba el típico cerebro de asesino en serie. Dicho de forma sencilla, los individuos con baja actividad en el córtex orbital pueden ser tipos irresponsables o sociópatas. Esta parte del cerebro frena a la amígdala, que está implicada en respuestas emocionales, incluidas las agresivas. Cuando el córtex orbital no funciona bien por daño cerebral o por alteración genética, se alteran todos los comportamientos emocionales: ira, violencia, alimentación, sexualidad, alcoholismo…

File:Constudoverbrain.png

Vista frontal del cerebro (Wikimedia Commons-Original version was uploaded by RobinH at en.wikibooks)

Aunque nadie de su actual familia había tenido problemas de ese tipo, quería asegurarse. Convenció a 10 parientes cercanos para hacerles un PET y que le dieran una muestra de sangre como parte de un proyecto para ver si en su familia había riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer. Su esposa, su madre, sus hermanos, sus hijos, todos tenían escáneres normales. Sólo el escáner de su cerebro mostraba un córtex frontal que parecía inactivo, al estilo del de los psicópatas. Hay que ser cautos a la hora de interpretar estos datos, ya que se lleva muy poco tiempo investigando esta zona del cerebro, pero Fallon tiene claro que algunos cerebros predisponen a la violencia y que algunas tendencias psicopátas pueden pasar de una generación a otra.

El siguiente paso de su investigación familiar fue comprobar 12 genes, entre ellos el gen guerrero de la MAO-A. ¿Adivinas quién era el único miembro de la familia que no tenía la variante no agresiva del gen MAO-A? Pues sí, las pruebas genéticas confirmaban que Jim Fallon tenía el patrón de riesgo exacto para convertirse en un asesino. Pero está claro que por alguna razón no ha desarrollado esa conducta, que hace falta algo más que una predisposición genética para que se desencadene ese comportamiento. Ese ingrediente que falta es haber padecido situaciones de extrema violencia en la infancia, algo que, afortunadamente, no pasó en el caso de Fallon. Nadie mejor que él para explicarlo:

A nadie se le escapa las consecuencias que el avance en esta línea de investigación puede llegar a tener el futuro. ¿Hasta qué punto puede llegar a influir en la defensa de un asesino? ¿Explicaría esto el hecho de que algunas zonas del planeta son más violentas que otras?

Para terminar dos recomendaciones:

  • ¿Locura o neurodiversidad? del blog “Neurociencia, neurocultura”, para ponerse al día en la clasificación y definiciones de las patologías mentales, los límites entre comportamiento extremo y patológico, etc., con reflexión incluida.
  • El mal del cerebro: Impresionante y emocionante recorrido por varios ejemplos de trastornos del cerebro, sus causas, terapias y el estado actual de la investigación. Un ejemplo de la importancia de la ciencia y la tecnología para poder entender la complejidad de este órgano y las posibilidades que se abren en el futuro. Un gran documental.

Bibliografía

“Este post participa en el Carnaval de Biología edición especial micro-BioCarnaval, que hospeda @ManoloSanchezA  en su blog Curiosidades de la Microbiología ” 

Este post participa en la V Edición del Carnaval de Humanidades acogido en el blog “Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión“.

photo by: woordenaar

Otra teoría más sobre el euskera

Cada cierto tiempo los medios de comunicación se hacen eco de una nueva teoría sobre el origen de los vascos o del euskera, o de nuevos estudios que avalan alguna de ellas. Casualmente, esta vez me ha coincidido la aparición de una nueva hipótesis con la lectura de una novela en la que nunca me hubiese esperado encontrar una referencia a este tema: “The Gods Themselves” (Los Propios Dioses), de Isaac Asimov.

Portada The Gods Themselves

La última teoría

Estos últimos días ha sido noticia el estudio lingüístico realizado por Jaime Martín, licenciado en Filología Románica, que asegura que el euskera procede del dogón, uno de los idiomas hablado en Malí, al sur del desierto del Sahara. La similitud de un gran número de palabras y de algunas estructuras como el orden de sujeto, verbo y objeto directo, le ha hecho llegar a esa conclusión. Según él, tras la desertificación de la región sahariana, algunas tribus emigraron hacia Europa y uno de ellas dio origen al euskera. Su teoría no ha sido tomada muy en serio, como él mismo se lamenta ante el periodista.

