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Una excursión muy completa: naturaleza, historia, ciencias, literatura…

Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad, inmersos en una cultura urbana cada vez más tecnológica, el paisaje natural que les rodea pasa normalmente desapercibido. Los urbanitas casi ni se fijan en los árboles de las aceras que a duras penas sobreviven en un ambiente hostil para ellos; los paseantes habituales por los parques urbanos quizás perciban el diferente efecto del paso de las estaciones en las especies de hoja caduca y perenne; muy pocos serán capaces de nombrar los árboles y arbustos que ven, y mucho menos si es una especie autóctona o foránea. Quizás, a finales de invierno, cuando se celebra el Día del Árbol, les puede surgir la necesidad de hacer algo por la naturaleza, decidan plantar un árbol, se fijen en si es un roble, cerezo o castaño, y sientan que les gustaría volver dentro de 50 o 100 años y ver en qué se ha convertido este palito que ahora tienen entre manos.

Aunque la mano del hombre ha alterado en gran medida la naturaleza, es posible que cerca de nuestras ciudades todavía podamos disfrutar de algún resto del bosque original, e incluso en las áreas que albergan o han albergado alguna actividad humana, podamos observar una gran variedad de especies vegetales y animales. A veces incluso podemos asombrarnos con la capacidad de la naturaleza para recuperar zonas en las que, durante muchos años, la mano humana eliminó su presencia para obtener materias primas, como en el caso de la minería.

Se conoce como vegetación potencial de un lugar la vegetación que existiría en el caso de que el ser humano no hubiese actuado sobre esa parte de la naturaleza. Son muchos los factores que determinan la vegetación: el clima actual y pasado, la altura sobre el nivel del mar, la orografía que lo circunda, la presencia de herbívoros… En este mapa de la Península Ibérica vemos que en la costa del Atlántico-Cantábrico predominarían los bosques de robles, hayas y alisos; en la costa mediterránea los algarrobos, palmitos y pinos carrasco; en la costa portuguesa y adentrándose en la zona sur de la meseta los bosques originales serían de encinas y alcornoques; en la meseta norte las encinas, rebollos y quejigos; en la banda de los Pirineos predominan las especies adaptadas a las alturas como abeto, pino negro y haya; y por último, en el valle del Ebro se forma un mosaico donde se mezclan especies del litoral mediterráneo, de las dos mesetas, junto con especies adaptadas al frío y la aridez, como la retama y la aulaga, y zonas mixtas.

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Vegetación potencial de la Península Ibérica (Wikimedia Commons)

Pero como hemos dicho, esta es la vegetación que existiría si las actividades humanas no la hubiesen alterado. Podemos decir que esta es la distribución de los bosques que se encontraron los romanos cuando invadieron la Península Ibérica, ya que las actividades de las poblaciones humanas autóctonas apenas habían modificado su entorno.

Para hacernos idea del grado de alteración del territorio por el ser humano, y en concreto de la vegetación, vamos a hacer una pequeña excursión por los alrededores de una ciudad. Veremos a pocos kilómetros del centro urbano una gran variedad de especies vegetales, entre las huellas de las actividades humanas de las diferentes épocas históricas.

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Museo Marítimo y Palacio de Congresos y de la Música, en el lugar donde se encontraba el astillero Euskalduna hasta 1985.

La ciudad elegida como punto de partida es Bilbao, una ciudad que empezó a crecer a finales de la Edad Media, gracias al comercio con diferentes puertos de Europa.(1) Se exportaba la lana castellana y el hierro vizcaíno y se importaban manufacturas de Inglaterra y los Países Bajos. También fueron importantes sus astilleros, gracias a la cercanía de los bosques y las minas de donde se obtenía la madera y el hierro necesarios para construir galeones, navíos de guerra, de correo y de mercancías para la ruta con las Indias. Los recursos naturales necesarios tanto para las actividades industriales como para el crecimiento y mantenimiento propios de la ciudad se obtenían del entorno que le rodeaba. Bilbao se encuentra en el fondo de un estrecho valle rodeado por montes de diferentes alturas, y lo atraviesa el río Nervión que se abre en un estuario hasta desembocar en el mar Cantábrico. Por ello, empezaremos nuestra excursión subiendo a uno de estos montes para poder tener una perspectiva más amplia del paisaje.

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La Torre Iberdrola asoma entre los restos de niebla; detrás, las luces de la mañana se reflejan en el Museo Guggenheim y delante, el Palacio Euskalduna y el nuevo estadio de San Mamés en construcción.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Desembocadura del río Nervión en el mar Cantábrico

Cuando vemos la ciudad desde aquí empezamos a notar una sensación que no teníamos cuando recorremos sus calles, entre los edificios y las aglomeraciones de gente. Parece como si de repente nos hiciésemos más pequeños al contemplar a otra escala el tamaño de las construcciones humanas comparadas con la orografía del territorio donde se asientan.

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(Wikimedia Commons)

“Muchas veces, contemplando desde el alto de la cordillera de Archanda mi nativa villa de Bilbao, he pensado que ha ido achicándose, a pesar de su ensanche, a medida que he ido creciendo yo. En un tiempo un paseo a Asúa, al otro lado de la cordillera, me parecía expedición de novela de Julio Verne, tiempo en que engaitábamos al que se iba a pasar unos días a Abadiano, y en que al jactarse cualquiera de nosotros de haber visto más pueblos que cualquiera de sus compañeros, citaba a Deusto, Portugalete, Alonsótegui, Galdácano, Derio o Arrigorriaga.” Recuerdos de niñez y de mocedad, Miguel de Unamuno 1908.

En esta mañana de otoño podemos ver con claridad la costa cantábrica, mientras que la niebla se acumula todavía en los valles interiores.

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Ascendemos la fuerte pendiente entre repoblaciones de eucaliptos. El género Eucalyptus lo componen más de 700 especies, la mayoría nativas de Australia y donde predominan sobre el resto de especies arbóreas. Actualmente se cultiva por todas las áreas tropicales y templadas del mundo, ya que la mayoría de las especies no toleran las heladas. En Bizkaia se cultiva el eucalipto colorado (Eucalyptus camaldulensis Dehnh) y el eucalipto azul de Tasmania (Eucalyptus globulus Labill). Su madera tiene varias aplicaciones aunque aquí se utiliza básicamente para la obtención de pasta de papel. Sus hojas son ricas en aceites esenciales, principalmente en la sustancia eucaliptol o cineol, que posee propiedades antisépticas y balsámicas, y se destina a las industrias farmacéutica y confitera (caramelos).

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Molécula del eucaliptol (1,8-cineol) (Wikimedia Commons)

En medicina popular con las hojas se preparan infusiones e inhalaciones para combatir los catarros y bronquitis. Recientes estudios han demostrado cierta acción hipoglucemiante debido a unos compuestos, los caliptósidos, por lo que puede tener utilidad en el tratamiento de la diabetes. Los caliptósidos son heterósidos, un conjunto de sustancias orgánicas que poseen uno o varios azúcares combinados con otro compuesto denominado genina.

También es importante para la elaboración de miel por producir abundante néctar y polen incluso en invierno, época crítica para el abastecimiento alimentario de las abejas.

Su rentabilidad se debe al rápido crecimiento y a la capacidad para rebrotar tras talas e incendios. Esa enorme fuerza hace que crezca en densas formaciones que excluyen a cualquier otra especie. Además, la hojarasca que se acumula en el suelo es rica en las sustancias antisépticas ya comentadas y afectan a la flora microbiana del suelo. Como consecuencia de todo ello, una vez establecido es muy difícil que la vegetación natural sea capaz de desplazar al eucalipto. También se han observado efectos nocivos en los invertebrados acuáticos de las corrientes donde se acumula esta hojarasca.

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Por último, sus largas raíces son capaces de absorber grandes cantidades de agua y pueden llegar a hacer desaparecer arroyos y manantiales, con gran impacto en el resto de la flora, la fauna y las actividades humanas que dependen de este recurso. De hecho, se utiliza para desecar zonas pantanosas, siendo especialmente útiles en los países afectados por la malaria ya que permiten eliminar los focos de mosquitos que transmiten esta enfermedad.(*)

Entre los eucaliptos podemos ver, en la ladera de enfrente, el mayor vertedero de residuos urbanos de Bizkaia, en el paraje conocido de Artigas. Dentro todavía del municipio de Bilbao, pero en el valle del río Cadagua que nace en la provincia de Burgos y recorre la comarca vizcaína de Encartaciones.

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Bajo las terrazas formadas por la compactación de las basuras, vemos dos edificios. El situado en la cota más baja corresponde a la planta de tratamiento de lixiviados, que evita que las aguas de escorrentía contaminadas por los residuos vayan a parar al río. También en este edificio hay un centro de interpretación donde el visitante puede conocer como se realiza la gestión de los residuos urbanos. En el edificio construido al pie de las terrazas se encuentra una planta de compostaje. Muy cerca de allí, en la ladera contigua del monte Arraiz y en el hueco abierto por una antigua cantera, podemos ver la planta de valorización energética de residuos de Zabalgarbi, es decir, una incineradora de basuras con producción de electricidad (ver este post); a su derecha asoma una parte del nuevo edificio de tratamiento mecánico-biológico de residuos urbanos. Estas infraestructuras se encargan de dar solución en el territorio de Bizkaia a uno de los principales impactos ambientales generados por las sociedades desarrolladas: la producción de residuos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAquí podemos ver la ubicación de estas instalaciones con respecto al pueblo de Alonsotegi. A la izquierda de la foto está el núcleo urbano de Bilbao.

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Si dirigimos nuestra mirada hacia el suroeste, aguas arriba del Cadagua, nos llama la atención un fenómeno muy habitual: densos bancos de niebla acumulados en el municipio de Güeñes, que parece que se van desbordar y cubrir también Alonsotegi. Diferentes microclimas a poca distancia, consecuencia de la accidentada orografía. Al fondo, como se suele decir, se alzan majestuosas las estribaciones de la meseta castellana: la Sierra Salvada y la Peña Angulo, en los límites de Bizkaia, Araba y Burgos.

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Abandonamos las plantaciones de eucaliptos y nos encontramos con otra especie foránea, aunque su explotación desde hace más 100 años ha convertido sus bosques en una estampa clásica de la vertiente cantábrica del País Vasco: el pino insignis o pino de Monterrey (Pinus radiata).

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Esta conífera es originaria de la costa pacífica de Norteamérica y fue descrita por primera vez en 1833 por Douglas en Monterrey (California). A finales del siglo XIX se utiliza en varios proyectos de reforestación de zonas degradadas de Inglaterra y Alemania. En el País Vasco se cita por primera vez en 1857, en un jardín de Lekeitio (Bizkaia), propiedad de Mario Adán de Yarza. Los estudios realizados por esta familia sirvieron para que la Diputación Foral de Bizkaia iniciara la repoblación de los montes de este territorio, que en aquel momento se encontraban muy deteriorados como consecuencia de la sobreexplotación histórica de los bosques, especialmente agravada tras las diversas guerras carlistas. Su fácil aclimatación permitió una rápida expansión y sirvió también como complemento a las explotaciones agrarias tradicionales que a finales del XIX sufrían una grave crisis. A mediados del siglo XX llegó a ocupar la mayor parte de la superficie forestal, transformando el monte vasco caducifolio autóctono, con sus funciones productivas y protectoras, en un monótono monocultivo de especies de crecimiento rápido con una única finalidad economicista. En la actualidad en Bizkaia se talan anualmente unas 2.000 Has de esta especie de pino, cuando tienen entre 30 y 40 años y un diámetro entre 30 y 50 cm, y se destina a carpintería, embalajes y madera para construcción.