La explicación a esta falta de interés por las instituciones vascas, es entendible tras escuchar esta entrevista en Euskadi Irratia (en euskera). En ella, el académico Xabier Kintana se encarga de desmontar lo que considera una especulación más que una hipótesis, por su falta de rigor científico. Se sorprende de que un especialista en lenguas románicas no se haya percatado de que alguna de esas palabras que encuentra similares en el euskera y en el dogón, en el caso del euskera claramente vienen del latín. En cuanto al orden de las frases y la aglutinación es común en muchos idiomas de América y Asia, aunque no en Europa. Kintana también critica que Martín compara el euskera y el dogón de la actualidad, que poco tienen que ver con lo que se podía hablar hace varios miles de años, y da ejemplos de cómo en la actualidad se estudia la estructura interna y la evolución propia de cada idioma para poder emparentarlo con otros.

En la novela de Asimov, un lingüista llamado Bronowski se hace famoso por conseguir descifrar las inscripciones etruscas utilizando otro idioma que, como el etrusco, no era de origen indoeuropeo y que en el presente todavía se habla no muy lejos de la antigua Etruria: el vasco. Según su teoría, estos dos idiomas eran parte de la cultura pre-celta establecida en el oeste europeo. Sin embargo, Asimov puntualiza que lo que dejó impresionados al resto de los filólogos del mundo fue la capacidad de Bronowski para llegar al euskera hablado en la época romana desde el euskera actual, muy influido por el latín, para luego relacionarlo con el etrusco.

 

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Wikimedia By Iron_Age_Italy.png: User:Dbachmann derivative work: Ewan ar born

Volviendo a la realidad, para hacernos idea de la antigüedad del euskera se suelen poner como ejemplo algunas palabras derivadas del vocablo aitz(a) = piedra: aizkora=hacha, aitzur=azada (lur=tierra), aiztoa=cuchillo. Esto nos sitúa antes del descubrimiento de los metales, es decir, en la Edad de Piedra.

Por ser los vocablos que menos cambian con el tiempo, se suelen estudiar la toponimia y los números para comparar el parentesco entre lenguas, como explica Mark Pagel en esta breve entrevista en Redes:

Teoría preindoeuropea

En la primera mitad del siglo XX, el estudio de los topónimos europeos descubrió raíces euskéricas en muchos de ellos. La explicación sería que, a medida que los hielos se fueron retirando, la población pre-indoeuropea se dispersó por toda Europa y norte de África, extendiendo el proto-euskera. Theo Venneman, de la Universidad de Munich, es uno de los defensores de esta teoría tras haber estudiado la toponimia y la hidronimia europeas. Un ejemplo en el que se basa es la palabra vasca ibai (río) o ibar (vega). Así tenemos el río Ibar en Serbia-Montenegro, en Hessen el río Ibra, en el sur de Alemania dos ríos Ebrach y varios ríos Eberbache; en Francia Ivergny, Iverny, Yvré-l’évêque, Ébréon, Évrune, Ebersheim; en el País Vasco Ibarra, Ibarrola, Ibarrekolanda; y por supuesto, el río Ebro que procede del prerromano Iber. También a esta hipótesis se le achaca que hace las comparaciones con el euskera actual, sabiendo que el proto-euskera podía ser muy distinto.

Las teorías del norte de África

Las similitudes léxicas y fonológicas entre el euskera y las lenguas bereberes también sirvieron para ubicar el origen del euskera en el norte de África, sin embargo las diferencias en sintaxis, morfología y gramática, han evitado su aceptación oficial. Estas semejanzas se atribuyen al asentamiento en tierras vascas de nómadas de origen camítico, lo que explicaría la existencia en el euskera de palabras bereberes, guanches, somalíes, etíopes o del egipcio antiguo.

El vasco-iberismo

Según esta teoría, el euskera es la última de las lenguas que se hablaban en la Península Ibérica antes de la invasión romana. Con muchos seguidores hasta el siglo XIX, entre ellos Humboldt, en el siglo XX se consideró que la correspondencia entre términos vascos e iberos no podía justificar suficientemente un parentesco genético.