Adio Mitxelena 1955

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El tronco recto y alto que este pino presenta en la mayoría de las repoblaciones, alcanza menos altura y crece más robusto, inclinado, y a veces hasta retorcido, cuando se ve sometido a los fuertes vientos de las cumbres.

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Este es el caso del pinar del cordal de Sasiburu, que en su cara sur se asoma a un desfiladero de 400 metros de caída, mientras que por la ladera norte, con pendientes más suaves, llegan los vientos cargados de humedad del mar

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Pocos árboles resisten las condiciones de estas cumbres, ya que además los suelos son escasos en profundidad y en nutrientes. Sin embargo, los arbustos y herbáceas son suficientes para alimentar a los herbívoros, y el ganado es habitual por estos parajes. Vistas las fuertes pendientes sería lógico pensar que sólo las cabras podrían acceder a estos recursos, pero de lejos descubrimos unas manchas marrones que parecen colgadas del acantilado.

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A medida que nos acercamos, somos capaces de distinguir un rebaño de reses “escaladoras” que se mueven con facilidad entre los peñascos.

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Esta zona suele ser utilizada habitualmente por grandes bandadas de buitres como mirador sobre el valle, pero es probable que también lo utilicen de muladar de vez en cuando, tras “un mal paso” de algún infortunado animal.

Al otro lado del valle, tenemos una magnífica vista del paraje conocido como Aldanazarra. Un círculo de prados casi perfecto rodeado de repoblaciones de diferentes especies exóticas y algún resto de bosque autóctono. Su curiosa forma corresponde a una ancestral forma de ordenar los usos del territorio, y que algunos sitúan en los inicios del Neolítico, ya que el centro del círculo y los límites en los cuatro puntos cardinales se marcaban con mojones de piedra sobre restos de cal y ceniza, al estilo de los crómlechs. En castellano se denomina sel y en euskera saroi o korta/gorta. Otra bonita historia del pasado al que quizás algún día dedique un post.

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Pero éste no es el único sel de Alonsotegi, hay muchos. De hecho, la mayor cumbre de esta zona es el monte Ganekogorta (998 m), que significa “sel de la cima”. Aquí lo podemos ver desde Sasiburu, y nadie diría que entre ambos puntos hay un profundo valle atravesado por el río Cadagua.

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Continuando por el cordal nos acercamos a una zona kárstica, es decir, formada por roca caliza que durante miles de años el agua de lluvia se ha encargado de disolver, dando lugar a cuevas, simas y galerías. En esta zona también se extrajo mineral de hierro entre 1900 y 1925.

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Además de los pastos, vemos helechos con un color rojizo propio del otoño, y algunos arbustos como espinos (Crataegus monogyna), brezos (Erica sp.) y árgomas, planta conocida en otros sitios como tojo o aulaga (Ulex europaeus). Es la vegetación habitual que predomina tras la desaparición del bosque original.

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Ulex europaeus

A medida que nos acercamos al karst sus formaciones características son cada vez más claras. Las ovejas pastan sobre las dolinas, depresiones cónicas formadas por el agua de lluvia, y que tarde o temprano colapsarán formando la entrada a una sima; al fondo vemos un pequeño afloramiento calcáreo, con las rocas redondeadas y el típico lapiaz, zona con acanaladuras y surcos separados por aristas cortantes, y donde, si no lo cruzas con cuidado, es fácil torcerse un tobillo. Estas rocas se formaron en el Cretácico Inferior hace aproximadamente 100 millones de años, en el fondo de un mar tropical, por lo que es fácil distinguir en ellas impresiones de conchas marinas. En la parte inferior hay otra pequeña depresión colmatada con los restos de un pequeño esfagnal o trampal: pequeñas turberas, donde el agua estancada contiene gran cantidad de materia orgánica en descomposición y poco oxígeno, albergando, por tanto, una fauna y una flora muy características. Su nombre viene del esfagno (Género Sphagnum) una clase de musgo típico de este hábitat.

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Hasta ahora nada especial que no veamos en cualquier terreno calizo. Pero si descendemos por cualquiera de las dos laderas, tanto por la norte que nos lleva a Barakaldo como por la sur hacia Alonsotegi, nos encontraremos entre la vegetación otro tipo de karst, el karst de agujas:

Karst de agujas

En este caso las rocas que afloran a la superficie tienen forma de agujas cónicas, afiladas y separadas unas de otras, con alturas de entre uno y cuatro metros. Este capricho de la naturaleza no deja de tener algo mágico, incluso fantasmagórico, si te acercas un día de niebla y te metes en el laberinto de agujas y arbustos, sintiendo el roce de la vegetación y las espinas del tojo que se enganchan en tu ropa. La diferencia con la forma redondeada de los karsts más comunes se debe al tipo de clima que ha erosionado las rocas. Mientras que a ésos se les denomina “de clima frío”, al karst de agujas se le conoce también como karst tropical porque es este clima cálido y húmedo el que moldea la caliza de esta forma. Tras sufrir este tipo de erosión, el karst se cubrió de óxidos y carbonatos de hierro, y así permaneció hasta que, varios millones de años después, la explotación minera lo volvió a dejar al descubierto.

Karst de agujas PIG-Bizkaia 1990

Proceso de formación de un karst de agujas. Instituto de Estudios Territoriales de la Diputación Foral de Bizkaia, 1990.

Enfrente vemos la ladera del monte Apuko-Ganeroitz, con una repoblación de hayas, entre las que se han plantado pinos para que les proporcionen sombra, ya que las hayas jóvenes no soportan la insolación directa en verano. A mediados de octubre las hojas de haya presentan ya un incipiente color amarillo entre el verde perenne de los pinos.

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Ni siquiera en este entorno aparentemente tranquilo podemos escapar de las huellas de la irracionalidad humana, en forma del vandalismo que refleja el desprecio fruto de la incultura, la ignorancia y la falta de respeto por el patrimonio natural e histórico. Un panel informativo sobre las especiales características de este karst, yace inerte a un lado del camino, arrancado, con las patas quebradas.

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Poco a poco nos hemos adentrado en los restos del bosque original que se ha recuperado en gran medida tras el abandono de las actividades mineras: encina (Quercus ilex), madroño o borto (Arbutus unedo), labiérnago (Phyllirea latifolia), laurel (Laurus nobilis)…

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¡Un momento! Aquí algo falla… Estamos a un paso del mar, con vientos predominantes del noroeste siempre cargados de humedad, el clima se considera del tipo hiperhúmedo y, sin embargo, la vegetación es claramente mediterránea…

Precipitaciones valle del Ebro-Euskadi

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Para buscar la explicación debemos mirar otra vez hacia el suelo. Como hemos dicho, una parte del agua disuelve la roca caliza y se filtra hacia el subsuelo, y el resto escapa rápidamente pendiente abajo por encima de las rocas. Como consecuencia de ello, la profundidad de los suelos es escasa y sin capacidad para retener el agua. Así que en este terreno la disponibilidad de agua para la vegetación es similar a la del clima mediterráneo.

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Que las condiciones para su crecimiento sean las óptimas no es suficiente para explicar la presencia de estas especies en las zonas costeras cantábricas, desde el este de Asturias hasta Gipuzkoa, donde los bosques que forman se conocen como encinares cantábricos. Se cree que tras la última glaciación, en el llamado óptimo climático del periodo Holoceno (hace 8.000-4.000 años) la flora mediterránea pudo haber avanzado por el valle del Ebro hasta alcanzar los puertos más bajos de la divisoria de aguas de los Montes Vasco-Cantábricos. Desde ahí se extendió valles abajo en lo que ha venido a denominarse “Pasillo del Nervión” y “Pasillo del Cadagua”, ya que la gran abundancia de especies mediterráneas en estos valles, especialmente en el Cadagua, hace pensar que pudieron ser la puerta de entrada.

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Frutos del madroño.

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Frutos del labiérnago.

El hecho de que la encina típica de aquí, Q. ilex, aparezca hibridada con la carrasca o encina castellana, Q. rotundifolia, refuerza esta hipótesis. Otras especies que podemos encontrar son el aladierno (Rhamnus alaternus), el endrino (Prunus spinosa), el aligustre (Ligustrum vulgare), el cornejo (Cornus sanguínea), el ya mencionado espino albar (Crataegus monogyna), la coscoja (Quercus coccifera) cuya denominación en euskera, abaritz, da nombre a este blog (ver Sobre mí)

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y el terebinto o cornicabra (Pistacia terebinthus)

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Frutos del terebinto.

Y en la ladera del monte Arraiz, donde se encuentran el vertedero y las plantas de tratamiento de residuos que hemos visto antes, todavía quedan ejemplares de alcornoque (Quercus suber).

En las zonas más sombrías y húmedas encontramos las especies mediterráneas mezcladas con las típicas del bosque húmedo, como avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus excelsior) y robles (Quercus robur, principalmente), formando una tupida cubierta que impide que los rayos de sol lleguen al suelo.

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Entre todas estas especies de árboles y arbustos mediterráneos y también entre los caducifolios encontramos unas cuantas herbáceas trepadoras colgando de las ramas o aferradas a las rocas, como la zarzaparrilla (Smilax aspera), la hiedra (Hedera hélix) y el rosal silvestre (Rosa sempervirens), este último también típico de los bosques mediterráneos.

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Frutos de la zarzaparrila en una rama de espino albar…

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…y en una rama de avellano.

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Frutos del rosal silvestre.

Estas especies forman lianas que, buscando la luz, pueden llegar a cubrir los troncos de árboles mucho más altos que las encinas, como los pinos:

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Junto a los pastos que rodean los caseríos podemos ver frutales como cerezos, avellanos, nogales, ciruelos, manzanos y algún castaño, con las explotaciones de eucaliptos y pinos al fondo.

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Los robles, fresnos, alisos y avellanos crecen en las márgenes de los arroyos y también se utilizan para formar setos que separan las propiedades, por lo que juegan un importante papel en el ecosistema de la campiña, sujetando el terreno en las zonas con fuertes pendientes y sirviendo de cobijo a los vertebrados más pequeños, como pájaros y reptiles.

Para terminar nuestra excursión daremos un repaso a una serie de especies que se encuentran diseminadas por todos estos hábitats. Son plantas que merecen ser destacadas por las razones que ahora veremos:

Especies incluidas en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas

  • Acebo (Ilex aquifolium): Arbusto que crece en los hayedos, robledales, bosques mixtos y encinares. Está catalogada como “de interés especial” porque permite en invierno alimentarse de sus frutos a la fauna.
  • Narcissus bulbocodium: Planta vivaz que crece en suelos húmedos o temporalmente húmedos, en pastos, repisas, prados-juncales y brézales. Catalogada como de “interés especial”.
  • Osmunda regalis: Helecho de gran tamaño y porte esbelto, de distribución atlántica y catalogada como “rara”.
  • Pinguicula lusitánica: Planta carnívora de pequeñas dimensiones y distribución atlántica de países de clima húmedo y templado. Sus hojas tienen infinidad de diminutas papilas que segregan una viscosidad con la que la planta atrapa y digiere pequeños invertebrados. Ocupa turberas incipientes, manantiales y esfagnales de montañas con substratos silíceos. Catalogada como especie “de interés especial”.

File:Pinguicula lusitanica.JPGFile:Pinguicula lusitanica2.jpg

(Wikimedia Commons)

  • Spiranthes aestivalis: Delicada herbácea de la familia de las Orquídeas. En el País Vasco está presente de forma muy escasa. Tiene categoría “rara” y crece en humedales turbosos, prados y juncales con suelo permanentemente húmedo.
  • Woodwardia radicans: Helecho que vive en taludes sombríos y abrigados, en barrancos con humedad constante y temperaturas suaves, catalogada “de interés especial”.

Estas especies deben ser disfrutadas en el campo y nunca recogidas ni sacadas de su medio. Si son tan escasas se debe a que son extremadamente sensibles a las condiciones de suelo, luminosidad, temperatura, humedad, etc. y no sobreviven a un cambio de hábitat. Además, algunas están protegidas y su recolección está prohibida.

Especies singulares no catalogadas

Su función en el entorno es indispensable para el correcto funcionamiento de los ecosistemas.

  • Dactilorhiza elata: Orquídea que aparece en prados con mucha humedad y juncales, de distribución submediterránea.
  • Radiola linoides: habita en pastos anuales, sobre suelos arenosos temporalmente húmedos y su distribución es eurosiberiana.
  • Anacamptys piramidalis: Orquídea con inflorescencia (conjunto de flores) piramidal. Habita sobre suelos calizos, en terrenos relativamente secos y soleados. Común en el Mediterráneo, es poco frecuente en la región eurosiberiana (el caso de Alonsotegi).
  • Ophioglossum lusitanicum: Pequeño helecho que crece en pastos con suelos secos. La población de Alonsotegi es una de las tres que se han localizado en el País Vasco.
  • Thapsia villosa: Herbácea perenne que habita pastos y matorrales secos y soleados. Su área de distribución es la parte occidental de la región mediterránea y su presencia es muy escasa en los valles atlánticos. En Bizkaia, además de Alonsotegi, sólo se conoce en Zalla y Gordexola, también en la cuenca del Cadagua.

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Poco a poco, casi sin darnos cuenta, hemos ido descendiendo hasta llegar al pueblo. Lo que empezó como una excursión para conocer la naturaleza que podemos encontrar cerca de la ciudad se ha convertido en una pequeña aventura donde nos hemos encontrado con galeones del siglo XVI, hemos conocido dos escritores vascos, uno de finales del siglo XIX en castellano y otro del XX en euskera; hemos conocido la doble cara del eucalipto, con su contenido en sustancias químicas que nos pueden curar pero también su fuerte impacto en el medio ambiente; hemos visto cómo se tratan los residuos que generamos habitualmente para evitar su impacto ambiental, aprovechándolos hasta que no tienen más utilidad que como combustible para obtener energía; un viaje en el tiempo hasta el siglo XIX nos ha permitido conocer por qué desapareció la mayor parte del bosque autóctono y fue sustituido por el pino insignis; retrocediendo mucho más, hasta hace 100 millones de años, hemos visto como se formó la roca caliza, y de regreso al futuro, hemos extraído el hierro acumulado sobre ella; marcha atrás otra vez en el tiempo, hasta hace unos 5.000 años para entender por qué existen ecosistemas mediterráneos en la costa cantábrica; y finalmente, hemos conocido unas cuantas plantas singulares que habitualmente pasan desapercibidas, una de ellas carnívora, pero que son de gran importancia para la conservación de la biodiversidad.

Vivas donde vivas estoy seguro que puedes hacer una excursión parecida por tu entorno. Sólo tienes que documentarte un poco, preguntar a familiares y profesores para que te orienten, y disfrutar de una aventura donde encontrarás viajes en el tiempo, poesía, naturaleza, paisajes, ciencias como la biología, la geología y la química, y más de una sorpresa.

(*) Actualización 4/11/2013: Parece ser que estas características les permiten alcanzar grandes profundidades, llegar a depósitos de oro y otros metales, y extraer partículas que acumulan en los tejidos aéreos. Así pueden usarse como indicadores biogeoquímicos por la industria minera.Natural gold particles in Eucalyptus leaves and their relevance to exploration for buried gold deposits“. NATURE COMMUNICATIONS .

(1) Actualización 10/11/2014: “Ferrería del siglo XI hallada en la subida al monte Pagasarri”

Referencias

 BiocarnavalJuniors

Esta entrada participa en el XXVI Carnaval de Biología, Edición Junior, que alberga @RueddaInventos en el blog http://www.laruedadelosinventos.org/

carnaval-quimica-xxviii-28-edicion-niquel-edition-flagellum-3dciencia-2013-octubre

Este post participa en el XXVIII Carnaval de Química, que se aloja en el blog Flagellum @3Dciencia

Mi pueblo, ¿el más contaminado?

Los vecinos de Alonsotegi siempre nos hemos quejado de vivir en un pueblo muy contaminado. La actividad industrial del siglo XX, con escaso o nulo control ambiental, nos obligó a vivir entre fundiciones y fábricas químicas, respirando un aire grisáceo y vertiendo nuestras aguas sucias directamente a un río Cadagua multicolor.

Esto se vio agravado cuando en 1973 el Ayuntamiento de Bilbao decidió ubicar su vertedero de basura doméstica en el límite con Alonsotegi. Tras la crisis de los 80 la mayoría de las fábricas cerraron y mejoró la calidad del aire y del agua. La polémica se reavivó con la decisión de la Diputación Foral de Bizkaia de instalar una planta de valorización de residuos (incineradora) junto al vertedero. Todo esto ya lo comenté en el post “Incineración de residuos y organismos transgénicos, dos polémicas paralelas”.

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Ahora otra vez, las protestas han salido a la calle, a cuenta de la solicitud de instalación de un tanatorio con crematorio en el polígono industrial de Arbuio, alegando la supuesta contaminación emitida y la cercanía de las viviendas. Para ver hasta qué punto es real esta percepción de la calidad ambiental de nuestro pueblo, voy a dar un repaso histórico de las actividades desarrolladas, tratando de aportar los datos que nos permitan afirmar o rechazar si vivimos en uno de los pueblos más contaminados de Euskadi, y si la incidencia de cáncer y la mortalidad está por encima de la media.

Actividades preindustriales

Antes de la revolución industrial, ya había ciertas actividades con un importante impacto en nuestro entorno. Los montes de alrededor suministraban pasto para el ganado, leña para los caseríos y carbón vegetal y hierro para las ferrerías. Además el agua del río Cadagua y de los arroyos movía los molinos y el martillo pilón de las ferrerías. Llegó a haber cinco molinos (Linaza, Lasao, Aldanondo y dos en Irauregi) y cuatro ferrerías (Aldanondo, Coscojales y las dos de Irauregi). En 1880, la ferrería de Aldanondo producía 600 quintales de hierro (27.000 kg.)

 

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La mina de hierro del monte Zamaia (594 m) se explotó hasta los años 60. El mineral se transportaba mediante un tendido aéreo hasta el centro urbano, donde se cargaba en vagones de tren.

Otras actividades comunes entonces eran la extracción de roca caliza para la obtención de cal y piedra para la construcción; en invierno, se acumulaba nieve en las neveras del Pagasarri y Ganekogorta para su transformación en hielo y posterior venta en Bilbao.

 

Neveras sept-2003 (2)

Nevera del Pagasarri, restaurada en 2003.

Tampoco podemos olvidar la tala de los bosques para obtener madera para la construcción de edificios y barcos. A cuatro kilómetros se encontraba el Real Astillero de Zorroza, donde ya en el siglo XV (antes de ser Real) se construían diferentes tipos de naves. A partir de 1615 se construyeron aquí naves de guerra, galeones y correos de Indias.

Real Astillero Zorroza

Real Astillero de Zorroza. Grabado de 1787. Bibl. Nac. Madrid.

Indudablemente todas estas actividades han dejado huella en el territorio: galerías mineras, desmontes, rellenos con la escoria del mineral. Y también en la vegetación: de los bosques naturales de robles, hayedos y encinas apenas quedan unos bosquetes.

Ladera Ganekogorta 130228

En la ladera norte del Ganekogorta se conservan bosques de hayas y robles. En los últimos años se ha hecho una importante labor de reforestación con especies autóctonas (Foto 27/02/2013).

Industrialización

La Revolución Industrial sustituyó las ferrerías y molinos por otro tipo de fábricas: textiles en Irauregi y Arbuio, fábrica de cucharas de Irauregi, de explosivos en Arbuio, de tubos en Basteita. También aparecieron las minicentrales hidroeléctricas en el río Cadagua que suministraban energía a las fábricas, y en una fase posterior, las plantas químicas y las fundiciones y fábricas auxiliares de la industria siderúrgica y naval de la margen izquierda de la ría de Bilbao.

38 Trabajadores de la cucharera 1920

Fabrica de cucharas de Irauregi, años 20.

Rica 1959

Fábrica textil de Arbuio, 1959.

Fábrica tubos 2004

Ruinas de la fábrica de tubos de Basteita, 2004. En la actualidad aquí se ubica el campo de fútbol.

Contaminación atmosférica

En Euskadi y sobre todo en la margen izquierda de la ría del Nervión, durante esa época la industria siderúrgica era la reina de la actividad económica, y aparte de los altos hornos de Barakaldo y Sestao, las fundiciones abundaban por nuestros pueblos, talleres auxiliares que trabajaban para las grandes acerías y fábricas de bienes de equipo y de construcción naval.

Este tipo de actividad industrial es una de las más contaminantes. En todos los pasos del proceso productivo se generan contaminantes: desde el transporte y descarga de materiales, hasta el desmoldeo y refinado final de la pieza, con la emisión de partículas en suspensión (Pm10). En las sucesivas etapas intermedias se generan compuestos orgánicos volátiles (COV), dioxinas y furanos (PCDD/F), gases tóxicos (CO, NOx, SOx, SH2, HCl, HCN, HF, HAP), gases de efecto invernadero (CO2 y NH3).

Veamos algunos efectos de estos contaminantes:

  • Compuestos de azufre – SOx, SH2: Es el principal causante de la lluvia ácida, “quemando” los tejidos vegetales. En cuanto al ser humano, es irritante de las vías respiratorias y afecta sobre todo a ancianos, asmáticos y personas con problemas respiratorios crónicos.
  • Compuestos de nitrógeno – NO, NO2, NOx, NH3: Afectan al tracto respiratorio lo que conlleva, a medida que aumenta la dosis: irritación nasal, incomodidad respiratoria, dolores respiratorios agudos, edema pulmonar y finalmente la muerte.
  • Monóxido de carbono – CO: Se combina con la hemoglobina de la sangre, provocando alteraciones cardiovasculares.
  • Dióxido de carbono – CO2: No es tóxico, pero es un gas de efecto invernadero y el aumento de su concentración en la atmósfera contribuye al cambio climático.
  • Hidrocarburos alifáticos (NH3 – amoniaco) y aromáticos (HAP: benceno, tolueno, etc.): Irritantes. Los vapores de los aromáticos son mucho más irritantes para las membranas mucosas y pueden causar lesiones sistemáticas al ser inhalados.
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV): Son una gran cantidad de compuestos químicos diferentes, una buena parte derivados de disolventes (acetona, hexano, tolueno, etc.). Cuando reaccionan con los óxidos de nitrógeno forman el smog, la típica nube de contaminación sobre ciudades y áreas industriales. Y su reacción con la luz solar provoca la formación de ozono, que si bien en las capas altas de la atmósfera (estratosfera) nos protege de los rayos ultravioletas, en las capas bajas (troposfera) empobrece la calidad del aire provocando trastornos respiratorios.
  • Partículas en suspensión: Las partículas de tamaños comprendidos entre 1 y 10 micras (Pm10) tienden a formar suspensiones mecánicamente estables en el aire, por lo que reciben el nombre de «materia en suspensión», pudiendo ser trasladados a grandes distancias por la acción de los vientos. En este caso están compuestas principalmente por metales pesados. Provocan problemas respiratorios, tanto más graves cuanto más pequeñas son.
  • Metales pesados: Una de las consecuencias más graves de la presencia de metales tóxicos en el ambiente es que no son degradados, ni química ni biológicamente, por la naturaleza, lo que origina su persistencia en ella. Esta persistencia lleva a su acumulación en los tejidos de los seres vivos. Como consecuencia de este proceso, las concentraciones de metales pueden alcanzar valores muy superiores a los encontrados en la atmósfera. Dependiendo del metal y su concentración, la toxicidad varía, desde baja en el caso del bismuto hasta muy alta del berilio. Pueden provocar problemas cardiovasculares, lesiones hepáticas, daños cerebrales y cáncer.
  • Dioxinas y furanos: La Organización Mundial de la Salud los incluye en la «docena sucia»: “un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida (tiempo en el que su concentración se reduce a la mitad) en el organismo oscila entre 7 y 11 años. Cuanto más arriba se encuentre un animal en la cadena alimentaria, mayor será su concentración de dioxinas”. Ver post sobre incineración.