Las lenguas del Cáucaso

Lingüistas rusos, georgianos y vascos apoyaron la teoría del origen caucásico del euskera basándose, una vez más, en las similitudes toponímicas. Los nombres de dos montes emblemáticos, Aralar aquí y Ararat allí, es el ejemplo más conocido. El vasco Koldo Mitxelena lo descartó por no existir similitudes en cuanto a léxico. Sin embargo, el mismo Mitxelena encontró ciertos parecidos entre ellas, como, por ejemplo, en el uso del caso ergativo (nork), la pluralidad en la persona de los verbos y ciertas palabras del mundo de la agricultura y la ganadería. Dado que poseen semejanzas sintácticas, morfológicas y gramaticales, esta teoría no se ha descartado, y se sigue emparentando al euskara con las lenguas caucásicas, en concreto con el georgiano.

Teniendo en cuenta que uno de los puntos de entrada en Europa de la cultura neolítica, es decir, la agricultura, la ganadería y la metalurgia, fue la región caucásica, podríamos pensar que es lógico que queden restos en el euskera de esa expansión cultural. Sin embargo, como comenta Juan Ignacio Pérez en su blog La Naturaleza Humana, parece ser que fueron las lenguas indoeuropeas las que se expandieron con la agricultura.

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Culturas del final del Neolítico (Wikimedia)

Otras teorías

El cambio climático que hace unos 5.000 años transformó el Sáhara, pasando de ser una fértil sabana tropical con humedales a convertirse en uno de los desiertos más grandes del planeta, con las consiguientes migraciones humanas, es la explicación que suelen dar las teorías que vinculan el euskera con su origen en África.

De éstas, una de las más polémicas es la sostenida por el inmunólogo Antonio Arnáiz Villena de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Nacional de Inmunología entre 1991-1995, y por el historiador Jorge Alonso García. Uniendo el estudio de diversos marcadores genéticos para estudiar las migraciones de diversas poblaciones en la antigüedad con las similitudes entre lenguas vivas y muertas alrededor del Mediterráneo, llegan a la conclusión de que todas provienen de la región del Sáhara cuando éste todavía era verde. Pero quizás lo más sorprendente es que utiliza el euskera para descifrar el ibérico-tartésico, el etrusco, el minoico-cretense, el guanche, el bereber, el egipcio y varios del oriente próximo (hitita, eblita, elamita y sumerio), dando un sentido totalmente diferente a muchos de los textos ya interpretados por la arqueología ortodoxa.

Si esta teoría parece rebuscada y descabellada, podemos llegar a entender mucho menos con este video del programa de Sánchez Dragó en Telemadrid, en el que participa Antonio Arnáiz, donde mezclan éstas y otras teorías con ideologías políticas para poder interpretar ciertos hechos. La verdad es que a mí no me queda nada claro a donde quieren llegar, ni desde el punto de vista lingüístico, ni desde el político.

¿Qué dice la genética?

Según el inglés Stephen Oppenheimer, sólo el 5% de los genes de los británicos provienen de la invasión anglosajona, mientras que el restante 75% corresponde a las poblaciones que durante la última glaciación se refugiaron en el norte de la Península Ibérica, donde el clima era más benigno, y que tras el final de la edad de hielo se expandieron por Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles y oeste de Francia.

Por su parte, Bryan Sykes, conocido genetista de la Universidad de Oxford, ha analizado el ADN mitocondrial de multitud de poblaciones europeas. Este ADN se hereda por línea materna, ya que los espermatozoides carecen de mitocondrias. Los varones tienen el ADN mitocondrial de sus madres pero no lo transmiten a su descendencia. De esta forma ha llegado a la conclusión de que el 41% de la población europea desciende de un clan femenino determinado, y sus marcadores genéticos son especialmente frecuentes entre la población vasca.

Esto apoyaría la teoría de la expansión de poblaciones desde el refugio vasco-cantábrico tras la última glaciación, y también encaja con la teoría pre-indoeuropea de Vennemman.

Reenfocando el tema

La entrevista en Euskadi Irratia que he mencionado al principio acaba recordando una cita de Koldo Mitxelena (Rentería,1915San Sebastián, 1987), a quien también citan en el programa de Sánchez Dragó. Parece ser que para Mitxelena lo sorprendente no era el origen del euskera, sino que haya sobrevivido tantos milenios. Citando otra vez a La Naturaleza Humana: “Las regiones del mundo han sido barridas ocasionalmente por “apisonadoras lingüísticas”, en las que un grupo que disfrutaba de alguna ventaja en términos de efectivos poblacionales, recursos alimenticios o tecnología, ha explotado esa ventaja para expandirse a expensas de los grupos vecinos, imponiendo su propia lengua en la región y reemplazando las lenguas locales anteriores, al expulsar o acabar con los hablantes, o al convertirlos en hablantes de la lengua del invasor.”