La falta de sensibilidad ambiental, la escasa legislación y las tecnologías obsoletas, permitieron que todos estos contaminantes se liberaran directamente al medio, con efectos inmediatos en la salud de la población y del entorno natural, y con otros a más largo plazo, por su acumulación en el suelo y en los tejidos de los seres vivos.

labegaraiakAltos Hornos de Vizcaya (Foto Euskomedia)

Prueba de ello es que, en 1975, en Sestao y en el plazo de menos de un mes, se registraron tres grandes nubes de contaminación como consecuencia de los gases de escape de Altos Hornos de Vizcaya. Como recoge la prensa de la época (ABC 7/05/1975), además de la falta casi completa de visibilidad, la población sufrió fuertes irritaciones nasales y de los ojos. La empresa lo achacó a labores de mantenimiento, añadiendo que ¡las emisiones no eran tóxicas! La presión social ante la repetición de estas situaciones obligó a que, finalmente, se solicitara oficialmente la declaración para la comarca del Gran Bilbao de “zona contaminada”, lo que suponía en caso de aprobación, la adopción de medidas de emergencia para reducir los índices de contaminación de la zona. Finalmente, en 1977 se publica en el BOE el Real Decreto por el que establecen medidas de control de emisiones y de prevención y corrección de la contaminación. En el mismo decreto se daba un plazo de 6 meses para aprobar un “Plan de Saneamiento del ambiente atmosférico”, lo que se hizo en el Real Decreto 3037/1978, de 4 de diciembre. Este plan constaba de cuatro programas anuales y se daba un plazo a las industrias contaminadoras para adaptar sus instalaciones a los límites de emisión establecidos; se establecían mediciones de las emisiones en los principales focos de las industrias, se fijó la calidad de los combustibles que se podían consumir en cada actividad y se proyectó la construcción de una red de vigilancia de la contaminación atmosférica. Algunas noticias que nos dan idea de la situación que se vivía entonces: Un proyecto ambicioso contra la contaminación en Bilbao (1976); Bilbao podría ser declarado “zona de atmósfera contaminada” (1977); Quince millones de pesetas se precisan para eliminar la contaminación de Bilbao (1977); El aire de Bilbao era ayer casi irrespirable (1979).

A partir de esos años, la calidad ambiental de estos municipios empezó a mejorar, pero no sólo por las medidas correctoras que se pusieron en marcha. La crisis industrial que empezó en los años 70 provocó en los siguientes 20 años el paulatino cierre de las fábricas tradicionales. Así, en el año 2000 se aprueba la cesación de la declaración de zona contaminada.

Contaminación de las aguas

En los años 60, la ría de Bilbao era el principal colector de aguas residuales de Bizkaia, puesto que recogía las aguas fecales de una aglomeración urbana de un millón de habitantes, además de los vertidos industriales de multitud de empresas.

En 1967, 17 municipios de la comarca de Bilbao constituyeron un Consorcio para la instalación y gestión de los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en red primaria. En la actualidad el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia agrupa a setenta y siete municipios, además de a la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco. Centrándonos en el saneamiento, la principal actuación de esta entidad es la construcción de la depuradora de aguas residuales de Galindo (Sestao), construida entre los años 1985 y 1990, y que en la actualidad trata 350.000 m3 de aguas residuales diariamente.

En este blog podéis ver el antes y después del saneamiento de la ría. Fijaos en esta foto de Zorroza en 1979, donde el río Cadagua se une a la ría: no es que el Cadagua estuviese limpio, simplemente estaba menos sucio ese día.

Cadagua-ría 1979

La era post-siderúrgica

En 1991 Alonsotegi se desanexiona de Barakaldo y forma un nuevo ayuntamiento con escasos medios que tiene que hacer frente a una fuerte problemática social, económica y ambiental: alta tasa de paro, descenso de población, ruinas industriales, suelos contaminados, desorden urbanístico, una carretera con alta intensidad de tráfico que atravesaba el casco urbano, el mayor vertedero de Bizkaia a las puertas del pueblo (ver post de Incineración), problemas de inundabilidad y desprendimientos (ver “Mi pueblo en un embudo”), etc. A partir del año 2000, la buena situación económica permitió realizar una serie de actuaciones que corrigieron o paliaron esos problemas: obras de regeneración urbana con renovación de calles y redes de servicio, la reforestación y las obras sobre el río ya explicadas en el otro post, la construcción de la variante que sacó el tráfico del pueblo (corredor del Cadagua), la construcción del colector que lleva las aguas fecales a la depuradora de Galindo …

Errota abril 2006

Viaducto del Corredor del Cadagua en construcción, 2006.

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Obras del colector de aguas residuales, 2006.

Esto ha ido mejorando la calidad urbana y ambiental del municipio, no sin altibajos, como veremos ahora.

En 2005, un estudio realizado por la ingeniería LABEIN por encargo de IHOBE (Sociedad Pública de Gestión Ambiental dependiente del Gobierno Vasco), que a su vez cumplía de esta forma la Directiva Europea de Calidad del Aire, mostraba que en algunos momentos en Alonsotegi se superaban los límites marcados por la UE para las Pm10. Estas partículas, ya mencionadas, pueden tener varios orígenes. El polvo natural y el surgido de obras o canteras, por un lado; y por otro las actividades de combustión, como calefacciones, fábricas y vehículos. En aquel momento, las fuentes de este tipo existentes en nuestro entorno eran las siguientes:

  • ARKEMA (planta química en Alonsotegi), PROFUSA (planta de coque en Kastrexana – Barakaldo, a 2 km del núcleo urbano de Alonsotegi), la incineradora de residuos urbanos ZABALGARBI y la cercana cantera de Zaramillo (Güeñes).
  • La carretera vieja era el foco correspondiente al tráfico de vehículos, 25.000 vehículos diarios atravesando el casco urbano.
  • En ese momento se estaban ejecutando en Alonsotegi tres obras de gran envergadura, con grandes movimientos de tierras: el Corredor del Cadagua, el interceptor (colector) del Consorcio de Aguas y el campo de fútbol Basteita.

Las mediciones se realizan en dos estaciones de control de calidad del aire, una la de Kastrexana, junto a la empresa PROFUSA, y otra en el centro de Alonsotegi. También hay que tener en cuenta en estos casos que el flujo de viento influye de manera determinante en el transporte de contaminantes y por lo tanto en la identificación de focos de emisión. En la estación de Kastrexana la dirección del viento predominante es Sur-Este (S-E), en cambio en la estación de Alonsotegi los vientos tienen dirección Oeste (O).

Las conclusiones resumidas de este informe son las siguientes:

Las mayores concentraciones de PM10 se dan cuando se produce una penetración de aire contaminado del Bajo Nervión arrastrando otras emisiones producidas en la desembocadura del Cadagua. Esta situación se suele dar con más frecuencia en primavera-verano. Cuando las direcciones de viento son opuestas, del Oeste (situación más frecuente) las concentraciones son menores, mas constantes y su procedencia parece tener un carácter más local, estando asociada a la propia actividad del pueblo y el tráfico de la carretera general. El tráfico urbano dentro del municipio no tiene influencia directa sobre los niveles de PM10.

En comparación con estaciones urbanas (se refiere a otros lugares), los niveles de Castrejana y Alonsotegi no alcanzan valores tan altos y los picos de la mañana y tarde se encuentran mucho menos marcados.

En cuanto a la composición del material particulado se observa que únicamente las concentraciones de Cromo (Cr) y Níquel (Ni) se encuentran por encima de los valores habituales de España. El resto de metales encontrados, Cadmio (Cd), Manganeso (Mn), Plomo (Pb), Arsénico (As) y Cobre (Cu), presentan niveles normales. El Plomo, Cadmio, Arsénico y Níquel, cumplen los valores establecidos para la protección de la salud.

La legislación vigente señala la necesidad de realizar Planes de Acción en las zonas que se estén superando los valores límite de contaminantes, como es el caso de Alonsotegi. En estos Planes de Acción, deben conseguir reducir los niveles de contaminación a valores aceptables para la salud humana y los ecosistemas.

Siguiendo estas recomendaciones se puso en marcha un plan de acción a nivel del Bajo Nervión y desde 2007 no se han vuelto a superar esos límites en Alonsotegi.

En la revisión y actualización realizados en 2009, los mayores niveles de Pm10 y óxidos de nitrógeno se producen en momentos de vientos flojos, se atribuyen al tráfico de vehículos y se observa un descenso desde la apertura de la variante Corredor del Cadagua (supongo que debido a una mayor dispersión por encontrarse a cierta altura).

Situación ambiental actual

Contaminación atmosférica

La calidad del aire se evalúa por medio de los denominados niveles de inmisión, que vienen definidos como la concentración media de un contaminante presente en el aire durante un periodo de tiempo determinado. La unidad en que se expresan normalmente estos niveles son microgramos de contaminante por metro cúbico de aire, medidos durante un periodo de tiempo determinado.

Los daños sobre la salud o el medio ambiente se pueden producir por una alta concentración de contaminante de forma puntual (por escape, vertido o coincidencia de varios focos a la vez), o bien por la emisión y acumulación durante un periodo de tiempo de determinadas cantidades de contaminante. Por eso, dependiendo del contaminante, se controlan los valores promedio en 1 hora, 8 horas, 24 horas y año civil. Los valores límites establecidos por la legislación van descendiendo cada año. No voy a citar la amplia legislación vigente en este campo, desde las Directivas europeas hasta las ordenanzas locales, están disponibles en esta página del Gobierno Vasco.

Como se puede ver en el último informe “Datos de la Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire de la CAPV 2011”, para las estaciones de Alonsotegi y Kastrexana, sólo en la de Kastrexana se superaron dos días el valor límite diario de Pm10, siendo el máximo permitido de 35 ocasiones por año. Para el resto de contaminantes (SO2, NO2, ozono) no se han superado los límites en ninguna de las dos estaciones. Como refleja el análisis de datos, en 2011 sólo se superaron los valores límites diarios de Pm10 en el Parque Europa de Txurdinaga (Bilbao) y Zumarraga; en el caso del ozono se superaron los valores objetivos en los parques naturales de Urkiola y Valderejo (curioso pero habitual en este contaminante, se genera en zonas urbanas y los mayores niveles se alcanzan en zonas rurales cercanas ver aquí). Todos los demás contaminantes se encuentran por debajo de lo establecido en la normativa vigente.

En esta página se pueden consultar los datos de las últimas 24 horas, de la última semana, así como los datos históricos de la Red de Vigilancia y Control de la calidad del aire de Euskadi, donde se incluyen las estaciones de Alonsotegi y Kastrexana.

En cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, en Euskadi en 2010 el 37% correspondía al sector energético, el 25% a la industria, y el 24% al transporte. No podemos olvidar, que en los últimos años el sector industrial, obligado por la normativa europea, ha tenido que hacer una profunda renovación tecnológica, que le ha permitido disminuir en gran medida tanto la emisión de contaminantes como el consumo de energía. Mientras tanto, el crecimiento del sector del transporte lo ha convertido en uno de los principales contaminadores.

Además de estos controles de la calidad del aire, existen otros regulados por la correspondiente normativa (disponible aquí) que ya comenté en el post sobre incineración. Sólo recordar que las plantas industriales, a partir de cierto tamaño, están obligadas a utilizar las últimas tecnologías disponibles con el fin de minimizar su impacto ambiental, así como a llevar un registro de sus emisiones.

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Contaminación de las aguas

Veamos algunos datos del estado del río Cadagua comparado con otros ríos de Bizkaia:

RED DE SEGUIMIENTO DEL ESTADO BIOLÓGICO DE LOS RÍOS DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO Documento de síntesis – Campaña 2011 (URA – Agencia Vasca del Agua)

“En 2011 se cumplen objetivos ambientales (muy bueno o buen estado o potencial ecológico) en las siguientes masas de agua de la categoría río (Figura 3):

-       En la Vertiente cantábrica (área de Bizkaia): las masas de las cuencas del Agüera, Barbadun, Kadagua y Lea;”

“En 2011, se incumplen claramente los objetivos ambientales con una calificación de estado o potencial ecológico deficiente o malo en las siguientes masas (Figura 3):

-       En la Vertiente cantábrica (área de Bizkaia): cuencas del Asua, Gobela, Oka y Golako, el alto Nerbioi, parte del tramo medio del Ibaizabal (Ibaizabal-B, C y D) y sus tributarios Sarria y Aretxabalgane. Además, del tramo bajo del Butroe (Butroe-B).”

Red de seguimiento del estado químico de los ríos de la Comunidad Autónoma del País Vasco Documento de síntesis – Campaña 2011 (URA – Agencia Vasca del Agua)

En la estación KAD504, situada aguas abajo de Alonsotegi vemos el estado físico-químico según los siguientes índices:

-       IFQ-R “Muy bueno”. Valoración global del estado de una masa de agua, en función de las condiciones físico-químicas generales que están directamente relacionadas con las presiones de origen antropológico, especialmente, por contaminación puntual; por lo tanto, sirve para analizar estas presiones y su repercusión ecológica a nivel de masa de agua.

-       ICG (Índice de Calidad General ) ”Moderado”.

-       Índice de Prati “Muy bueno”; II ó C;

-       El estado químico global no alcanza por la concentración de mercurio, que en 2011 ha incumplido la norma de calidad en todos los puntos de control analizados, reconociendo que parece un tanto anómalo.

“La calidad del agua en Bizkaia 2009– Resumen“, (Diputación Foral de Bizkaia).

“Es muy importante destacar el incremento de calidad debido a la implantación de las soluciones de saneamiento en todo el eje del Ibaizabal y sobre todo del Kadagua, que por sus peculiares características (pocos afluentes con presiones), ha logrado que esta cuenca casi esté en condiciones de cumplimiento de la Directiva Marco del Agua.

Sin embargo, el Ibaizabal con mejorar enormemente su calidad fisicoquímica, y por tanto también biológica, no ha logrado pasar de un deficiente estado y alcanza, como mucho, un moderado estado en algunas ocasiones (Figura 13).Es evidente, que no se ha producido la recuperación de la calidad ecológica esperada, no así la calidad fisicoquímica que como veremos en el apartado siguiente sí es un hecho.” (pag. 25).

“…en los tramos medio y bajo del Kadagua sí se ha detectado una recuperación importante, hasta tal punto que han alcanzado el buen estado”.(pag.28)

“Entre las masas naturales (Tabla 6), el mayor porcentaje se encuentran en Buen estado ecológico (12 estaciones), Ríos costeros, Lea, Tramo alto-medio del Artibai, Tramo alto del Oka, todo el eje del Barbadun, Herrerias y tramo medio del Kadagua justamente después de la entrada del Herrerias.. (pag. 32).

“La buena calidad fisicoquímica (Figura 40) que presenta actualmente el eje del Kadagua se encuentra en relación a:

  • la implantación de saneamiento en la cuenca
  • a las propias características del río (es un río caudaloso y cuenca de especial orografía) que permite aporte de tributarios que no están sometidos a presiones.
  • El eje del Kadagua únicamente presenta una buena calidad biológica en el tramo bajo”. (pag. 36).

En el caso de la ría de Bilbao, los últimos estudios muestran que, aunque la presencia de compuestos químicos procedentes de actividades humanas todavía es clara, ha mejorado en lo que respecta a la contaminación por metales.

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En definitiva, que las actuaciones realizadas para la depuración de aguas residuales están dando sus frutos y, debido a las características propias del Cadagua, su regeneración ambiental es más rápida que, por ejemplo, el Ibaizabal y el Nervión. Es verdad que en verano, con poco caudal, aparecen unas manchas muy aparatosas de gasoil, producto de la filtración de antiguos depósitos en el polígono industrial Alonsotegi Elkartegia, pero no afecta al estado general del río.

Aquí se puede consultar la legislación sobre aguas residuales y aquí la de vertidos.

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Contaminación del suelo

En el inventario de suelos potencialmente contaminados de la CAPV, se recogen los puntos donde se cree que el suelo puede estar contaminado debido a la actividad que se ha realizado en épocas que no se controlaban estas actividades. Cuando la titularidad de estos suelos es pública hay una línea de subvenciones para que los ayuntamientos puedan llevar a cabo la descontaminación de los suelos. No es el caso de Alonsotegi, ya que los puntos incluidos en el inventario son privados. En ese caso lo que marca la ley es que, cuando se ponga en marcha cualquier tramitación que afecte a esos terrenos (compra-venta, algún tipo de solicitud de licencia…), el ayuntamiento debe solicitar al titular un informe de calidad del suelo, y en caso de que se demuestre su contaminación, se obligará a la limpieza antes de dar cualquier autorización. Lógicamente, debido al pasado industrial de nuestro municipio hay varios puntos, como en toda la margen izquierda y en todas las áreas industriales de Euskadi.

“Uno de los pueblos más contaminados”

Después de ver todos estos datos, ¿podemos seguir afirmando que Alonsotegi es uno de los municipios más contaminados? LA RESPUESTA ES NO.

Hemos visto que en cuanto a calidad del aire, desde 2007 no se ha superado ningún valor límite en la estación de Alonsotegi y sólo dos veces las Pm10 en la cercana de Kastrexana. En general, la calidad del aire en Euskadi fue buena en 2011.

En cuanto al río Cadagua, todos los análisis indican que la calidad del agua, tanto biológica como química, es buena, frente a otros cercanos cuya mejoría es mucho más lenta y complicada. El hecho de que puntualmente aparezca alguna mancha no modifica el estado general. Otro indicador que todos podemos ver es la amplia fauna de aves acuáticas que alberga, tanto piscívoras como herbívoras: garzas, garcetas, patos de varias especies, cormoranes, pollas de agua, gaviotas de varias especies, martín pescador… Un paraíso sin la trucha arco iris

Sí es cierto que en los suelos señalados como potencialmente contaminados puede haber contaminantes que ocasionalmente se liberen al ambiente, sobre todo que se filtren a las aguas subterráneas. Algún punto ya se ha descontaminado y con el tiempo se hará lo propio en los demás. En cualquier caso, comparado con los municipios cercanos de la margen izquierda estamos muy por debajo en número de terrenos potencialmente contaminados.

Y esto no pasa solo en Alonsotegi, periódicamente salen noticias de municipios industrializados de Bizkaia (Muskiz, Durango), donde los vecinos se quejan por vivir en el pueblo más contaminado y con mayor tasa de enfermedades provocadas por la contaminación.

Incidencias en nuestra salud

Otras de las afirmaciones que se oyen habitualmente son: “Cada vez muere gente más joven” y “Cada vez hay más cáncer”. Es difícil obtener este tipo de datos de un solo municipio, pero con lo que he encontrado, vamos a ver si podemos aceptar esas afirmaciones.

Como ya comenté en el post de la incineradora, con la puesta en marcha de Zabalgarbi se inició un estudio epidemiológico cuyos resultados hasta ahora muestran que no hay diferencias con los municipios de nuestro entorno. Y no hay ningún estudio que establezca una relación causa-efecto entre las modernas instalaciones de incineración y mayor incidencia del cáncer en poblaciones cercanas.

Está claro que la exposición a los contaminantes afecta a nuestra salud, e incluso que en los casos más graves puede producir la muerte. La exposición al amianto de trabajadores de diferentes industrias durante su vida laboral está provocando en la actualidad una alta tasa de mortalidad por cáncer. Pero casos de este tipo y episodios como el relatado de los años 70 en la comarca de Bilbao, no quita para que la esperanza de vida haya crecido enormemente, y lo siga haciendo.

Evolución de la esperanza de vida al nacimiento (años) en España

Año

Hombres

Mujeres

Total

1901

33,85

35,70

34,76

1911

40,92

42,56

41,73

1921

40,26

42,05

41,15

1931

48,38

51,60

49,97

1941

47,12

53,24

50,10

1951

59,81

64,32

62,10

1961

67,40

72,16

69,85

1971

69,17

74,69

71,98

1976

70,40

76,19

73,34

1981

72,52

78,61

75,62

1986

73,27

79,69

76,52

1991

73,40

80,49

76,94

1996

74,53

81,70

78,11

2001

76,07

82,82

79,44

2005

76,96

83,48

80,23

INE Notas de prensa 29 de octubre de 2007

Resumiendo, en 100 años la esperanza de vida se ha multiplicado por 2,4, y en los 50 últimos años la esperanza de vida ha crecido 18 años.

Esperanza de vida al nacer (años)

 

Hombres

Mujeres

 

2000

2010

2000

2010

Francia

75,3

78,3

83,0

85,3

España

75,8

79,1

82,9

85,3

Suecia

77,4

79,6

82,0

83,6

Com. Aut. Euskadi

76,4

79,0

83,7

85,7

EUSTAT Nota de prensa 21/08/2012

Si comparamos Euskadi con los países de nuestro entorno con mayor longevidad, vemos que las vascas tienen la esperanza de vida más alta de la UE-27, y los vascos están a punto de empatar al segundo (España) y cerca del primero (Suecia).

Aún no teniendo datos de Alonsotegi, me atrevo a afirmar que NO ES CIERTO QUE CADA VEZ MUERE MÁS GENTE JOVEN.

Vayamos ahora con la incidencia en Euskadi de las enfermedades que pueden estar relacionadas con la presencia de contaminantes:

Defunciones por tumores por tramos de edad

 

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Total

5.180

5.378

5.496

5.467

5.548

5.479

5.462

5.580

5.812

5.811

5.950

6.021

0

0

0

0

2

2

1

1

0

1

1

2

0

1 – 9

6

9

9

3

3

1

6

3

6

8

6

8

10 – 19

7

11

7

3

5

6

7

5

10

5

15

9

20 – 29

20

37

25

22

27

8

15

17

20

11

16

13

30 – 39

102

93

89

67

56

63

53

63

54

48

62

59

40 – 49

317

291

275

316

314

297

259

309

268

249

284

240

50 – 59

647

675

720

693

690

731

702

717

750

739

703

730

60 – 69

1.166

1.209

1.189

1.197

1.131

1.081

1.013

1.068

1.075

1.111

1.162

1.146

70 – 79

1.616

1.688

1.753

1.740

1.824

1.680

1.791

1.778

1.806

1.834

1.729

1.674

80 – 89

1.077

1.106

1.148

1.176

1.196

1.303

1.338

1.316

1.515

1.512

1.634

1.739

>= 90

222

259

281

248

300

308

277

304

307

293

337

403

Eustat Under Creative Commons License.