En estos miles de años, el euskera ha visto pasar varias apisonadoras.

Hace 2.000 años aguantó la apisonadora romana que barrió multitud de lenguas en Europa y norte de África, y tomó del latín muchos vocablos, algunos relacionados con las nuevas tecnologías introducidas o con los conceptos legales y religiosos. Posteriormente, la evolución del latín en los territorios colindantes con las zonas vascófonas dio lugar al castellano, que mantiene una clara influencia vasca, no sólo en palabras sino, por ejemplo, en las cinco vocales.

Sin embargo, el castellano más tarde se convirtió a su vez en apisonadora, no sólo en la Península Ibérica, sino también al otro lado del charco, en América. En el siglo XX, la apisonadora castellana estuvo a punto de darle la puntilla al euskera, con la represión y persecución de la cultura y la lengua vascas durante la dictadura franquista. Pero sorprendentemente también aguantó, y tras la unificación de los dialectos, modernización, integración en el sistema educativo y promoción cultural, poco a poco va resurgiendo.

Pero este renacimiento no está exento de obstáculos, alguno de los cuales parecen de otra época. En 1992 los estados miembros del Consejo de Europa aprobaron la Carta Europea de Lenguas Minoritarias por la que se comprometen a la defensa y promoción de todas las lenguas de Europa que carecen de carácter de oficialidad o que aún siendo oficiales en alguno de los firmantes no lo son en otros o aún siendo oficiales en el firmante está en manifiesta debilidad. Francia, otra apisonadora lingüística, no ha procedido a su ratificación, por lo cual no es de aplicación en su territorio.

Lingua navarrorum

Pero es que el Consejo de Europa, cada vez que saca una evaluación del grado de cumplimiento de la Carta por los estados miembros, acaba dando un toque al Gobierno de Navarra, como se recoge aquí. En el siglo XII, el rey de Navarra Sancho el Sabio denominó al euskera “lingua navarrorum”, reconociéndolo como el idioma de la mayoría de los habitantes de su reino. La situación cambió mucho con la conquista de este reino por Castilla en 1512, con la apisonadora castellana funcionando a toda marcha. Parece que los últimos gobiernos navarros siguen empeñados en hacer que la apisonadora siga funcionando, tratando al euskera como si fuese un idioma ajeno.

Como comenta el profesor de la Universidad del País Vasco Jon Mattin Matxain en su blog en euskera sobre química cuántica, tras sorprenderse por la aceptación de un blog sobre este tema en este idioma, “si tuviésemos en cuenta lo que hace unos años dijo el entonces presidente de mi querida Navarra, nadie leería esto. Sí. Miguel Sanz dijo que la cuántica no se podía enseñar en euskera, porque el euskera no es idioma para hacer cosas complicadas. ¡Afortunadamente estaba equivocado! Como respondió muy bien Pedro Miguel Etxenike, para enseñar cuántica en euskera únicamente hacen falta dos cosas imprescindibles: ¡saber cuántica y saber euskera!”.

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Wikimedia: Original uploader was Alexandre Vigo at gl.wikipedia

Cualquier idioma, por muy poco hablado que sea, merece ser respetado y conservado como patrimonio inmaterial de la Humanidad. Cuando un idioma desaparece se pierde una parte de la riqueza cultural que un grupo de seres humanos desarrolló durante cientos de años. En el caso del euskera, tenemos un idioma cuyas raíces se asientan en el Paleolítico, cuando el ser humano todavía era cazador-recolector, mientras que en la actualidad se utiliza para desarrollar las tecnologías más avanzadas. ¿No es hora ya de que dejemos de utilizar apisonadoras ideológicas?

Actualización 19/04/2013: Europa considera hipócrita al Gobierno Foral y dice que “obstruye” el euskera

Actualización 26/04/2013: Urquijo, la apisonadora lingüística humana

Actualización 12/07/2013: 10 palabras que el castellano debería apropiarse urgentemente del euskera (Humor)

Referencias

“Este post participa en la IV Edición del Carnaval de Humanidades alojado por Kurt Friedrich Gödel  en el blog Literatura es aprehender la realidad