Por tramos de edad podemos ver que hasta los 29 años no ha habido diferencias en este periodo; en el tramo de 30 a 49 años ha disminuido el número de muertes por cáncer; se ve un ligero aumento en el tramo 50 a 59 años; no hay grandes diferencias entre los 60 y 79 años y donde sí se ve un claro aumento es a partir de los 80 años. Pero para interpretar estos datos no podemos olvidar que el número de personas mayores de 60 años ha aumentado mucho en los últimos años, como ya hemos visto con la esperanza de vida. NO HAY MÁS MUERTES POR CÁNCER EN GENTE JOVEN.

Defunciones por enfermedades del sistema circulatorio

 

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Total

6.070

5.900

5.743

5.891

5.891

5.775

5.891

5.615

5.710

5.692

5.799

5.675

Eustat Under Creative Commons License.

Se ve una clara tendencia a la baja.

Defunciones por enfermedades del sistema respiratorio

 

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Total

1.956

1.962

1.649

1.944

2.066

1.788

2.214

1.739

1.854

1.941

1.841

1.691

Eustat Under Creative Commons License.

No se ve una tendencia clara, quizás un lento descenso. Además en este caso, una gran parte son debidas al tabaquismo.

Edad media de fallecidos por tumores y por Territorio Histórico

 

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

C.A. de Euskadi

69,8

69,9

70,3

70,3

70,8

71,0

71,3

71,0

71,6

71,8

71,9

72,6

Araba/Álava

69,6

69,3

69,7

70,7

71,8

71,0

70,8

70,8

71,6

71,2

70,0

73,1

Gipuzkoa

69,8

70,1

70,5

70,4

70,5

71,4

71,8

71,1

71,1

71,9

72,0

72,3

Bizkaia

69,8

69,9

70,3

70,2

70,7

70,9

71,2

71,0

71,9

71,9

72,2

72,6

Eustat Under Creative Commons License.

Vemos que en todos los territorios ha aumentado la edad media de fallecimiento por cáncer (repito, no hay más muertes en gente joven, y cada vez es mayor el número de personas de más edad). No hay diferencias entre Gipuzkoa y Bizkaia, y muy pequeñas de estos con Álava.

Si algo está claro en estos datos, y que recoge el informe “El cáncer en el País Vasco: Incidencia, mortalidad, supervivencia y evolución temporal 2010” del Gobierno Vasco,

“La edad es un factor de riesgo conocido en el cáncer, […]. Como se demuestra la tasa aumenta con la edad y en general las tasas son superiores en los hombres en comparación con las mujeres excepto al inicio de la vida (0-4 años) y desde los 30 a los 49 años en donde las mujeres tienen unas tasas algo más altas, debido al cáncer de mama principalmente. Posteriormente, las tasas de los hombres aumentan rápidamente hasta los 84 años, a diferencia de las de las mujeres que lo hacen con mayor lentitud.”

Por tanto, a nivel de la población en general, cuanto más envejecemos mayor es la probabilidad de que tengamos cáncer. Y por tanto, si la esperanza de vida aumenta y cada vez es mayor el número de personas de edad avanzada, también es mayor el número total de casos de cáncer.

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¿Por qué esta relación entre edad y cáncer? Son varios los factores que pueden desencadenar un cáncer, pero en todos ellos se produce un funcionamiento anormal de los genes de uno o varios tipos de células.

Si un carcinógeno, es decir, una sustancia tóxica o ciertos tipos de radiación de alta energía (ultravioleta, rayos X, radiactividad) entra en contacto con el material genético, en suficiente concentración y durante suficiente tiempo, puede provocar la alteración del material genético y desencadenar el proceso cancerígeno. Este proceso puede ser rápido si la concentración del carcinógeno es suficientemente alta, pero es más habitual que bajas dosis durante periodos de varios años sean las que provocan la alteración genética. Y esto sucede porque el organismo tiene cierta capacidad para reparar el ADN, la molécula que guarda la información genética organizada en genes. Esta capacidad de regeneración disminuye con la edad, y además, cuanto más larga sea la exposición al tóxico, mayor es la probabilidad de que dañe el ADN. De esta forma ataca el tabaco el aparato respiratorio. Igualmente el exceso de consumo de alcohol puede provocar cáncer en el aparato digestivo y puede aparecer el melanoma por la exposición excesiva al sol… Un caso especial es el carcinoma de cérvix o cuello uterino, provocado por el virus del papiloma humano, años después de la infección.

433px-Benzopyrene_DNA_adduct_1JDGBenzopireno,  en el centro de la imagen, el mayor mutágeno del tabaco, unido al ADN (Zephyris at the English language Wikipedia). Provoca errores en la duplicación.

En otros casos, algunas personas nacen con genes alterados heredados, que a lo largo de su vida es muy probable que originen el desarrollo de un cáncer: mama, ovario, próstata, colon, etc.

También un exceso de peso y una dieta poco variada aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer, sobre todo si se tiene ya una predisposición genética.

Por último, en el hipotético caso de que un organismo a lo largo de su vida no haya estado en contacto con carcinógenos, también puede desarrollar un cáncer. La mayoría de nuestros tejidos se renuevan cada cierto tiempo, mediante la división de las células que los forman. La división celular conlleva la duplicación del material genético, que luego se reparte entre las dos células. Para ello, la molécula de ADN original sirve de molde para la elaboración de su copia. A veces esa copia tiene errores y si no son corregidos, el ADN incorrecto pasa a la nueva célula. Con los años estos errores se van acumulando hasta que desencadenan la transformación en células tumorales. Por eso, a mayor edad mayor posibilidad de desarrollar un cáncer.

DNA_replication_split_horizontal_svg

Duplicación del ADN (Madprime, Wikimedia)

Estos son datos de la Comunidad Autónoma, ¿y en Alonsotegi?

No he encontrado datos de Alonsotegi como municipio, porque a nivel sanitario se funciona por comarcas. En el informe Unidad de Vigilancia Epidemiológica Dirección Territorial de Sanidad y Consumo de Bizkaia Resumen de Vigilancia Año 2011, aparece que “Durante el año 2009 la razón de mortalidad estandarizada (RME) por cáncer de todas las localizaciones fue significativamente mayor para los hombres de Bizkaia y de la comarca Ezkerraldea-Enkarterri respecto a la CAPV, y significativamente inferior para las mujeres de Interior” (Pag. 69).

Vamos por partes. Para empezar, Alonsotegi corresponde a la comarca sanitaria de Bilbao, por lo que sus datos se incluyen en otro grupo. Sí es cierto que Alonsotegi geográficamente se ubica entre Ezkerraldea (Margen Izquierda) y Enkarterri (Encartaciones). Por otro lado, Ezkerraldea es una comarca eminentemente industrial, mientras que Enkarterri tiene una pequeña porción industrializada (el valle del Cadagua) y el resto es rural. Es difícil sacar de ahí una conclusión con respecto a la influencia de la contaminación. Y por último, sólo los hombres están por encima de la media. Si fuese debido a la contaminación supongo que también afectaría a las mujeres. Como ya he explicado, también puede ser debido a la alimentación, hábitos de vida, predisposición genética, a una población más envejecida o a la conjunción de varios factores.

Recapitulemos

  • Hasta principios de los años 80 hemos vivido en un pueblo con altos niveles de contaminación por la actividad industrial.

La desaparición de las antiguas industrias, la legislación actual, los controles, la depuración, las nuevas tecnologías, etc., han revertido claramente esa situación porque los datos nos dicen que:

  • NO VIVIMOS EN UN PUEBLO MUY CONTAMINADO; SU CALIDAD AMBIENTAL GENERAL ES BUENA. OTROS CERCANOS TIENEN PEOR CALIDAD DEL AIRE Y DE SUS RÍOS.
  • LA TECNOLOGÍA ACTUAL PERMITE REDUCIR EL IMPACTO AMBIENTAL DE LA INDUSTRIA.
  • LAS ADMINISTRACIONES CONTROLAN A LAS EMPRESAS Y VIGILAN EL CUMPLIMIENTO DE LA LEGISLACIÓN, Y HACEN SEGUIMIENTO PERIÓDICO DE LA CALIDAD AMBIENTAL.
  • EN EUSKADI TENEMOS UNA LONGEVIDAD DE LAS MÁS ALTAS DE EUROPA a pesar de haber vivido en áreas que durante muchos años fueron de las más contaminadas de Europa.
  • EL RIESGO DE CONTRAER CÁNCER AUMENTA CON LA EDAD, INCLUSO POR CAUSAS NATURALES.

Como consecuencia de estos dos últimos hechos, cada año aumenta el número total de casos de cáncer.

  • EL INFORME DE LA UNIDAD DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA NO RECOGE INCIDENCIAS MAYORES DE CÁNCER EN ALONSOTEGI
  • LA MORTALIDAD POR OTRAS ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA CONTAMINACIÓN DISMINUYE O SE MANTIENE.

Harían falta más estudios a nivel local para estar seguros al 100% de que la incidencia del cáncer o de otras enfermedades es mayor en Alonsotegi, pero no hay ningún indicio ni sospecha que los hagan necesarios.

Conclusiones

Realidad objetiva y responsabilidad social

No digo que vivamos en un pueblo perfecto, sin problemas ambientales, ni que las administraciones lo hagan todo bien, ni que la industria ya no contamine, ni que ya esté todo hecho. Lo que digo es que en los últimos 30 años se ha avanzado mucho, y en concreto en Euskadi, se ha mejorado enormemente en todo lo relacionado con el medio ambiente, precisamente porque se partía de una situación desastrosa, y creo que es justo reconocerlo. No sólo Bilbao se ha transformado. Poco tienen que ver nuestros pueblos con los de hace 30 años. Y ese cambio ha sido posible porque la tecnología lo ha permitido, la sociedad lo ha demandado y las administraciones lo han materializado.

La ciudadanía debe exigir a sus instituciones que garanticen su salud y la calidad ambiental, pero siempre basándose en hechos objetivos. Y es deber de las administraciones informar de las decisiones que pueden afectar directamente a la calidad de vida de las personas y del medio ambiente.

Fundición+vaca

 

Riesgos reales para la salud

Es cierto que algunos de los casos de cáncer que aparecen ahora pueden ser debidos a la exposición a uno o varios contaminantes. Pero no quiere decir que la exposición sea reciente. Si la persona tiene más de 40 años y vivió la época de más contaminación, puede ser que sufra las consecuencias ahora. Si además fuma o tiene hábitos de vida poco saludables, las probabilidades aumentan. Mucho se habla de las dioxinas producidas por las incineradoras actuales, olvidando que una de las industrias que más dioxinas producen son las fundiciones. Y durante muchos años hemos vivido entre fundiciones y acerías de todos los tamaños. La contaminación generada en esos años, además de ser asimilada por los que vivíamos entonces, puede acumularse en el suelo y algún resto llegar hasta nuestros días. El tomate de una huerta, el ganado que pasta junto a las ruinas de una fábrica, las moras del zarzal en el borde del camino, los caracoles recogidos en las cunetas…

 

Fundición 1993

Fundición junto a huerta familiar, 1993.

Actualmente hay tecnologías menos contaminantes y las industrias están más controladas, por lo que no podemos seguir con la misma mentalidad de hace 30 años hacia este sector de la economía. Sin embargo, hay otro sector que se ha convertido en uno de los principales contaminadores, y del que se habla poco. El crecimiento del volumen de vehículos en los últimos años, a pesar de la mejora en la calidad de los combustibles y de la reducción de su consumo, ha hecho que el transporte se convierta en uno de los principales emisores de contaminantes y de gases de efecto invernadero. Solamente con sustituir el tráfico de mercancías por carretera por el transporte en tren, se reduciría significativamente la contaminación y mejoraría la seguridad en las carreteras. ¿Quién no tiene una carretera o una autovía cerca de su casa? Y sin embargo no nos quejamos, particularmente nos beneficia porque nos permite desplazarnos con nuestro propio coche. En 2011, el Corredor del Cadagua (BI-636), a su paso por Alonsotegi, tuvo una intensidad media de 21.500 vehículos al día, más otros 3.500 por la carretera vieja (BI-3651). Me atrevería a decir que es el mayor foco de contaminación en Alonsotegi en la actualidad,

Antiguos miedos, manipulación interesada, irresponsabilidad

Parece ser que la situación vivida en épocas anteriores, entre humos, malos olores, ruidos, ríos cubiertos de espuma pestilente, mucosas irritadas… han dejado una huella indeleble en nuestro subconsciente. Miedo atávico que algunos ecologistas se encargan de resucitar cada cierto tiempo. Juzgan y condenan sin necesidad de muchas pruebas. Como la industria ha sido tradicionalmente muy contaminante y ha dado lugar a graves problemas ambientales y de salud, siempre será así. Como la incineración de residuos en los años 60 emitía gran cantidad de contaminantes que se acumulaban en los terrenos cercanos, no se puede incinerar más. Se consideran progresistas y siguen anclados en esquemas de los 70. Utilizan un par de datos llamativos sacados de contexto para crear alarmismo, movilizar a la población y convertirse en defensores de los débiles.

A ellos se les añaden, en ocasiones, algunos partidos políticos para atacar al gobierno; o si están en el gobierno, por puro populismo. De esta forma ponen en duda que el actual sistema político-administrativo, del que ellos son responsables, funciona. En el que caso de que algo no funcione, su obligación es cambiar el sistema porque, desde luego, la tecnología actual permite contar con industrias seguras.

Desconocimiento, contradicciones y egoísmos

Por un lado, se pide que se construyan polígonos industriales para favorecer la implantación de nuevas empresas y crear empleo. Pero cuando vienen algunas empresas (químicas, incineradoras, crematorios) nos oponemos porque “contaminan”. Y hay quien además dice que no se opone a que haya esas empresas, simplemente no las quiere cerca de su casa: el famoso síndrome nimby (not in my backyard – no en mi patio trasero). Desconocimiento, demagogia, manipulaciones, contradicciones, maniqueísmo, oportunismo, populismo… Y si además se puede sacar algún rédito político… A algunos les cuesta mucho evolucionar, quizás porque se sienten cómodos en el pasado.

Después de haberme criado entre una fundición, una fábrica de lejías y las vías del tren, y comiendo lo cultivado en una huerta que recogía todo lo emitido por ellas, ahora me siento muy tranquilo con la calidad ambiental de mi pueblo. Eso sí, los tomates ya no son tan sabrosos como antes.

 

Polvo de fundición sobre cultivos 1993

Polvo emitido por la fundición cercana sobre el cultivo de patatas, vid, manzanos, etc., 1993.

“Esta entrada participa en la Edición XXI del Carnaval de Biología, hospedado en esta ocasión en La Enciclopedia Galáctica“, perteneciente a @torjosagua.

 “Este post participa en la XXIII Edición del Carnaval de Química alojado en el blog molesybits“.

XXIII CarnavalQuímica logo

Actualización 20/08/2013: Documental sobre la historia de Bilbao donde se comentan algunos de estos temas

Incineración de residuos y organismos transgénicos, dos polémicas paralelas.

En esta sociedad que nos ha tocado vivir, cada vez más desarrollada tecnológicamente y cada vez más dependiente de la tecnología, periódicamente surgen polémicas en torno a nuevas técnicas en el momento de su implantación. Tras una fase de desconfianza inicial, entendible por el innato temor de los seres humanos a los cambios y a lo desconocido, llega un momento en que, de repente, se convierte en causa de lucha política. La acusación de intereses ocultos por parte de los poderes políticos y económicos, efectuada por colectivos o partidos políticos autodenominados progresistas y defensores del medio ambiente, puede llegar a desvirtuar completamente la realidad: organismos genéticamente modificados (OGM), incineración de residuos, energía nuclear, células madre, quimiofobia, etc.

En el caso de los organismos transgénicos, las limitaciones a su uso en Europa supone a los agricultores europeos unas pérdidas de entre 443 y 929 millones de euros al año. Limitaciones existentes a pesar de que la misma Comisión Europea publicó dos informes en 2005 y 2010 que abarcaban 25 años de investigación sobre los potenciales efectos de los organismos modificados genéticamente sobre la salud humana y el medio ambiente, y que concluyeron que a día de hoy no existe evidencia científica que asocie los OGMs con mayores riesgos para el medio ambiente o para la alimentación que los existentes con plantas u organismos convencionales. Además, a nivel mundial, durante los últimos 15 años miles de millones de personas han consumido alimentos con ingredientes genéticamente modificados sin que se haya detectado ningún riesgo para la salud, según reconocen las academias científicas y consejos médicos de todo el mundo.
Otro tema estrella en cuanto a relevancia social es la incineración de residuos urbanos. Los daños ambientales y el paso a la cadena alimenticia de algunos contaminantes provocados por incineradoras con tecnologías de los años 60 y 70 han sido la excusa de los grupos ecologistas y algunos partidos políticos para oponerse radicalmente a un sistema de eliminación de residuos que no pueden ser reciclados y que actualmente están basados en tecnologías seguras. Esta es mi visión desde mi experiencia personal.

Los inicios de la gestión de residuos en Bizkaia
Fue a finales de los 90 cuando tuve contacto por primera vez con el tema de la incineración de residuos. En esa época la Diputación Foral de Bizkaia decidió ubicar una planta de valorización de residuos urbanos, es decir, incineradora con recuperación de energía, en el municipio de Bilbao pero en el límite con mi pueblo, Alonsotegi. El revuelo que se montó en aquel momento fue considerable, ya que aparte de la polémica habitual que desatan estas instalaciones, en el caso de mi pueblo había unos antecedentes que hacían a mis convecinos mucho más sensibles a esta decisión.
Artigas-Alonsotegi
En 1973, la alcaldesa franquista de Bilbao, Pilar Careaga, había decidido ubicar un vertedero de basura doméstica en la vaguada de Artigas, en el límite con Alonsotegi, para dar servicio a Bilbao y a gran parte de los municipios del área metropolitana. Esto suponía verter los residuos de unos 800.000 habitantes y convertirse en el principal vertedero de Bizkaia. Sobra decir que en aquel momento, las medidas correctoras y minimizadoras del impacto ambiental no existían: los lixiviados iban directamente al río Cadagua, los gases escapaban a la atmósfera llevando los malos olores a Alonsotegi, el viento sur llenaba el pueblo y las márgenes del río de bolsas de plástico, el tráfico de camiones por una carretera estrecha aumentaba el riesgo de accidentes… La protesta social provocada por esta actuación se añadió al movimiento ciudadano originado en la década de los 70 por el deterioro ambiental en el área industrial de Bilbao, y desembocó en una recogida de 50.000 firmas por parte de las asociaciones de vecinos contra las actuaciones de la alcaldesa, consiguiendo que dimitiera en 1975.

La Agenda 21 Local
En 1999 entré como concejal en el Ayuntamiento de Alonsotegi y me hice cargo del área de medio ambiente. El objetivo del equipo de gobierno era llevar a cabo la regeneración urbana y medio ambiental de un municipio que en los últimos años había sufrido las consecuencias de la crisis industrial, el paro y problemas ambientales como contaminación de aire, suelos y aguas; deforestación e inundaciones. Sólo el 5% de la superficie del municipio es urbana, el resto es monte con grandes pendientes.
Viendo las necesidades de llevar a cabo un política integral de regeneración urbana, medio ambiental y social, decidimos poner en marcha la Agenda 21 Local, ya que su objetivo es desarrollar un proceso de planificación y mejora continua, no sólo con políticos y técnicos, sino con participación ciudadana permanente.
En los foros de participación ciudadana llegaron a participar la mayoría de los agentes sociales del municipio: principales empresas, la dirección del centro escolar, asociaciones y particulares, etc. También participó el movimiento ecologista anti-incineradora, cuyo único objetivo en las primeras reuniones era tratar el tema de los residuos, a pesar de que la problemática ambiental en el municipio era mucho más amplia. Una de sus principales quejas era la poca información que suministraban las administraciones, y que ese ocultismo era la prueba del peligro que suponía la incineración. Tras unos meses de trabajo en los foros, al final se trataron todos los problemas ambientales, y llegó un momento en que el grupo ecologista reconoció que no daban abasto a estudiar toda la información que se les suministraba.

Los inicios de la incineración de residuos
El origen de la mala fama de las incineradoras de residuos viene de las instalaciones anteriores a los años 80. En los 50, las chimeneas y el humo eran símbolo de prosperidad, y se trataba de que funcionaran de la forma más barata posible. La contaminación consiguiente se aceptaba como algo inevitable. A partir de los 60, a medida que los daños ambientales eran cada vez más palpables, aparecieron las primeras normativas y también las primeras mejoras en el sistema de incineración, así como la recuperación de energía. A pesar de este ligero avance, la acumulación de cierto tipo de contaminantes en los alrededores de las plantas de incineración y su paso a la cadena alimenticia, fue lo que encendió la alarma sobre estas instalaciones.

Las dioxinas y furanos
De esos contaminantes, sin duda los más famosos son las dioxinas y furanos. Aunque el término “dioxina” corresponde a la molécula 2, 3, 7, 8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (TCDD), se utiliza genéricamente para denominar a una familia de compuestos que comparten la estructura dibenzo-para-dioxinas policloradas (PCDD) y los dibenzofuranos policlorados (PCDF). Bajo esa designación también se incluyen algunos bifenilos policlorados (PCB) análogos a la dioxina que poseen propiedades tóxicas similares. Se han identificado unos 419 tipos de compuestos relacionados con la dioxina, pero se considera que sólo aproximadamente 30 de ellos poseen una toxicidad importante, siendo la TCDD la más tóxica.
PCDD_general_structure

Estructura general de las PCDD (Wikimedia)

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Estructura del TCDD 2, 3, 7, 8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (Wikimedia)

El origen de las dioxinas es básicamente industrial, aunque también se forman en la naturaleza, en los incendios forestales y en las erupciones volcánicas. En principio, la combustión en determinadas condiciones de cualquier compuesto orgánico puede dar lugar a algún tipo de dioxina (el cloro es el décimo elemento más abundante en los seres vivos).

Las dioxinas son contaminantes ambientales que la Organización Mundial de la Salud incluye en la «docena sucia»: “un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente, tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena, mayor será su concentración de dioxinas”.

Las dioxinas son fundamentalmente subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas.

Aunque la formación de dioxinas es local, su distribución ambiental es mundial. Las dioxinas se encuentran en todo el mundo en prácticamente todos los medios. Las mayores concentraciones se registran en algunos suelos, sedimentos y alimentos, especialmente los productos lácteos, carnes, pescados y mariscos. Sus concentraciones son muy bajas en las plantas, el agua y el aire.
En 2001 un Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) y el Comité científico de la alimentación humana de la Unión Europea llegaron a la conclusión de que una proporción considerable de la población puede superar la ingestión tolerable de dioxinas y compuestos análogos a las dioxinas, por lo que establecieron un “Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas”.

Una serie de sucesos con las dioxinas como protagonistas contribuyeron a aumentar la alarma sobre la peligrosidad de estos compuestos, de los cuales destacaré los dos más conocidos. Por un lado, el TCDD era uno de los componentes del agente naranja, el herbicida utilizado por los Estados Unidos en la guerra de Vietnam para deforestar la selva, con graves efectos sobre la población. Por otro, en 1976 en Seveso, norte de Italia, un grave accidente en una fábrica de productos químicos liberó una gran cantidad de dioxinas, entre ellas el TCDD. La contaminación cubrió 15 km2 y afectó a 37.000 habitantes. Desde entonces se ha visto un ligero aumento de algunos tipos de cáncer y se investigan sus efectos en la reproducción y en la descendencia de las personas expuestas.

Para terminar este apartado, citar otra vez a la OMS: “La incineración adecuada del material contaminado es el mejor método disponible para prevenir y controlar la exposición a las dioxinas. Asimismo, puede destruir los aceites de desecho con PCB. El proceso de incineración requiere temperaturas elevadas, superiores a 850 °C. Para destruir grandes cantidades de material contaminado se necesitan temperaturas aún más elevadas, de 1000 ºC o más.”

La Directiva Europea 2000/76/CE relativa a la incineración de residuos
En 1996 la Unión Europea procedió a revisar la estrategia comunitaria para la gestión de residuos, confirmando la jerarquía de principios establecida en 1989, consistente en tres escalones, por orden de preferencia: prevención, valorización y eliminación.
Dentro de cada escalón a su vez se establecen preferencias de gestión tanto a nivel cuantitativo, respecto a las cantidades de residuos y productos susceptibles de convertirse en residuos, como cualitativo respecto a la disminución de la peligrosidad de los residuos, etc.

Gestión de residuos

Esto significa que las prioridades que deben regir la gestión de residuos son las siguientes:

  • En primer lugar prevenir la generación de residuos, por ejemplo, disminuyendo la cantidad de material necesaria para elaborar un producto o su envase; o usando bolsas de la compra reutilizables. En segundo lugar, una vez generado el residuo, ver si es reutilizable, si se le puede dar un segundo uso.
  • En el caso de que no se pudiera reutilizar, pasaríamos a la valorización, es decir, darle un uso al residuo que cree algún tipo de valor. Esto significa reciclar los materiales cuando la tecnología lo permita y en el caso de la materia orgánica, obtener compost. Los residuos restantes pasarían a la incineración con recuperación de energía.
  • De esta forma para la eliminación en vertedero quedaría una mínima parte de la cantidad de residuos original y con unas características casi inertes. El objetivo es el vertido cero de residuos aprovechables de alguna forma.

En este contexto se aprobó en el año 2000 la Directiva relativa a la incineración de residuos. En cuanto a las condiciones de explotación de estas instalaciones, la Directiva recoge que “se diseñarán, equiparán, construirán y explotarán de modo que la temperatura de los gases derivados del proceso se eleve, tras la última inyección de aire de combustión, de manera controlada y homogénea, e incluso en las condiciones más  desfavorables, hasta 850 °C, medidos cerca de la pared interna de la cámara de combustión o en otro punto representativo de ésta autorizado por la autoridad competente, durante dos segundos. Si se incineran residuos peligrosos que contengan más del 1 % de sustancias organohalogenadas, expresadas en cloro, la temperatura deberá elevarse hasta 1.100 °C durante dos segundos como mínimo.

Todas las líneas de la instalación de incineración estarán equipadas con al menos un quemador auxiliar que se ponga en marcha automáticamente cuando la temperatura de los gases de combustión, tras la última inyección de aire de combustión, descienda por debajo de 850 °C o 1.100 °C, según los casos; asimismo, se utilizará dicho quemador durante las operaciones de puesta en marcha y parada de la instalación a fin de que la temperatura de 850 °C o 1.100 °C, según los casos, se mantenga en todo momento durante estas operaciones mientras haya residuos no incinerados en la cámara de combustión.”

Así mismo establece que “se realizarán, de conformidad con lo dispuesto en el anexo III, las siguientes mediciones:

a) mediciones continuas de las siguientes sustancias: NOx, (siempre y cuando se establezcan valores límite de emisión), CO, partículas totales, COT, HC1, HF, SO2;

b) mediciones continuas de los siguientes parámetros del proceso: temperatura cerca de la pared interna de la cámara de combustión o en otro punto representativo de ésta autorizado por la autoridad competente; concentración de oxígeno, presión, temperatura y contenido de vapor de agua de los gases de escape;

c) como mínimo, dos mediciones anuales de metales pesados, dioxinas y furanos; no obstante, durante los 12 primeros meses de funcionamiento, se realizará una medición como mínimo cada tres meses. Los Estados miembros podrán fijar períodos de medición si han establecido valores límites de emisión para los hidrocarburos aromáticos policíclicos u otros contaminantes”.

Aparte de controlar las condiciones de combustión, existen unos sistemas de limpieza de los gases generados en ese proceso, antes de que salgan por la chimenea: filtros electrostáticos y de mangas para atrapar el polvo, neutralización mediante bases alcalinas de los ácidos clorhídrico, fluorhídrico y los óxidos de azufre, eliminación de los óxidos de nitrógeno haciéndolo reaccionar con urea o amoníaco, de los metales pesados, dioxinas y furanos con carbón activo…

Todo ello además de la autorización ambiental integrada (donde se recoge la corrección de todos los tipos de impacto ambiental de la instalación) que debe conseguir la planta para conseguir la licencia de actividad, según recoge la normativa de prevención y control integrados de la contaminación para este tipo de instalaciones industriales.

 

Zabalgarbi

La planta de valorización energética Zabalgarbi

Tras la constitución de un consorcio público-privado (35%-65%), finalmente se construyó la planta en una cantera abandonada junto al vertedero de Artigas, y funciona desde 2005. La ingeniería SENER adaptó la tecnología de las plantas de ciclo combinado de gas a las de valorización de residuos municipales, mejorando los rendimientos existentes hasta entonces. La potencia neta obtenida, descontado el autoconsumo de la planta, es de 94 MW. En este momento da servicio a una población de unos 700.000 habitantes.

Antes de la puesta en marcha, se realizó un análisis de la calidad del aire, suelo, vegetación, aguas superficiales y subterráneas y olores, con el fin de ver cómo variaban los parámetros con el funcionamiento de la instalación. En la chimenea, a media altura, se encuentra un anillo donde se ubican las sondas que controlan las emisiones antes y después de la depuración, con una conexión en continuo con la Autoridad Ambiental (Gobierno Vasco) y un sistema de bloqueo por si en algún momento se superan los máximos de emisiones.

Las inmisiones se controlan mediante tres cabinas de control situadas alrededor de la planta (en municipios de Bilbao, Barakaldo y Alonsotegi) y conectadas a la Red de Vigilancia de Calidad del Aire del Gobierno Vasco. Se realiza un seguimiento continuo de las concentraciones de PM10, O3, NOx, SO2, COV, HCl y datos meteorológicos. Periódicamente se miden las concentraciones de metales pesados, dioxinas y furanos en el suelo y en el aire. En este medio también se controla periódicamente el nivel de ácido fluorhídrico.

Según se recoge en un documento de la Dirección de Salud Pública del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco: “1) los niveles de emisión de las plantas actualmente construidas en los países desarrollados son varios órdenes de magnitud inferiores a los de las plantas en cuyos entornos se han realizado estudios epidemiológicos y que han encontrado algún tipo de asociación negativa en términos de salud, 2) los estudios de valoración de riesgos señalan que la mayor parte de la exposición, incluso para la población residente en el entorno a las plantas de incineración, y más si lo son de las que utilizan tecnología moderna, se produce a través de la dieta y no por vía directa y 3) que los estudios de seguimiento de los niveles de dioxinas en la población residente en el entorno de plantas de incineración no revela incrementos de dichos niveles cuando se comparan con población que vive en zonas más alejadas que pueden considerarse de referencia”.

Por último, desde 2005, el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad del País Vasco realizan un estudio epidemiológico para conocer si la actividad industrial de la planta incide en el entorno y en las personas. Hasta el momento no se han encontrado resultados diferentes a los obtenidos en las poblaciones control.

Dentro del proyecto inicial de esta planta estaba previsto, si fuese necesario, la construcción de una segunda línea de incineración. Por el momento se ha descartado esa posibilidad, ya que ha disminuido el volumen de residuos destinados a la incineración. Esto es debido a varias razones: la aplicación del Plan de Prevención de Residuos Urbanos de Bizkaia 2010-2016; la construcción del centro de tratamiento para la reutilización y reciclaje de residuos voluminosos, la de compostaje y la planta de tratamiento mecánico biológico; y por último, el descenso en las toneladas de basura que se generan en los hogares debido a la actual coyuntura de crisis.

Como vemos, la incineración con recuperación energética es sólo una etapa de la gestión de residuos urbanos, y cuenta con unas medidas de seguridad y unos controles mucho más estrictos que los exigidos a instalaciones industriales de ese tipo.

Incineradora Alonsotegi

Vista de la incineradora desde Alonsotegi. Se observa el penacho de humo de la chimenea y a la izquierda el vapor de agua de las torres de refrigeración.

Si es seguro, ¿por qué la polémica?
En ambos casos, transgénicos e incineración, vemos que existen tecnologías seguras y que existen normativas mucho más estrictas que en el caso de los alimentos producidos por la agricultura tradicional y en el de las industrias similares a la incineración, precisamente para compensar esa mala imagen. Las limitaciones al uso de transgénicos en Europa provocan que sólo las grandes corporaciones puedan producirlos por la gran cantidad de tiempo y dinero que requiere su desarrollo. A pesar del hecho de que los países que más reciclan son los que más incineran (Alemania, Países Bajos, Suecia…), y que existen incineradoras en el centro de las capitales (Londres, París, Viena…), todavía algunos colectivos ecologistas y políticos contraponen incineración frente a reciclaje, sacando a pasear el fantasma del aumento de incidencia del cáncer en los alrededores de estas instalaciones. No olvidemos que, en el caso de Bizkaia, hasta hace poco, en cada comarca había una planta papelera y en cada municipio varias fundiciones sin control ambiental, los principales productores de dioxinas y furanos.

Incineradora Viena

Planta incineradora de Spittelau en Viena, diseñada por Friedensreich Hundertwasser (Foto wikimedia).

Disponiendo de la tecnología y de la legislación adecuadas, queda en manos de la Autoridad Ambiental, es decir, de las administraciones públicas, controlar y garantizar la seguridad de estas tecnologías. Por lo tanto, en todo caso se debe vigilar que el procedimiento administrativo se cumpla, y que se sigan todos los pasos obligatorios establecidos, incluido el de transparencia e información pública. El utilizar la tecnología como excusa para luchas políticas no beneficia a largo plazo a nadie, aunque a corto algún colectivo saque tajada. La complejidad técnica de estos temas hace que sea muy fácil manipular a una sociedad con una escasa formación en temas científicos y técnicos, y que sólo atiende ante posibles amenazas.
En el caso de algunas actividades más o menos molestas, aparece otro fenómeno que se añade al del rechazo sistemático a determinada tecnología. “Yo no estoy en contra de la incineradora, pero que no me la pongan en mi pueblo”. Es el conocido como “síndrome nimby” (not in my backyard – no en mi patio trasero), pero eso da para otro post.
En este momento, la polémica en Alonsotegi es la instalación de un tanatorio con crematorio, una subespecie de la incineración de residuos.

Bibliografía

“Esta entrada participa en la X Edición del Carnaval de la Tecnología, organizado por http://cajadeciencia.blogspot.co.uk/, organizado por @lualnu10.

“Esta entrada participa en la XXI Edición del Carnaval de Química
acogido en el blog Pero eso es otra historia…“.